El juicio contra un hombre acusado de llevar engañada a una menor desde Nigeria hasta Mallorca para convertirla en su esclava sexual y violarla de forma diaria ha arrancado este jueves en la Audiencia Provincial, aunque se desarrolla a puerta cerrada.
Antes del inicio de la vista oral, el Ministerio Fiscal ha reclamado que el proceso se celebrase sin público como medida de protección para la víctima, petición que la Sala ha terminado aceptando. El señalamiento del juicio ante la Sección Primera se extiende entre este jueves y el viernes.
La Fiscalía reclama para el acusado una condena de 40 años de prisión por delitos de trata de seres humanos, agresión sexual a menor de 16 años, elaboración de pornografía infantil y atentado contra la intimidad.
De acuerdo con el escrito de acusación del Ministerio Público, tras varios desplazamientos a Nigeria entre 2016 y 2019, en los que ya habría abusado sexualmente de la menor, el procesado consiguió, mediante engaños y prometiéndole que así saldría de la pobreza y casándose con su madre, que la niña se trasladara a finales de 2019 a su domicilio en Mallorca.
Hasta entonces, el acusado ya exigía a la menor, que tenía entre ocho y 11 años, el envío de material sexual a través del teléfono móvil. La víctima, según la Fiscalía, llegó a asumir los abusos como algo normal y a verlos como una vía para escapar de la pobreza.
El hombre incluso hizo que la niña firmara un documento en inglés en el que la menor se comprometía a mantener relaciones sexuales. Tras conseguir finalmente casarse con la madre, la víctima se instaló con él en un pueblo de Mallorca, donde el procesado aparentaba ejercer de padre, pero en realidad la convirtió en su esclava sexual y la violaba de manera continuada. Según el relato fiscal, el hombre hizo creer a la madre que debía residir en Palma para tener mejores oportunidades laborales.
En esa localidad mallorquina, entre 2019 y 2024, momento en el que la menor relató lo sucedido a su madre, el procesado habría mantenido las violaciones de forma diaria. Además, la obligaba a grabar vídeos y tomar imágenes de contenido sexual, y llegó incluso a hacerse con material pornográfico de otras niñas.