La Audiencia de Cantabria ordena investigar a la joven que denunció sumisión química y violación durante una convención en Santander

La Audiencia de Cantabria archiva la causa contra el denunciado por sumisión química y ordena investigar a la joven y a su amigo por posible denuncia falsa.

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Locales de ocio nocturno en el centro de Santander JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE / JOAQUÍN GÓMEZ SASTRE

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La Audiencia Provincial de Cantabria ha decidido abrir diligencias contra la joven de Zaragoza que afirmó haber sufrido una sumisión química y una violación en el verano de 2024 en Santander, ciudad a la que viajó para asistir a una convención laboral de una conocida inmobiliaria en la que trabajaba mediante una franquicia de la que posteriormente fue despedida.

La Sección Primera de la Audiencia también ha acordado que se deduzca testimonio contra un amigo de la denunciante que intervino como testigo en la supuesta denuncia falsa. Así se recoge en un auto en el que igualmente se decreta el sobreseimiento libre y el archivo definitivo de la causa contra el hombre al que se había señalado, resolución adelantada por “El Diario Montañés” y a la que ha tenido acceso Europa Press.

A finales de 2024, la magistrada titular del entonces Juzgado de Instrucción n.º 3 de Santander ya había decidido cerrar la investigación iniciada tras la denuncia de la zaragozana. A instancias de la defensa del presunto agresor, la jueza acordó además deducir testimonio contra la denunciante y su amigo por un posible delito contra la Administración de Justicia.

El abogado defensor, Fernando Pamos de la Hoz, solicitó el archivo de la causa tras la declaración de diversos testigos y la incorporación de informes forenses que descartaban la existencia de sumisión química, tal y como recogía la propia instructora.

“No existe indicio alguno de que haya existido una sumisión química” y, por tanto, ese extremo junto al resto de pruebas practicada llevaron a la conclusión de que los hechos denunciados no habían sido “probados ni siquiera indiciariamente” y, por tanto, no eran constitutivos de infracción penal alguna, de ahí el carpetazo a las actuaciones, confirmado ahora por la Audiencia de Cantabria, que también ha acordado investigar a la denunciante y a un amigo suyo.

En fechas recientes, la Fiscalía de Cantabria se mostró partidaria del sobreseimiento libre respecto al denunciado al entender que no había “persistencia en la versión de la denunciante, ni dato objetivo alguno de su versión y sí un motivo espurio tras ser despedida del trabajo”. El Ministerio Público apuntaba asimismo a que la joven fuese juzgada en Zaragoza por un presunto delito de denuncia falsa contra el compañero al que señaló.

Petición de cárcel e indemnización y antecedentes de la denunciante

El hombre acusado de la falsa sumisión química en Santander ha anunciado que reclamará al menos cuatro años de prisión para la joven zaragozana —dos por denuncia falsa y otros dos por un presunto delito contra la integridad moral—, así como una indemnización de 250.000 euros para cada uno de los implicados, es decir, para ella y para el amigo que respaldó su versión, por los perjuicios a su imagen derivados de “la imputación de un delito tan brutal”.

Por otro lado, la mujer ya había sido condenada por la Audiencia Provincial de Zaragoza por un delito leve de amenazas, al considerar probado que amenazó a su jefe con interponer una denuncia falsa por agresión sexual tras ser despedida.

Relato inicial de los hechos y actuación policial

Los hechos denunciados se situaban en junio de 2024 en Santander, donde la joven se encontraba para asistir a una convención de Tecnocasa, la inmobiliaria para la que trabajaba a través de una franquicia y de la que fue despedida tras presentar la denuncia el día 20 ante la Policía Nacional en Zaragoza.

En su relato, sostenía que la noche del 14 había acudido con un compañero a una fiesta en un local de Santander y que solo tomó una bebida, tras lo cual habría sufrido una “laguna de siete horas” hasta despertarse al día siguiente desnuda en la habitación del hotel donde se alojaba, con dolor vaginal y marcas en las muñecas que atribuía a haber sido sujetada.

De vuelta en Zaragoza, se sometió a varias pruebas que arrojaron resultado positivo en consumo de cocaína y benzodiacepinas, por lo que acudió a Urgencias del Hospital Clínico para que se le practicaran las exploraciones médicas correspondientes.

En ese momento se activó el protocolo de violencia sexual, que implicó la intervención de un forense y de agentes de la Policía Nacional. El caso pasó a la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de Zaragoza, que asumió la investigación, tomó declaraciones y recopiló pruebas en coordinación con el Juzgado instructor.

Conclusiones forenses y análisis de las imágenes

Tanto la UFAM como los especialistas del Instituto de Medicina Legal de Cantabria concluyeron en sus informes que no se apreciaban indicios de sumisión química en la denunciante tras el análisis de las distintas pruebas practicadas.

Entre los elementos valorados figuran las grabaciones de las cámaras del hotel donde se alojaba la joven, que permiten observar su estado y el del denunciado cuando ambos regresan la noche de los hechos, antes de subir a la habitación en la que supuestamente ocurrieron los abusos.

En particular, los peritos descartan la presencia de signos compatibles con amnesia o disminución de la voluntad en la chica y subrayan que, según las imágenes, mantenía un comportamiento normal, se desplazaba por su propio pie y recordaba el número de habitación.