La Audiencia de Lugo confirma 29 años de prisión para la madre que prostituyó a su hija en Monforte

La Audiencia de Lugo confirma 29 años de cárcel para una madre y 14 para un octogenario por prostituir y agredir sexualmente a una menor en Monforte.

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La Audiencia Provincial de Lugo ha rechazado este viernes los recursos presentados y ha ratificado íntegramente la resolución que imponía 29 años de prisión a una mujer por prostituir a su hija menor en Monforte de Lemos, así como la condena de 14 años de cárcel para el hombre octogenario que mantuvo relaciones sexuales con la niña.

La Fundación Amigos de Galicia, que actuó como acusación popular en la causa, ha informado de la decisión judicial mediante un comunicado remitido a los medios.

En la sentencia se establece para la madre dos penas de 14 años y seis meses de prisión por sendos delitos de agresión sexual. “A la progenitora se le imponen las dos penas por prevalimiento, imponiéndose solo la segunda pena al acusado, obligando ambos a la menor a mantener relaciones sexuales a cambio de remuneración”, detalla la Fundación en su nota.

Asimismo, la resolución confirma que ambos deberán abonar a la víctima una indemnización en concepto de responsabilidad civil: 50.000 euros en el caso de la madre y 40.000 euros en el del octogenario.

Los hechos salieron a la luz en 2023, cuando la menor, que entonces tenía 15 años, denunció que su madre la forzaba a mantener relaciones sexuales con dos hombres de más de 80 años, una situación que, según relató, se venía produciendo desde que ella tenía 10 años.

Durante todo ese periodo, la procesada, “con ánimo de atacar la indemnidad sexual, guiaba a su hija a un lugar que previamente habían acordado con los dos octogenarios a mantener relaciones sexuales, primero con un hombre fallecido con anterioridad a que se iniciase la tramitación del procedimiento, y con posterioridad al óbito de este último, con el otro procesado y ello con la intención de obtener una ventaja económica”.

En relación con el primer hombre, la madre concertaba el encuentro, acompañaba a la menor hasta el punto acordado y después la trasladaba al domicilio de este, donde se consumaba el delito.

Respecto al ahora condenado, el octogenario fijaba la cita y, una vez concretada, llevaba a la menor, siempre con la presencia de la madre, hasta un descampado de Monforte de Lemos, donde se producía la agresión sexual en el interior de su vehículo.