El TSJCyL ratifica la condena a la mujer que intentó matar a su exmarido con una chocolatina con raticida en León en 2020

El TSJCyL confirma la condena a 12,5 años de prisión a la mujer que intentó matar a su exmarido con Talio en una chocolatina y le dejó graves secuelas.

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Entrada a la Audiencia Provincial de León, donde tuvo lugar el juicio. EUROPA PRESS

Entrada a la Audiencia Provincial de León, donde tuvo lugar el juicio. EUROPA PRESS

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El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha rechazado el recurso de apelación presentado por la mujer condenada por la Audiencia Provincial de León como autora de un delito de asesinato en grado de tentativa contra su exmarido, con la agravante de parentesco, pena por la que deberá cumplir doce años y medio de prisión.

La resolución mantiene igualmente la pena de inhabilitación absoluta durante todo el periodo de condena, así como la prohibición de acercarse a menos de 200 metros de su exmarido, de su domicilio o de cualquier lugar donde este se halle durante 22 años y medio, además de la prohibición de comunicarse con él, por cualquier vía o medio, durante el mismo tiempo.

La mujer también fue sentenciada, según la resolución de 12 de mayo de 2025, a la inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad respecto a los dos hijos en común mientras dure la condena.

En el ámbito de la responsabilidad civil, se fijó una indemnización a favor de su exmarido de 822.592,85 euros, a la que se suman las cantidades reclamadas por gastos médicos no cubiertos y por la adaptación de la vivienda familiar. Asimismo, la sentencia establece una indemnización a Adeslas Segurcaixa de 152.523,65 euros en concepto de responsabilidad civil.

El fallo, al que ha tenido acceso Europa Press, detalla que la relación entre la condenada y su exmarido, una vez rota la convivencia, se fue deteriorando progresivamente, sobre todo a raíz del régimen de visitas de los hijos, hasta derivar en continuos conflictos y enfrentamientos.

Los hechos

En fechas cercanas al 22 de junio de 2020, la acusada, “con el fin de acabar con la vida” de su exmarido, impregnó una barra de chocolate con una sustancia que contenía una dosis letal de Talio, compuesto utilizado habitualmente como raticida, y se la entregó a su hijo. “Le dijo que él no podía comerlo bajo ningún concepto, pero que se lo debía dar a su padre, a quien debía convencer para que lo tomara. El niño así lo hizo, siguiendo las instrucciones de su mencionada madre”, según recoge la sentencia.

Tras ingerir el chocolate, el hombre comenzó a sentirse indispuesto, con dolor abdominal y hormigueo en las manos. Su estado fue empeorando y el 24 de junio tuvo que acudir a un centro sanitario por un intenso dolor plantar bilateral en manos y pies, lesiones cutáneas, debilidad muscular y dolores de abdomen, quedando ingresado.

Ante la falta de mejoría y el agravamiento del cuadro, fue derivado al Hospital Universitario de León, donde ingresó el 30 de junio de 2020. Presentaba una evolución negativa de las lesiones cutáneas, encefalopatía y movimientos clónicos en manos y pies.

El 15 de julio de 2020 tuvo que ser trasladado a la UCI por una insuficiencia respiratoria que requirió intubación orotraqueal y ventilación mecánica. En los días siguientes aparecieron nuevas complicaciones, como úlcera corneal, problemas de visión, marcada debilidad muscular, lesiones cutáneas descamativas y alopecia.

Intoxicación aguda por Talio

Los análisis médicos confirmaron una intoxicación aguda por Talio, con niveles muy superiores al máximo tolerable en el organismo humano y con capacidad para causar la muerte. Las pruebas diagnósticas realizadas durante su prolongado ingreso descartaron otras posibles causas que explicaran su estado clínico, tanto como origen principal como factor intercurrente.

El paciente permaneció en la UCI del Complejo Asistencial Universitario de León (Caule) hasta el 24 de agosto de 2020, momento en el que pasó al servicio de Medicina Interna, aunque tuvo que regresar en varias ocasiones a cuidados intensivos por un cuadro de infección nosocomial, un colapso pulmonar y una insuficiencia respiratoria severa. Finalmente, recibió el alta hospitalaria el 22 de enero de 2021.

Las lesiones derivadas del envenenamiento se tradujeron en neuropatías periféricas múltiples en las cuatro extremidades (polineuropatía mixta axial severa), atrofia de ambos nervios ópticos y un deterioro cognitivo de grado leve a moderado.

Durante su estancia hospitalaria fueron necesarias diversas interconsultas con los servicios de dermatología, oftalmología —por su progresiva pérdida de visión— y psiquiatría, debido a episodios confusionales, desorientación, agitación y alteraciones en el ámbito cognitivo.

Secuelas y nueva detención

El tiempo total de curación se prolongó hasta los 705 días, quedándole al afectado numerosas secuelas, y el 17 de noviembre de 2021 se le reconoció la incapacidad permanente absoluta.

Contra la resolución del TSJCyL cabe interponer recurso de casación por infracción de ley y por quebrantamiento de forma ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

El 23 de octubre de 2025, en el marco de la operación “Lapidem”, la Guardia Civil detuvo de nuevo en León a la misma mujer, esta vez por un delito de lesiones graves tras atacar a su exmarido con ácido corrosivo, lo que motivó su ingreso en prisión.

Además del delito de lesiones graves, se le imputan un delito de amenazas de muerte mediante cartas anónimas y otro de quebrantamiento de medidas judiciales.

Estos hechos tuvieron lugar el 15 de agosto de 2025, cuando el hombre paseaba por la localidad de Jiménez de Jamuz (León) y fue agredido por sorpresa. Denunció que le arrojaron un líquido altamente corrosivo que le provocó graves lesiones en la cara, el cuello y otras partes del cuerpo. En ese momento, su exmujer no fue identificada como autora, ya que iba oculta con un traje de protección individual, capucha, gafas protectoras y guantes.

La agresora huyó rápidamente del lugar sin que los testigos pudieran aportar datos que permitieran su identificación. Días más tarde, el entorno de la víctima y algún organismo oficial recibieron varias cartas anónimas con amenazas de muerte.

Ante la gravedad de lo ocurrido y las reiteradas amenazas de muerte, así como el riesgo inminente para la vida del hombre, la Policía Judicial de la Guardia Civil en León abrió una investigación que concluyó con la detención de la mujer y su posterior ingreso en prisión.