El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha confirmado la pena de 57 años de cárcel impuesta al hombre que agredió sexualmente a sus dos primas menores de edad en un municipio del Vallès Occidental (Barcelona) desde que eran muy pequeñas y obligó a una de ellas a prostituirse cuando tenía entre 12 y 13 años, según la resolución a la que ha tenido acceso Europa Press.
La Audiencia de Barcelona lo había condenado en julio de 2025 como autor de dos delitos continuados de abuso sexual con penetración sobre una menor de 13 años, dos delitos de captación o utilización de menores para la producción de material pornográfico, un delito de inducción a la prostitución de menor y un delito de pornografía infantil, fallo contra el que la defensa interpuso un recurso de apelación.
El TSJC ha rechazado por completo el recurso y mantiene tanto las penas de prisión como las indemnizaciones fijadas: 80.000 euros para una de las víctimas y 400.000 euros para la otra, representada por el abogado Ángel Aso Roldán.
Respecto a esta compensación económica, considerada por el letrado la más elevada por agresión sexual en España, el tribunal señala que no estima que "compense lo que han sufrido las víctimas a manos del procesado, ni mucho menos que sea desproporcionada".
La sala respalda el criterio de la Audiencia de Barcelona al considerar que la sentencia de primera instancia justificó de forma amplia y adecuada la extrema gravedad de los hechos y el impacto en la vida de las menores, con una argumentación detallada y coherente, sin apreciar exceso alguno: "Los hechos son tan graves y sus consecuencias también, que no podemos más que compartir el criterio del tribunal".
El juicio y los abusos a las menores
En la vista oral, celebrada en octubre de 2024, quedó acreditado que desde 2008, cuando una de las primas del acusado tenía entre 6 y 7 años, este comenzó a abusar de ella en casa de los abuelos, iniciando los tocamientos y pasando en 2014 a las violaciones.
En 2015, tras hacerle fotografías desnuda y convenciéndola de que tenía una deuda con él para evitar que esas imágenes se difundieran, la chantajeó para que mantuviera relaciones sexuales tanto con él como con otros hombres, a quienes ofrecía los servicios sexuales de la adolescente a cambio de dinero.
La resolución detalla que logró someter la voluntad de la menor al advertirle que "si no accedía a ello enseñaría las fotografías en las que aparecía desnuda a sus padres", consiguiendo que mantuviera relaciones con entre 15 y 20 hombres en unas 30 o 40 ocasiones, encuentros en los que el procesado también llegó a intervenir.
Anuncios en internet y control de la prostitución
Los anuncios eran publicados por el propio acusado "haciéndose pasar por la menor" y él mismo se encargaba de localizar a los clientes, fijar los precios de los servicios sexuales y trasladarla a los puntos de encuentro con los hombres, principalmente habitaciones de alquiler en Sabadell y Barcelona.
También decidía el tipo de práctica sexual, el momento en que debía realizarse y "cobraba directamente u obligaba a la menor a entregarle el dinero recaudado".
En la sentencia constan varios de esos anuncios, recopilados por los Mossos d'Esquadra, entre ellos uno en el que se lee: "Chica de 18 años necesita dinero urgente, gente de fiar, serían 60 euros" por una concreta práctica sexual.
Al mismo tiempo, entre 2014 y 2016, cuando su otra prima tenía entre 6 y 7 años, comenzó a abusar de ella con la promesa de dejarle jugar con una tablet o una consola cuando coincidían en casa de los abuelos, aprovechando los momentos en que los padres de la niña la dejaban al cuidado de los familiares.
Material gráfico de los abusos y pornografía infantil
El procesado tomó fotografías de los abusos y, en el caso de la primera menor, dejó registradas varias de las agresiones sexuales cometidas por él y por "varones no identificados", almacenando estos archivos en distintos dispositivos electrónicos.
Además, acumulaba miles de imágenes, tanto fotos como vídeos, descargadas de internet, en las que aparecían otras menores realizando actos de carácter sexual con adultos.
Entre los archivos figuran imágenes de 2013, cuando la víctima tenía 11 o 12 años, y de años posteriores en los que se la ve siendo agredida por hombres que no han podido ser identificados.