El jurado popular halla culpable de asesinato al cuidador que mató a un anciano y ocultó el cuerpo en un bidón con cal en Madrid

Un jurado popular declara culpable de asesinato al cuidador que mató a un anciano en Madrid y ocultó su cuerpo en un bidón con cal.

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Juicio por el asesinato de un anciano en San Martín de Valdeiglesias EUROPA PRESS

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Un jurado popular de la Audiencia Provincial de Madrid ha considerado por unanimidad culpable de asesinato al hombre acusado de acabar con la vida, en julio de 2023, de un anciano de 80 años al que atendía como cuidador en San Martín de Valdeiglesias (Madrid), y de ocultar después el cadáver en un bidón de plástico con cal que fue localizado en su coche por la Guardia Civil.

En la lectura del veredicto, el portavoz del jurado ha detallado que consideran al procesado responsable de un delito de asesinato y de otro de apropiación indebida, y se muestran contrarios a la suspensión de la ejecución de la pena que se le imponga.

El tribunal ciudadano declara probado que el ataque a la víctima fue “sorpresivo”, y que el acusado se aprovechó de la situación de vulnerabilidad y dependencia del anciano por su avanzada edad, circunstancias que conducen a la imposición de una pena de prisión permanente revisable.

La Fiscalía reclama la máxima pena privativa de libertad prevista en España por el delito de asesinato, además de seis años de prisión por apropiación indebida. En su declaración, el procesado sostuvo que actuó presa de un arrebato derivado de lo que definió como síndrome del cuidador quemado.

Durante la fase testifical, el instructor de las diligencias de la Guardia Civil relató que la investigación se puso en marcha tras la declaración de la esposa del acusado, que alertó de que su marido había matado al hombre al que cuidaba.

Tras la denuncia, los agentes localizaron el vehículo del acusado en una finca de Ávila y acordonaron la zona ante la sospecha de que el cuerpo pudiera encontrarse en el interior del turismo.

En el registro del coche, los guardias observaron una caja, lo que motivó la inmediata intervención de la autoridad judicial. Cuando los agentes accedieron a la finca, el acusado reconoció los hechos y afirmó que había asfixiado a Manuel hasta causarle la muerte. En ese momento se encontraba muy alterado y manifestó su intención de quitarse la vida.

Al intervenirle varios teléfonos móviles, los investigadores comprobaron que se habían realizado transferencias desde la cuenta bancaria del fallecido. En la entrada y registro del domicilio del acusado se hallaron más indicios. En el dormitorio del matrimonio apareció una caja fuerte con 60.000 euros y una caja de cartón con 580 euros.

Relación laboral y deterioro de la salud

Según el fiscal, ambos mantenían desde hacía años una relación laboral, ya que la víctima había contratado al acusado debido a su avanzada edad y a que necesitaba cuidados de manera continuada.

El anciano residía inicialmente en su vivienda de la Avenida de Abrantes, en Madrid, pero en 2022 se trasladó a vivir al domicilio del cuidador y su familia, en San Martín de Valdeiglesias, ante el progresivo empeoramiento de su estado de salud.

Los hechos se sitúan en julio de 2023, cuando el hombre mayor fue ingresado en el Hospital Moncloa por el agravamiento de su situación médica. Tras recibir el alta el día 12, el acusado acudió a recogerlo en su vehículo.

Durante el trayecto hacia la vivienda, ambos habrían mantenido una discusión, tras la cual el conductor detuvo el coche en las inmediaciones de la carretera M-501, cerca de una gasolinera situada en el término municipal de Brunete.

Cuerpo escondido en un bidón con cal

De acuerdo con la Fiscalía, en ese punto el acusado habría agredido de forma repentina al anciano, presuntamente estrangulándolo y causándole la muerte. La autopsia concluyó que el fallecimiento se debió a lesiones graves en el cuello compatibles con un proceso de asfixia.

A continuación, el acusado trasladó el cadáver hasta su domicilio y lo ocultó en el trastero dentro de un bidón de plástico. Días después adquirió cal de construcción, con la supuesta finalidad de retrasar la descomposición del cuerpo, y construyó una caja de madera para disimular el recipiente.

El 19 de septiembre de 2023, tras confesar lo ocurrido a su esposa, el acusado sacó el cuerpo del trastero con ayuda de una carretilla y lo cargó en su coche con la intención de deshacerse de él, según el escrito del Ministerio Público.

Ese documento detalla que el hombre se dirigió a una finca propiedad de una amiga de la familia, en el paraje Zarramudo, en el término municipal de Sotillo de la Adrada (Ávila). Allí fue sorprendido por agentes de la Guardia Civil de Ávila junto al vehículo en el que se encontraba el cuerpo sin vida de Manuel López.

En el momento de la detención, los guardias hallaron en la cartera del acusado dos tarjetas bancarias a nombre de la víctima. La investigación acreditó que, en vida del anciano, era habitual que el cuidador utilizara esas tarjetas para sacar efectivo y realizar compras por encargo.

No obstante, la Fiscalía sostiene que, tras el fallecimiento, “el acusado habría continuado utilizando las tarjetas con la intención de obtener un beneficio económico ilícito, incorporando esas cantidades a su patrimonio personal”.