Juzgan a dos hermanos por apalear a su padre en Negreira tras dejar la medicación psiquiátrica

Dos hermanos se sientan en el banquillo en A Coruña acusados de intentar matar a su padre en Negreira tras abandonar su medicación psiquiátrica.

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La Audiencia Provincial de A Coruña celebra este martes y miércoles el juicio contra dos hermanos acusados de un delito de homicidio en grado de tentativa por agredir de forma reiterada a su padre con la pata de una silla, en mayo de 2024, en la vivienda que compartían en el municipio coruñés de Negreira, según consta en el escrito de la Fiscalía.

Durante la vista oral, el padre ha relatado que ambos hijos seguían un tratamiento psiquiátrico y que “los dos se pusieron de acuerdo y dejaron de tomar” la medicación prescrita.

“Creo que la causa de la paliza fue porque dejaron la medicación, fue lo que dijeron los médicos también”, ha declarado el hombre, que ha decidido no ejercer acusación particular contra ellos. Como otro posible motivo de la agresión, ha añadido: “Querían que yo marchara y quedarse ellos en casa”.

En su relato de los hechos, el progenitor ha indicado que el ataque fue inesperado. “De repente, empecé a recibir golpes”, ha manifestado, precisando que le golpearon “los dos al mismo tiempo, 15 o 20 veces, con las patas de una silla”. “Me caí para un lado y me siguieron dando”, ha añadido ante el tribunal.

Preguntado por el comportamiento de los acusados en los días previos, el hombre ha asegurado que “practicaban budú”. Ha explicado que “se vestían de blanco y en todas las esquinas de casa había una vela”, y que también habían colocado “unos polvos entre las mantas” y debajo de su cama.

Declaraciones de testigos y Guardia Civil

En la sesión de este martes también ha comparecido, entre otros, un vecino de la víctima y de los procesados, quien ha afirmado que “nunca” tuvo noticia de “ninguna discusión ni peleas ni nada” en el domicilio familiar. “Nunca vi que tuvieran problemas entre ellos”, ha insistido ante los magistrados.

Por su parte, los agentes de la Guardia Civil que practicaron la detención de los hermanos tras la agresión han declarado que estos les manifestaron que los hechos se produjeron “en legítima defensa” y han señalado que apreciaron consumo de alcohol en la presunta víctima. “Dijeron que le pegaron porque su padre intentó agredirlos”, han relatado. Asimismo, han indicado que los dos acusados “razonaban” en el momento de la detención y han confirmado que “iban vestidos los dos completamente de blanco”.

De acuerdo con el escrito de acusación, los hermanos, actuando de común acuerdo, rompieron una silla de la cocina y, armados con las patas, se dirigieron al salón donde se encontraba su padre. Sin que este se diera cuenta, lo golpearon en la cabeza y, cuando cayó al suelo, continuaron propinándole golpes durante varios minutos.

Petición de pena y estado mental de los acusados

La Fiscalía califica estos hechos como un delito de homicidio en grado de tentativa con la agravante de parentesco y solicita para cada uno de los procesados, que se encuentran en prisión provisional, una pena de nueve años de cárcel. Además, pide una orden de alejamiento respecto a su padre durante seis años y una medida de libertad vigilada de diez años.

En sentido contrario, el letrado de la defensa ha sostenido ante los medios, antes del inicio del juicio, que “no hay privación de facultades pero sí una afectación grave eximente incompleta que permite que la pena de prisión vaya acompañada de un tratamiento psiquiátrico y puedan ser ingresados en un hospital”.

Ha recordado que “tienen un historial psiquiátrico importante, uno es esquizofrénico y otro tiene trastorno bipolar”, para luego remarcar que “niegan padecer estas enfermedades, síntoma de la gravedad de estos trastornos”.

Respecto a su salud mental, el abogado ha explicado que “vienen protagonizando ideación de prejuicios cara a familiares, desconexión de la realidad y trastornos delirantes”. Según ha añadido, “llevan diciendo años que hay una secta criminal que quiere acabar con sus vidas y una conspiración de la justicia contra ellos”.

En concreto, ha señalado que “uno de ellos cree que le fue estirpado y transplantado el pene de otra persona y el otro cree que tiene un dispositivo explosivo en el pecho”.

A raíz de estas circunstancias, el magistrado presidente, a petición de la defensa, ha accedido a suspender la vista este miércoles para que los acusados sean “examinados por médicos forenses para valorar su estado y poder prestar declaración con un mínimo de conciencia”. El juez ha indicado que el objetivo es “para analizar la actitud y capacidad de uno y otro”. Tras los informes periciales, el tribunal decidirá si los hermanos están en condiciones de declarar en el juicio.