La autopsia confirma un traumatismo abdominal “violento” en la muerte del niño de Garrucha (Almería)

La ampliación de la autopsia de Lucas confirma un traumatismo abdominal violento y lesiones antiguas compatibles con maltrato previo.

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Juzgados de Vera (Almería).  Rafael González - Europa Press

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La ampliación de la autopsia realizada al cuerpo de Lucas, el niño de cuatro años presuntamente asesinado por su madre B.Y.B.O. y la pareja de esta, J.D.R.C., en diciembre de 2025 en Garrucha (Almería), determina como causa final del fallecimiento un traumatismo abdominal “violento” en el contexto de un “politraumatismo”, que provocó un desgarro hepático y, como consecuencia, un shock hemorrágico.

Según el informe forense, al que ha tenido acceso Europa Press, los especialistas del Instituto de Medicina Legal (IML) de Almería se ratifican en el dictamen emitido el pasado 21 de enero sobre el origen de la muerte del menor, frente a la tesis de la defensa del compañero sentimental de la madre, que atribuía las lesiones a un enérgico “sobado” en el abdomen dentro de una práctica de curanderismo para aliviar supuestos dolores de estómago.

La magistrada titular de la Plaza 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vera (Almería) acordó esta ampliación de la autopsia a instancias de la Fiscalía y de las defensas con el fin de precisar “la acción directa o última” que causó la muerte, dentro de la causa abierta por presuntos delitos de asesinato y maltrato contra el pequeño.

El dictamen forense emitido a finales de enero ya había concluido que Lucas padeció un shock hipovolémico y un desgarro en el hígado que desencadenaron su muerte en cuestión de horas, el mismo día en que su cuerpo fue sacado de la vivienda familiar y abandonado en un búnker en desuso en la playa de Garrucha, donde fue hallado posteriormente por los investigadores.

En esta nueva fase, los peritos amplían el examen para documentar la existencia de lesiones “antiguas” que, conforme a la hipótesis de la Fiscalía, podrían encajar con episodios de maltrato previos al día del fallecimiento.

El documento pericial detalla varias lesiones “antiguas” a nivel óseo, sobre todo en el costado y en la pierna izquierda, que se habrían originado entre tres y seis semanas antes, de acuerdo con las estimaciones derivadas de la exploración realizada al cadáver.

Este “conjunto lesional” se habría originado de forma “traumática”, mediante mecanismos compatibles con puñetazos, patadas o el uso de un objeto contundente sobre zonas concretas del cuerpo. Al mismo tiempo, los forenses no descartan que parte de estas lesiones pudieran haberse producido de manera “indirecta”, es decir, “lanzando, empujando o proyectando al menor sobre una superficie rígida”.

El informe incorpora además un parte médico fechado el 19 de octubre del año anterior, correspondiente a la asistencia sanitaria al niño tras haber sido “agredido por la pareja” de la coinvestigada, en el que se describen hematomas en piernas, abdomen, tórax y espalda, así como marcas de mordedura en el hombro derecho y en una mejilla.

Consta igualmente que J.D.R.C. tenía ya una condena por malos tratos en el ámbito de la violencia contra la mujer, dictada el 20 de octubre —un día después de ese parte médico—, que le prohibía comunicarse y acercarse a B.Y.B.O. y a su hijo Lucas. Pese a ello, los tres siguieron “conviviendo juntos en una habitación que tenían arrendada” en Garrucha, mientras que en las demás estancias residían “moradores ajenos” a la familia.

La representante del Ministerio Público no descarta que el investigado hubiera “golpeado de forma reiterada y recurrente” al menor “en presencia” de su madre en esa habitación en la que residían, “sin que la madre lo hubiera impedido”.