Exdirector de Logirail sostiene que Claudia Montes trabajó tras un inicio “irregular” y rechaza órdenes de Ábalos

Óscar Gómez defiende que Claudia Montes trabajó en Logirail tras un inicio “irregular” y niega haber recibido órdenes o presiones de Ábalos o Koldo.

4 minutos

La Ex Miss Asturias, Claudia Montes, a su llegada al Tribunal Supremo, a 8 de abril de 2026, en Madrid (España). Alberto Ortega - Europa Press

Publicado

4 minutos

El exdirector general de la empresa pública Logirail, Óscar Gómez, ha declarado ante el Tribunal Supremo en el juicio sobre la presunta trama de mascarillas que Claudia Montes, mujer vinculada a José Luis Ábalos, desempeñó finalmente sus funciones en la filial de Renfe pese a un arranque “irregular”, durante el cual no acudía a su puesto porque el espacio asignado no reunía las condiciones adecuadas. Ha recalcado además que en ningún momento recibió instrucciones del exministro de Transportes ni de su antiguo asesor, Koldo García, para favorecerla.

“A mí me consta que sí. Por lo que se me informaba, la señora Claudia Montes trabajaba. Y además, en la documentación que hemos aportado se han incluido registros de su actividad, de sus partes de trabajo, de sus evaluaciones”, ha manifestado el exresponsable de Logirail durante su declaración este miércoles como testigo.

Gómez ha precisado que se incorporó a Logirail en enero de 2020, aproximadamente un mes después de la contratación de Montes, y que, al realizar una “revisión” de los proyectos en marcha, le trasladaron que existía “un problema en uno de los principales proyectos, de trenes turísticos”.

“Y en este proyecto me informan de que hay una situación irregular de una de las personas que habían sido formadas para prestar el servicio objeto del contrato y que no había atendido a su obligación de acudir al puesto de trabajo”, ha indicado.

Según ha relatado, comprobó que la oficina destinada a los servicios de información, promoción y reserva de billetes de los trenes turísticos “no era tal”, sino un espacio “junto a unas escaleras de acceso a unas oficinas, en una planta baja”.

“No me pareció un sitio adecuado, francamente no me pareció un puesto de trabajo para prestar los servicios que eran objeto del contrato, no podía ser, al tiempo que conocí que la persona que estaba asignada a hacer ese servicio”, que era Montes, “no se había presentado”, ha añadido.

Ha remarcado, no obstante, que cuando se habilitaron mejores condiciones para ese puesto, vinculado a un proyecto “muy relevante”, Montes sí empezó a acudir a trabajar, por lo que, a su juicio, “no era normal” que se hubiera producido previamente esa situación.

Interrogado por la defensa de Koldo sobre si éste o Ábalos le dieron alguna directriz para dispensar un trato de favor a Montes, el testigo ha respondido que “no” recibió “ninguna, ni de manera directa, ni a través de ningún medio ni a través de terceras personas”.

“Y nadie de Renfe, ni nadie de Adif ni nadie en ningún estamento de los órganos de gobierno de la sociedad se puso en contacto conmigo para darme ninguna instrucción”, ha agregado.

En respuesta a nuevas preguntas de la abogada de Koldo, Leticia de la Hoz, Gómez ha indicado que “se produjo un acto de conciliación” entre la empresa y Montes tras un conflicto laboral, aunque ha admitido que no recuerda “los detalles”, como la cuantía de la indemnización pactada.

Un expediente disciplinario que no llegó a prosperar

Por su parte, José Ángel Méndez, director gerente de Logirail entre el 1 de octubre de 2019 y el 4 de febrero de 2020, ha declarado como testigo que abrió a Montes un expediente disciplinario al amparo del convenio colectivo por ausentarse más de ocho días de su puesto.

Según ha relatado Méndez, “pasados unos días” desde que la trabajadora concluyó su formación previa a la incorporación, le comunicaron que “no acude a trabajar, que se ha ausentado”.

“Es una situación de falta muy grave y puede ser sancionada con despido”, ha explicado, a preguntas de Alberto Durán, abogado del PP, que ejerce la acusación popular.

A raíz de esos hechos, ha dicho, inició “un proceso de expediente disciplinario porque se incumplía de forma grave” lo previsto en el convenio, si bien en ese momento fue cesado como director gerente.

Ha detallado que, una vez apartado del cargo, “interviene ya el que era el nuevo director gerente y toma otras decisiones”, entre ellas la de no “continuar con el expediente disciplinario”.

“Yo lo que sé es que se le remitió un nuevo contrato y tenía una nueva posición de trabajo y además pasó a depender del director comercial. A partir de ese momento, el devenir de la trayectoria profesional de Claudia Montes en Logirail estaba totalmente fuera de mi competencia”, ha remachado.

Al ser preguntado por la defensa de Koldo, Méndez ha apuntado que Montes reunía el perfil básico para el puesto, pero no el específico, lo que obligó a que realizara un curso de formación.

De la Hoz le ha interrogado sobre si Montes cumplía con la asistencia. Méndez ha respondido: “¿Acudió al curso? Sí. ¿Después del curso acudió algunos días a trabajar, según me informaba el responsable de ámbito de Asturias? Sí. ¿Dejó de ir a trabajar a partir de un cierto momento y pasaron más de ocho días? Sí. Y después, a partir de ahí, no era mi responsabilidad”.

Sin presiones ni explicaciones por el cese

La letrada también le ha preguntado si conocía personalmente al exministro y a su exasesor, a lo que Méndez ha contestado que no, negando igualmente haber sufrido presiones de Koldo.

Cuestionado por el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, Méndez ha afirmado que ignora si “hay relación” entre su destitución y la apertura del expediente a Montes: “Nadie me explica ninguna razón ni a favor ni en contra. No le puedo indicar ninguna razón”.

La defensa de Ábalos le ha planteado si Logirail recibía currículos remitidos desde Renfe, y Méndez ha respondido que “en algunas ocasiones, sí”, concretamente desde la Dirección General de Recursos Humanos de la ferrovial.

En cuanto al procedimiento de selección, ha explicado que recurrían a su base de datos de candidatos y comprobaban quiénes cumplían “la base mínima” del perfil solicitado.

“A partir de ahí, se contactaba con ellos y les decía, '¿este puesto de trabajo te interesa o no?' Y en ese sentido, dependiendo a qué puesto de trabajo fuera, se quería hacer un proceso formativo y superarlo para poder consolidar la plaza en ese periodo de prueba”, ha explicado.