La mujer que afirma haber sido violada por un empleado de una empresa de seguridad cuando acudió a su domicilio para rematar la instalación de la alarma contratada ha reiterado este miércoles ante el tribunal todo lo que ya había denunciado. El acusado, por su parte, ha reconocido que mantuvo relaciones sexuales con ella, pero ha insistido en que fueron “consentidas”.
“Me dejé llevar y cometí una infidelidad a mi pareja”, ha declarado el procesado, casado y con una hija pequeña. En la fecha de los hechos llevaba alrededor de seis meses trabajando para la compañía, de la que ya ha sido apartado, y se enfrenta a una petición de diez años de cárcel por parte de la Fiscalía y de la acusación particular por un delito de agresión sexual.
Durante el interrogatorio celebrado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria, al que solo ha respondido a las preguntas del ministerio público y de su defensa, el acusado ha situado lo ocurrido a primera hora de la tarde del 19 de septiembre de 2023, en la tercera visita que realizaba a la vivienda de la denunciante. Ha sostenido que todo surgió de manera “espontánea”.
Según su versión, en las dos visitas previas no sucedió “nada” entre ellos y el trato fue “normal”, estrictamente profesional. En la última ocasión acudió para revisar unos sensores de la alarma que daban “fallos” y, mientras colocaba unas regletas en el suelo junto a la cama del dormitorio, se habrían producido los hechos. “Yo fui a hacer mi trabajo y ella estaba todo el rato al lado mío”, ha relatado ante el tribunal. “No sé cómo sucedió, pero nos dimos un beso”, ha añadido, asegurando que el gesto le “sorprendió”. Ha dicho que reaccionó preguntándole a la mujer: “Oye, perdona, ¿qué está pasando?”, para advertirle de que aquello no debía ocurrir: “Soy una persona formal. Estoy trabajando”.
Después, siempre de acuerdo con su relato, salió del dormitorio, pero la mujer –que ha declarado a puerta cerrada– le habría pedido que estuviera “tranquilo”, restando importancia al beso y asegurando que no había pasado “nada” y que aquello era “una tontería”. El acusado ha señalado que regresó entonces a la habitación para continuar con la instalación, mientras la clienta se agachaba otra vez junto a él para ayudarle con los cables, quedando ambos “muy pegados”.
Ha explicado que, en ese momento, la mujer se cayó y le “tiró” al suelo, quedando ella “encima” de él. A continuación, según ha dicho, la víctima “se giró” y empezó a “moverse” sobre su cuerpo, “provocando” mientras se besaban. Ante esa situación, ha afirmado que le propuso ir a la cama. Ha indicado que mientras él bajaba la persiana, la mujer se desnudó –incluida la ropa interior y las medias– y se sentó en el colchón “con las piernas abiertas”. “Fue un acto consentido y mutuo. Está claro”, ha remarcado, negando en todo momento haber utilizado fuerza o violencia. Sobre el encuentro sexual, ha señalado: “Fue algo rápido, pero completo”.
El acusado ha asegurado que, tras mantener las relaciones, comentó a la mujer que aquello “no debería haber pasado”, porque además de la deslealtad hacia su pareja lo vivía como una “falta de respeto” hacia su hija. Después, ha explicado, fue al baño a asearse y vestirse, comprobó que la alarma funcionaba correctamente y abandonó el domicilio “tan tranquilamente”.
Días más tarde, fue denunciado y detenido por la Policía Nacional. Los agentes se presentaron en su lugar de trabajo y su superior le indicó que acudiera a la oficina. Sobre ese momento, el procesado ha manifestado: “Me quedé a cuadros. Me parecía una película de ciencia-ficción”.
BLOQUEO DE PASO, COMENTARIOS INSINUANTES Y FUERZA Y VIOLENCIA
La Fiscalía, que además solicita 15 años de prohibición de comunicación y acercamiento a menos de 300 metros de la víctima, de su domicilio y de su puesto de trabajo, sostiene una versión radicalmente distinta. En su escrito de acusación, el ministerio público afirma que el procesado le bloqueó el paso cuando la mujer salía de una habitación y, tras dirigirle comentarios de carácter insinuante, la abrazó con fuerza, la besó en la boca contra su voluntad y la lanzó violentamente sobre la cama.
El fiscal añade que, después de quitarle la ropa interior, el acusado forcejeó con ella hasta conseguir penetrarla vaginalmente. Por estos hechos, interesa también que se le impongan diez años de libertad vigilada una vez cumplida la pena de prisión y que quede inhabilitado durante 15 años para desempeñar profesiones, oficios o actividades que supongan contacto con menores.
La acusación particular, ejercida por la propia víctima y que reclama las mismas penas que la Fiscalía, así como una indemnización de 16.000 euros, detalla en su escrito que el hombre desconectó la alarma durante más de tres horas. Sostiene además que, al haber acudido previamente en dos ocasiones, conocía la distribución de la vivienda y que la mujer residía sola.
Como consecuencia de lo sucedido, la denunciante presentó varios hematomas y un cuadro de “gran miedo y ansiedad”. Necesitó una primera atención sanitaria, tratamiento médico psicológico y ansiolíticos. Como secuela, se le ha diagnosticado un trastorno de ansiedad equiparable a un trastorno por estrés post-traumático de grado leve-moderado.
AMIGAS DE LA VÍCTIMA COINCIDEN EN QUE ESTABA MUY MAL TRAS LOS HECHOS
En esta primera jornada del juicio oral –que continuará el jueves con la práctica de las pruebas periciales y la presentación de las conclusiones e informes finales– han declarado dos amigas de la víctima, a las que la mujer llamó tras los hechos para contarles que había sido “violada”.
Las dos testigos han coincidido en que la denunciante estaba “muy mal y nerviosa”, hasta el punto de que “casi no podía articular palabra”, según ha señalado una de ellas. La otra ha explicado que “no podía ni contarme los hechos” y que la víctima la telefoneó “gritando y llorando” para pedirle que acudiera a su casa. Ambas han relatado que, días después, seguía “muy mal” y “tenía miedo”, ya que “miraba a todos lados asustada”. Han añadido que en la actualidad “sigue muy afectada y en tratamiento”.
“UN HOMBRE NO SE PUEDE RESISTIR, NO ES DE PIEDRA”
También han comparecido las agentes de la Policía Nacional que intervinieron en la denuncia, presentada en Madrid. Han descrito a la víctima “en shock”, destacando que había sido “atacada en su casa”, el lugar “donde más segura se tenía que sentir”. Han precisado que, aunque “coordinaba bien”, hablaba “en tercera persona”, “como si le hubiese pasado a otra persona”. Asimismo, han indicado que presentaba lesiones en ambas muñecas y en la cara interna de uno de los muslos.
Por último, las policías encargadas de la detención del sospechoso han declarado que, durante el traslado a comisaría, el hombre insistió en que las relaciones habían sido “consentidas” y que la mujer se le “pegaba mucho” y se le “insinuaba”. Según han relatado, el acusado llegó a justificar su conducta con la frase: “Un hombre no se puede resistir, no es de piedra”.