La cuidadora acusada de apropiarse de la casa del anciano sostiene que se la compró y que él “no quería” transferencias bancarias

La cuidadora acusada de estafar a un anciano en Vedra defiende que le compró la casa en efectivo, mientras Fiscalía y acusación alegan deterioro cognitivo.

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Juzgados De Santiago, En Fontiñas EUROPA PRESS

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La mujer procesada por un presunto delito de estafa al haberse quedado con la herencia de un anciano al que atendía —entre la que figuraba una vivienda en Vedra (A Coruña)— ha declarado, en la segunda jornada del juicio, que fue el propio hombre quien le vendió el inmueble y que le fue abonando en efectivo, cada año desde 2015, unos 7.000 euros.

“No quería que le hiciera transferencias. No quería que su sobrina [con acceso a la cuenta] se enterara de nada”, ha afirmado durante su interrogatorio en la vista celebrada en la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña, con sede en Santiago de Compostela.

La vista oral comenzó el jueves y se ha centrado, sobre todo, en determinar cuál era la situación mental del fallecido. De acuerdo con el testimonio de una médica forense que ha intervenido este viernes, presentaba un cuadro de deterioro cognitivo; no obstante, la acusada sostiene que “sí se enteraba de las cosas”, poniendo como ejemplo que le recordaba sus citas médicas, entre otros detalles.

Según la versión de la procesada, conocía al hombre desde la década de 1990. Con el tiempo, él le pidió que se hiciera cargo de sus cuidados y le expresó su intención de venderle la casa, con la idea de que la propiedad quedase en manos de quien realmente se ocupase de él, tal y como han indicado varios testigos. En otra ocasión la llamó para verse y, en ese encuentro, sacó un documento “escrito a máquina” que recogía la compraventa del inmueble y que ambos firmaron. Ella le advirtió de que no podía pagar todo el precio de una vez y él le respondió que “aceptaba pagos a plazos”.

La mujer ha explicado que el dinero para esos pagos procedía de su trabajo, de la venta de productos agrícolas y de aportaciones de su hija. Años después, tras haber convivido el anciano con una pareja de Vedra que lo acogió y con una familia de Santa Comba, ella comenzó a atenderlo de forma más continuada: primero en la vivienda de él y, posteriormente, en su propio domicilio, donde asegura que compartieron casa entre diciembre de 2020 y mayo de 2021.

En ese periodo, en 2019, el hombre otorgó ante notario un testamento en el que la designaba heredera. La acusada sostiene que solo tuvo conocimiento de ese testamento cuando fue llamada a declarar en el procedimiento penal actual. Sí sabía, en cambio, que en julio de 2020 acudió al notario para firmar la escritura de compraventa de la vivienda, cita a la que ella también asistió.

La convivencia terminó en mayo de 2021. Según su relato, un día, al terminar de comer, mientras fregaba de espaldas al anciano, le planteó un asunto de la convivencia que le resultaba “desagradable”. Él reaccionó levantándose: “Se abalanzó y me cogió de las manos”. De acuerdo con la acusada, esa fue la última ocasión en la que lo vio.

Dudas sobre los pagos y versión de la acusación

El abogado de la acusación particular, que representa a la sobrina del fallecido —residente en Valladolid— y solicita hasta ocho años de prisión, ha puesto el foco en la cuestión de los pagos como uno de los ejes de su argumentación contra la procesada. En sus conclusiones, ha insistido en que, cuando se formalizó ante notario la escritura de compraventa, no se abonó “nada” y que, en términos generales, “ni se pueden acreditar salidas de la cuenta bancaria”.

También ha subrayado que, durante la fase de instrucción, la acusada declaró que los pagos habían sido mensuales, por importes de 600 euros, extremo que no coincide con lo explicado este viernes en la sala, donde habló de abonos anuales en efectivo.

En la misma línea, el fiscal ha señalado que las transferencias vinculadas al caso solo comienzan a aparecer cuando la Fiscalía empezó a investigar a raíz de las “sospechas” trasladadas por una trabajadora social del Sergas y por la familia del anciano. Al mismo tiempo, el Ministerio Público ha anunciado que rebaja su petición de condena de los seis años de cárcel inicialmente solicitados a dos años.

Deterioro cognitivo y debate sobre la capacidad

La Fiscalía sostiene que la acusada llevó a cabo una “maniobra maliciosa para quedarse con la casa” a la vista de los hechos relatados. Uno de los elementos clave para fundamentar esta tesis es el deterioro cognitivo del anciano, que considera probado a partir de los informes médicos incorporados a la causa y de los testimonios escuchados en el juicio.

Este viernes ha declarado una neuróloga del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) que lo atendió en 2018 y que ya entonces detectó un deterioro cognitivo, aunque matizó que podía “depender” de factores como el consumo de alcohol.

En febrero de 2019, un informe —destacado por el letrado de la acusación particular— incorpora una etiología de carácter neurodegenerativo. Según la médico forense, ese diagnóstico se estableció a partir de una prueba de imagen “objetiva” y ha subrayado que, en consecuencia, el deterioro debía ser apreciable en el “trato continuado”.

“Tenemos acreditado el deterioro cognitivo antes de que sea asistido por Rosario”, ha enfatizado el abogado de la acusación particular, quien sostiene que la procesada “se aprovechó de la situación de deterioro cognitivo para aprovecharse de su patrimonio”. A su juicio, el anciano “no estaba en condiciones de hacer actos de complejidad”, como la operación de compraventa, que incluía la agregación de fincas y la declaración de obra nueva.

Por su parte, el abogado defensor de la acusada ha pedido su absolución al considerar que no ha quedado probado ese deterioro cognitivo en los términos que sostiene la acusación, y que “todo ha quedado en sospechas”, retomando la expresión utilizada por la Fiscalía. “Para tener acreditada la existencia de un engaño, tenía que quedar acreditado el estado mental”, ha argumentado.

En este punto, se ha apoyado en la declaración de la neuróloga para remarcar que el estado del anciano podía experimentar mejoría, al depender de distintos factores, y que así se reflejaría en informes médicos posteriores que indicaban que no precisaba ingreso en una residencia. También ha invocado los testimonios de varias personas que lo trataron en “fases diferentes” y que, según ha dicho, lo percibieron “en plenas facultades mentales”.