La Audiencia Nacional honra la carrera de Ángela Murillo, juez incansable y muy apreciada por sus colegas

La Audiencia Nacional despide a Ángela Murillo, pionera en la Sala de lo Penal y figura clave en grandes casos de narcotráfico, terrorismo y corrupción.

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Ángela Murillo POOL

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El presidente de la Audiencia Nacional, Juan Manuel Fernández Martínez, ha rendido homenaje a la trayectoria profesional de la magistrada Ángela Murillo, fallecida este viernes a los 73 años, a quien ha descrito como una “trabajadora infatigable y querida por sus compañeros” y que dedicó 32 años de su carrera a este tribunal.

Murillo hizo historia al ser la primera mujer que accedió a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, en 1993, donde además llegó a ser la primera juez en ponerse al frente de una de sus secciones.

Fernández Martínez ha recordado que el próximo año la Audiencia Nacional alcanzará los 50 años de existencia y ha querido poner en valor el trabajo de quienes la integran, remarcando que “detrás de las instituciones hay muchas personas que cumplen con su obligación”. “La Audiencia Nacional siempre recordará su legado”, ha señalado en alusión a la magistrada.

Primera mujer en la Sala de lo Penal

Nacida en 1953 en Almendralejo (Badajoz), Ángela Murillo inició su carrera judicial en Lora del Río (Sevilla). Más tarde ejerció en distintos juzgados de Andalucía, el País Vasco y Madrid hasta que, en mayo de 1993, se incorporó a la Audiencia Nacional, convirtiéndose en la primera mujer en entrar en la Sala de lo Penal, junto a la magistrada Manuela Fernández de Prado.

La carrera de Murillo se entrelaza con la evolución de la Audiencia Nacional en materia penal. En los años noventa, en los macrojuicios por narcotráfico contra los clanes gallegos de la droga, actuó como ponente en sentencias como las del “caso Nécora”, “Temple” o “Charlines”. Asimismo, fue autora de resoluciones sobre el terrorismo de ETA que ayudaron a definir la estructura de la organización, más allá de los comandos que ejecutaban los atentados.

En el campo de los delitos económicos y de la corrupción, participó en fallos clave como los relativos a la salida a Bolsa de Bankia, las conocidas “tarjetas black”, el “caso Gescartera” o las primeras piezas del “caso Villarejo”, además de intervenir en resoluciones sobre recursos de apelación del “caso Gürtel” y otras causas de gran relevancia.