El juicio por el secuestro exprés de la exconcejal de Maracena se retrasa a octubre

La Audiencia de Granada retrasa a octubre el juicio por el secuestro exprés de la exconcejal de Maracena, con la Fiscalía pidiendo hasta ocho años de prisión.

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Fachada del Ayuntamiento de Maracena. Archivo. Álex Cámara - Europa Press

Fachada del Ayuntamiento de Maracena. Archivo. Álex Cámara - Europa Press

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La Audiencia de Granada ha decidido posponer hasta el mes de octubre la vista oral contra el hombre acusado de secuestrar, el 21 de febrero de 2023, a la que fuera concejal socialista en Maracena, Vanessa Romero. Según la investigación, el procesado la habría obligado presuntamente a subir a su coche, la habría intimidado con una pistola simulada y terminado introduciéndola en el maletero, inmovilizada de pies y manos.

El juicio, que estaba previsto para comienzos de febrero, ha sido reprogramado para los días 5, 6 y 7 de octubre, después de que uno de los abogados personados solicitara el aplazamiento por causas personales, según han indicado a Europa Press fuentes conocedoras del procedimiento.

En la fecha de los hechos, el acusado, actualmente en libertad provisional, mantenía una relación sentimental con la entonces alcaldesa de Maracena, Berta Linares, también del PSOE. Aunque en un primer momento ella fue investigada como posible inductora del secuestro, el juez instructor terminó descartando esa hipótesis y archivó la causa respecto a ella y a otro concejal del municipio.

La Fiscalía interesa para el procesado, que ha reconocido los hechos, una pena total de ocho años de prisión por un delito de detención ilegal, otro leve de lesiones y un tercer delito de lesiones psíquicas, según detallaron a Europa Press las mismas fuentes.

Además de las medidas de alejamiento y prohibición de comunicación respecto a la víctima, el Ministerio Fiscal reclama que se indemnice con 6.000 euros a Vanessa Romero y con la cantidad que se fije en el juicio en función del informe definitivo del médico forense.

La acusación particular, ejercida por la propia afectada, solicita una condena de nueve años de cárcel por un delito de detención ilegal y otro de lesiones psíquicas. Tanto la Fiscalía como la acusación particular asumen en gran parte la narración de los hechos recogida por el juez en uno de sus últimos autos.

Preparativos y ejecución del secuestro

En esa resolución se detalla que el acusado habría planificado el secuestro durante varias semanas, realizando búsquedas en Internet y comprando un cuchillo tipo militar, de 19 centímetros de hoja, una pistola simulada, guantes para no dejar huellas, bridas de plástico, papel de aluminio para envolver los teléfonos móviles y evitar su rastreo, cinta carrocera y otros materiales.

Con todo este material en una mochila, la mañana del 21 de febrero se desplazó en su coche hasta el colegio donde Vanessa Romero llevaba a sus hijos. Presuntamente le comentó que había ido a dejar a los hijos de Berta Linares y, con el pretexto de que se había quedado sin gasolina, le pidió que lo acercara en su vehículo.

Una vez dentro del coche de la exedil, supuestamente la encañonó con la pistola simulada para que diera la vuelta, dirigiéndose hacia la zona recreativa del embalse de Cubillas. Allí, tras un intento fallido de concertar una cita con el arquitecto municipal de Maracena utilizando el móvil de la víctima, habría envuelto el teléfono con papel de aluminio, sentado a Romero en el asiento trasero, atada de pies y manos, con los ojos y la boca cubiertos con una venda, y continuado el trayecto hasta la localidad de Armilla.

En este municipio introdujo el coche en un garaje que tenía alquilado y, presuntamente, tras amenazarla con una barra metálica, logró que la víctima se introdujera en el maletero, abandonando después el lugar y dejándola encerrada. Ella aprovechó entonces para golpear los asientos traseros hasta que cedieron, lo que le permitió salir del vehículo y pedir auxilio.

Mientras tanto, el acusado se desplazó a una ferretería de Maracena, donde compró un cuchillo y un rollo de cinta americana negra; posteriormente se reunió con su pareja de entonces, Berta Linares, y decidió regresar al local de Armilla. Al llegar, advirtió la presencia de la Policía, tomó de nuevo el metro hacia Maracena y fue finalmente detenido en esta localidad.