El policía de Vigo acusado de agredir a una joven sostiene que fue consentido: Me dijo tengo 19 y me besó

El policía local de Vigo acusado de agresión sexual insiste en que el encuentro fue consentido, mientras Fiscalía pide 15 años de prisión y una alta indemnización.

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Imagen del acusado durante el juicio. EUROPA PRESS

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El agente de la Policía Local de Vigo denunciado por una presunta agresión sexual en 2022 a una joven que entonces tenía 18 años ha defendido ante el tribunal que el encuentro fue voluntario: “Me dijo tengo 19 años y me besó en la boca”.

Así lo manifestó en la primera sesión del juicio celebrada en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, donde explicó que la chica era hermana de un amigo suyo y que la llevaba a casa tras una noche de fiesta.

Según su versión, se vieron en una discoteca, ella se acercó y lo besó; después hablaron para que él la acompañase a casa, como ya había ocurrido otras veces. Al terminar la noche, relató que la llamó y ella le dijo que se quedaba, pero minutos después le devolvió la llamada dos veces y finalmente acudió a su coche para regresar juntos, siempre según el acusado.

Los hechos denunciados se habrían producido durante ese desplazamiento. Tras dejar en el barrio de Navia a dos amigas del agente, y ya a solas en el vehículo, la joven se le habría insinuado hasta en tres ocasiones, de acuerdo con el testimonio del procesado, que afirma que terminó accediendo a mantener relaciones sexuales con ella.

El acusado indicó que se dirigieron al aparcamiento del parque de Castrelos, donde mantuvieron sexo oral, vaginal y anal. Insistió en que ella se encontraba “normal”, “muy excitada” y “consciente”. A preguntas de las partes, aseguró que en ningún momento la joven le pidió que parase.

Al día siguiente, ambos intercambiaron mensajes por WhatsApp en los que, entre otros comentarios, ella le decía que “no sabía beber” y que estaba “bien”, mientras que él le pedía “perdón”. Aunque, según su relato, habían hablado de volver a verse, finalmente la joven le respondió que “mejor dejarlo así”.

Declaraciones de la madre y una amiga

Tras la declaración del acusado, la supuesta víctima prestó testimonio a puerta cerrada. Su madre sí intervino en sala y expuso su relato, señalando que, al ver que su hija no regresaba y que ya pasaban de las 07.00 horas, intentó llamarla sin éxito. Finalmente, la joven la llamó y le dijo que el acusado la llevaba en coche, dado que era un viejo conocido de la familia.

Según la madre, cuando volvió del trabajo la hija le confesó que “la habían violado” y, unas horas después, le concretó que el autor habría sido el procesado. La mujer lamentó que, desde entonces, su hija “no es capaz de salir de casa sola”, subrayando que el daño psicológico es “mucho” y que está en tratamiento.

Una amiga que había salido de fiesta con la denunciante esa noche declaró que ambas habían tomado “alguna copa” pero no “excesivo”, por lo que la vio “normal”. Añadió que la joven estaba medicada por depresión, aunque no sabía si esa noche había tomado la medicación. “No noté nada raro que yo recuerde”, recalcó.

Esta testigo afirmó que acompañó a su amiga hasta el coche del acusado, que se encontraba con otras dos mujeres, y que ella se marchó andando a su casa. Al día siguiente, la denunciante le pidió que fuese a verla porque se encontraba mal y, una vez allí, le contó lo sucedido.

Relato de la Fiscalía

De acuerdo con el escrito de acusación del Ministerio Público, los hechos se produjeron en la madrugada del 27 de noviembre de 2022. El acusado, amigo del hermano de la joven, estaba de fiesta y contactó con ella, que también había salido esa noche (aunque no con él), para ofrecerle llevarla a casa.

La Fiscalía sostiene que la víctima y otras dos chicas subieron al vehículo del policía para regresar a sus domicilios. En un punto del trayecto, las otras dos jóvenes se bajaron y el agente y la hermana de su amigo se quedaron solos en el coche.

La acusación pública indica que la chica, “por razones no aclaradas”, empezó a encontrarse mal y perdió el conocimiento. El acusado habría aprovechado esa circunstancia para conducir hasta una zona oscura y con árboles, donde la habría agredido sexualmente. La joven se despertó al notar un intenso dolor en el ano y, pese a que pidió que parase, él insistió en continuar.

Posteriormente, la víctima se vistió y el acusado la llevó a su domicilio. Allí, según el fiscal, la joven despertó en un estado de confusión, sin recordar con claridad lo ocurrido. Ese mismo día relató lo que creía que había pasado a varios amigos y a su madre, que la acompañó al hospital, donde los médicos apreciaron dos pequeñas fisuras en la zona anal y un eritema en la región dorsolumbar derecha.

Como consecuencia de estos hechos, la joven desarrolló un cuadro de ansiedad y depresión vinculado al trauma sufrido, requiriendo tratamiento psiquiátrico, y se le habría agravado un trastorno mental previo.

La Fiscalía acusa al agente de un delito de agresión sexual y solicita para él 15 años de prisión, 10 años de libertad vigilada y 20 años de inhabilitación para empleos o cargos que supongan contacto con menores.

Además, pide que se le prohíba acercarse a la víctima o comunicarse con ella durante 25 años y que la indemnice con 37.600 euros por las secuelas y los daños morales.

Antecedentes penales del acusado

El procesado ya fue condenado con anterioridad a 6 meses de cárcel y al pago de una multa de 2.880 euros por quebrantar la orden de alejamiento de la misma joven que ahora lo acusa de agresión sexual. El Juzgado de lo Penal n.º 3 de Vigo consideró probado que este agente, actualmente suspendido, se aproximó con su coche a escasos metros de la chica e hizo un gesto simulando que la apuntaba y disparaba con una pistola.

Asimismo, fue juzgado a comienzos de 2025, junto con otro policía, por la presunta detención ilegal de una mujer que los había grabado y por ocultarle el teléfono móvil. En este procedimiento, ambos agentes resultaron absueltos después de que la Fiscalía retirase la acusación.