El presidente de Sidenor, José Antonio Jainaga, ha reiterado que aún “no entiende” el motivo por el que se ha incoado una causa contra él y otros dos directivos de la empresa por la venta de acero a Israel. Ha subrayado que, hasta hace seis meses, confiaba plenamente en la Justicia y en que esta “perseguía a los delincuentes hasta el final”, mientras que “la gente honrada e inocente podía ir a dormir tranquilamente”.
Asimismo, ha remarcado el “desacuerdo absoluto” de la Fiscalía con el registro practicado en la sede de Sidenor en Basauri el pasado mes de febrero, una actuación que el Ministerio público consideró “inadecuada y desproporcionada”. Jainaga ha criticado que “no hacía llegar con 15 furgones cargados de gente encapuchada”.
La pasada semana, la defensa del máximo responsable de Sidenor presentó un recurso de apelación ante la Audiencia Nacional en el que solicita la nulidad de la entrada y registro en las instalaciones de Basauri (Bizkaia). En dicho recurso se sostiene que el auto del juez Francisco de Jorge acordaba “gravísimas medidas limitativas” que cercenaban “de un plumazo” sus derechos fundamentales, sin aportar “un mínimo indicio razonable” de la presunta comisión de delitos de contrabando y de participación por complicidad en un delito de lesa humanidad o de genocidio, por la venta sin autorización de partidas de acero a la compañía Israel Military Industries (IMSI).
El escrito de la representación legal del empresario se interpuso después de que la propia Fiscalía reclamara igualmente la nulidad de la entrada y registro, diligencia a la que ya se había opuesto en su momento. El Ministerio público también defendió que se dejara fuera de la investigación judicial la supuesta participación por complicidad en un delito de lesa humanidad o, de forma alternativa, de genocidio, y que, en su caso, la causa prosiguiera únicamente para aclarar si pudo haberse cometido un delito de contrabando.
“La conciencia tranquila” y críticas al registro
Durante su intervención en un encuentro del Foro Capital organizado por Fundación Vital en Vitoria este lunes, Jainaga ha afirmado que mantienen la conciencia “perfectamente tranquila” y ha recalcado que ya han presentado “todas las pruebas” de que los productos exportados a Israel “cumplían de la manera más estricta con la legalidad, que no formaban parte de la lista de productos que necesitan una autorización previa, o más bien, que es lo que dice la ley, comunicar al Gobierno que estás exportando”.
“Todavía no entendemos por qué estamos metidos en ese lío. No sé si hay otros intereses. La verdad es que, si te dedicas a pensar en eso y te torturas, no trabajas”, ha señalado, dejando entrever su malestar por la situación judicial que afronta la compañía.
Respecto al registro en la sede de Basauri, se ha remitido al escrito de la fiscal del caso, en el que expresaba “un desacuerdo absoluto con la posición tomada por el juez” al estimar que se trataba de una medida “inadecuada y desproporcionada”, dado que la misma información podría haberse recabado requiriéndola directamente a la empresa, que ya se había ofrecido a entregarla voluntariamente.
En este sentido, Jainaga interpreta que, cuando el Ministerio público tacha de “desproporcionada” la entrada y registro, está aludiendo a que “para pedir informaciones de emails o de papeles, no hace falta llegar con 15 furgones cargados de gente encapuchada”. “En el mundo de hoy, no se entiende, pero es así. Entonces, tampoco hay que darle más vueltas, porque no merece la pena torturarse”, ha remachado.
Desconfianza en algunas instituciones
Jainaga ha admitido que “hay algunas instituciones públicas y privadas” en las que no confía “desde hace mucho tiempo”. Ha añadido que “en la Justicia, hasta hace seis meses, creía firmemente. Creía que la Justicia va a perseguir a los delincuentes y lo va a hacer hasta el final, pero que la gente honrada y la gente inocente puede ir a dormir tranquilamente todos los días. Hasta hace seis meses pensaba eso”. Sus palabras reflejan el giro en su percepción del sistema judicial a raíz de este procedimiento.