El padre acusado de violar a su hija de 3 años y contagiarle gonorrea lo niega y alega un contagio en la ducha

El padre acusado de violar a su hija de 3 años y contagiarle gonorrea lo niega, alega un contagio accidental y el juicio queda visto para sentencia.

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Acusado de violar a su hija niega los hechos y cree que contagió una enfermedad venérea accidentalmente en la ducha. EUROPA PRESS

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El hombre acusado de agredir sexualmente a su hija de tres años y de transmitirle una enfermedad de transmisión sexual ha rechazado las acusaciones y ha sostenido que el posible contagio se habría producido de forma accidental mientras se duchaban juntos o posteriormente, al secarse ambos con la misma toalla.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma celebró este lunes el juicio contra el procesado, acusado de violar a una de sus hijas, de tres años, y de haberle contagiado una enfermedad venérea en Palma.

Interrogado por el fiscal, el acusado, que ha manifestado que desconocía que padecía gonorrea aunque sí notaba un escozor, ha admitido que solía meterse en la bañera llena de agua después de orinar y que, a continuación, se bañaba la niña. Ha reconocido que en esos momentos en los que coincidían en el baño pudo producirse algún contacto físico involuntario con la menor, pero ha insistido en que nunca fue de índole sexual.

El hombre se ha descrito a sí mismo como “un desastre y muy dejado” en lo relativo a su higiene personal. “Me lavo la cara por la mañana y ya no me lavo más”, ha señalado ante el tribunal.

La hipótesis de un contagio casual, ya fuera durante el baño o por el uso compartido de toallas, ha sido el principal argumento de la defensa, ejercida por el abogado Daniel Castro. No obstante, esta versión ha sido cuestionada por una agente de la Policía Nacional, quien ha relatado que una médico forense le indicó que la gonorrea sólo se transmite mediante contacto sexual, descartando así la posibilidad de contagio por compartir una toalla.

Renuncia a la indemnización y versiones contrapuestas

La madre de la menor ha ofrecido una versión distinta sobre las costumbres de aseo del que fue su pareja entre 2018 y 2022. “Cuando estuvo conmigo, su ducha, su perfume y su ropa limpia”, ha asegurado, aunque ha añadido que con el tiempo volvió a descuidarse porque “tenía vicios de todo tipo” como el alcohol y el juego.

“Nunca había dinero en casa. Yo era esclava de mi casa y de mis hijas”, ha relatado la mujer. En cambio, una expareja anterior del acusado sí ha ratificado los malos hábitos de higiene del hombre, aunque ha indicado que nunca tuvo motivos para sospechar que mantuviera una conducta inapropiada con sus hijas.

La madre ha explicado que, después de que el pediatra le comunicara que la niña había contraído gonorrea, el acusado se ofreció a someterse a pruebas médicas y le comentó sus sospechas de padecer algún problema en sus genitales.

Actualmente, la mujer solicita que la menor reciba una compensación económica por el daño moral sufrido. Sin embargo, la defensa ha aportado un documento firmado por ella en el que renunciaba a cualquier indemnización a cambio de una suma de dinero.

“Pensaba que era una manutención”, ha declarado. Según su versión, su abogada “la dejó tirada” y le indicó que firmara aquel documento de renuncia y retirada “porque el fiscal la iba a defender”. La presidenta del tribunal le ha recordado que, con esa firma, ya había renunciado a percibir una indemnización.

Una técnica de la Unidad de Valoración de Abuso Sexual Infantil (Uvasi) ha señalado que las entrevistas realizadas a la niña resultaron compatibles con un episodio de violencia sexual. Según ha indicado, fue a ella a quien la menor respondió “fue papa” cuando se le preguntó “si alguien le había hecho pupa”.

Debate médico sobre la transmisión de la bacteria

Al término de la vista de este lunes, las pediatras que examinaron a la niña cuando acudió al centro de salud por molestias vaginales han declarado que el único escenario plausible para la transmisión de la gonorrea era el abuso sexual, dado que esta infección se contagia exclusivamente por contacto íntimo entre mucosas, lo que en este caso apuntaría a un contacto directo entre los genitales del hombre y los de la menor.

Esta conclusión ha sido cuestionada por otro médico, quien ha defendido que, tratándose de niñas tan pequeñas, y dadas ciertas circunstancias, sí cabría la posibilidad de un contagio al compartir en un corto intervalo de tiempo la misma toalla padre e hija, lo que permitiría el contacto entre mucosas y la transmisión de la bacteria gracias a su capacidad de supervivencia.

Este facultativo y cuatro médicas han mantenido un intenso intercambio de argumentos sobre las formas de transmisión y la resistencia de la bacteria. “Entonces volveré a la facultad de Medicina y me matricularé otra vez”, ha zanjado el doctor cuando las pediatras han rechazado una de sus afirmaciones.

Juicio visto para sentencia y peticiones de pena

El juicio ha quedado visto para sentencia y la Fiscalía ha ratificado su solicitud inicial de 15 años de prisión para el acusado, además del pago de una indemnización de 20.000 euros a la menor como presunto autor de un delito de agresión sexual, pese al documento de renuncia aportado. A criterio del fiscal, dicho documento carece de validez.

El Ministerio Público sostiene que el hombre, aprovechando los momentos en los que se quedaba a solas con la niña y su posición de padre, la violó y realizó tocamientos de carácter sexual. Como consecuencia de esos hechos, le habría contagiado una enfermedad venérea de la que ya era consciente. La menor necesitó tratamiento médico durante cerca de un año.

En noviembre de 2022, un juzgado acordó una orden de alejamiento que prohíbe al acusado acercarse o comunicarse con ninguna de sus hijas, cuya custodia pasó íntegramente a la madre.

Por su parte, la defensa sostiene que únicamente debería condenársele por un delito de lesiones por imprudencia, al entender que no existe prueba concluyente de que se produjera un abuso sexual.