Juicio a dos conductores por la muerte de un médico en una carrera mortal en la M-30

Arranca el juicio con jurado contra dos conductores acusados de causar la muerte de un médico en una carrera mortal por el túnel de la M-30.

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Exterior de la sede de la Audiencia Provincial de Madrid, a 28 de enero de 2026, en Madrid (España). Ricardo Rubio - Europa Press

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La Audiencia Provincial de Madrid inicia mañana el juicio con jurado popular contra dos automovilistas acusados de la muerte, el 25 de julio de 2021, de un médico en plena “carrera mortal” en la M-30.

Juan Alfredo regresaba a su domicilio tras terminar su turno en el Hospital Fundación Jiménez Díaz cuando se topó con dos conductores kamikazes que habían transformado la vía de circunvalación en un improvisado circuito de velocidad.

Será un jurado popular quien deba pronunciarse sobre lo sucedido a las 11:26 horas en la M-30, a la altura del bypass. El episodio se originó por un “pique” al volante, cuando uno de los implicados comenzó a hacer ráfagas de luz al otro vehículo.

De acuerdo con el escrito de la Fiscalía, tras ese cruce de luces ambos iniciaron una carrera, recorriendo casi cuatro kilómetros a más de 170 kilómetros por hora en un tramo en el que la velocidad máxima permitida era de 70.

El túnel, con el tráfico habitual de esa franja de la mañana, se convirtió en un punto de riesgo extremo: adelantamientos en zigzag, maniobras bruscas de cambio de carril y circulación en paralelo que, según el Ministerio Fiscal, evidenciaban un “desprecio manifiesto por la vida de los demás”.

El siniestro se produjo cuando uno de los coches chocó contra el vehículo de la víctima, originando una colisión en cadena. Juan Alfredo murió en el acto. Tenía 35 años, una hija y otro hijo en camino. Su pareja, también médica —ginecóloga en el mismo hospital—, estaba embarazada cuando ocurrió el accidente.

El otro conductor directamente implicado en el impacto sufrió lesiones cervicales. Paralelamente, uno de los acusados abandonó la escena sin socorrer a los afectados, aunque más tarde se presentó ante la policía.

Las pruebas toxicológicas reflejaron que ambos habían consumido sustancias estupefacientes: cocaína y cannabis en un caso; y, en el otro, además, MDMA y ketamina. Uno de ellos, asimismo, circulaba sin permiso de conducir tras haber agotado todos los puntos.

La Fiscalía reclama para los dos procesados penas que alcanzan hasta los 15 años de prisión por delitos de conducción temeraria con desprecio por la vida, homicidio y lesiones.

El procedimiento vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la conducción temeraria, el uso de drogas al volante y la seguridad en infraestructuras como los túneles de la M-30, donde un instante de imprudencia puede derivar en tragedias irreparables.