El TSJPV ratifica más de 15 años de prisión a un vecino de Irun por violar y maltratar a su pareja

El TSJPV confirma más de 15 años de prisión a un vecino de Irun por violar y maltratar a su expareja, y mantiene las medidas de alejamiento e indemnización.

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Un coche de la Ertzaintza pasa junto a la Audiencia de Gipuzkoa Unanue - Europa Press

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El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha confirmado la pena de 15 años, 10 meses y 18 días de cárcel dictada por la Audiencia Provincial de Gipuzkoa contra un hombre de Irun (Gipuzkoa) por violar y maltratar a la mujer con la que mantuvo una relación sentimental de cuatro años y con quien tuvo una hija.

La resolución del TSJPV rechaza los recursos de apelación presentados por las partes personadas y por el Ministerio Fiscal frente a la sentencia de 1 de diciembre de 2025 emitida por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, “confirmándola en todos sus extremos”. Contra este fallo aún cabe recurso de casación.

El tribunal mantiene así la condena de 12 años de prisión por un delito de violación con violencia apreciando la atenuante de embriaguez, además de 1 año, 9 meses y un día por maltrato habitual, 15 meses y un día por malos tratos no habituales, y 10 meses y 16 días por un delito de coacciones leves.

Junto a las penas de cárcel, se mantiene la prohibición de acercarse a menos de 300 metros de la víctima, de su domicilio, de su lugar de trabajo o de cualquier otro espacio en el que ella se encuentre, así como la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio durante 22 años y medio. Además, deberá abonarle una indemnización de 15.000 euros.

El TSJPV da por buenos los hechos probados de la Audiencia de Gipuzkoa, que recogen que el acusado mantuvo una relación de pareja con la víctima entre agosto de 2017 y 2021, conviviendo juntos, y que el 3 de enero de 2020 nació una niña fruto de esa relación.

Durante todo ese tiempo, “con ánimo de imponer su dominio masculino” sobre su entonces pareja, “mantuvo una actitud de dominación y control sobre ella, siguiéndole por todos los sitios tanto a ella como a sus amistades, presentándose en su lugar de trabajo para pedirle dinero o acusándole de tener una relación sentimental con algún compañero de trabajo, exigiendo que le hiciera videollamadas cuando salía por las noches revisándole el móvil y sacando fotos de sus conversaciones”.

También se recoge que le dirigía frases como que “si tenía una nueva pareja algún día, no iba a ser feliz, que estaba destinada a estar con él, que ella era suya y si no era suya no era de nadie”. Desde 2019, cuando la mujer se quedó embarazada, “al volver a casa de fiesta, rompía mobiliario, daba golpes en las puertas” y la insultaba.

Tras el nacimiento de su hija, el condenado, “con ánimo de atentar contra la integridad moral” de la mujer, comenzó a repetirle expresiones como “no sirves para nada” o “eres una golfa”, al tiempo que controlaba sus redes sociales.

En abril de 2021 el procesado se trasladó a otra vivienda, pero “con ánimo de mantener el control sobre ella, le hacía videollamadas todas las noches”. Ya en enero de 2024, en un bar donde coincidieron, se produjo una discusión en el transcurso de la cual el hombre “le dio un empujón con la puerta que le impactó en el brazo, aunque no sufrió lesión alguna por ello”.

En agosto de ese mismo año reanudaron la convivencia y, en la madrugada del 8 al 9 de septiembre de 2024, el hombre, “tras haber consumido drogas y bajo su influencia”, acudió al domicilio de la víctima y le pidió que le hiciera “una felación”. Ante la negativa de la mujer y pese a su oposición, “la agarró de los brazos y le penetró vaginalmente”.