La ex de Ábalos relata cómo eligió el piso de Plaza de España donde vivió con él

La expareja de Ábalos detalla ante el Supremo cómo eligió el piso de Plaza de España y su relación con el exministro y la trama de contratos de mascarillas.

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La expareja de José Luis Ábalos, Jéssica Rodríguez (c), a su llegada al Tribunal Supremo a declarar como testigo en el juicio de las mascarillas, a 7 de abril de 2026, en Madrid (España). Eduardo Parra - Europa Press

La expareja de José Luis Ábalos, Jéssica Rodríguez (c), a su llegada al Tribunal Supremo a declarar como testigo en el juicio de las mascarillas, a 7 de abril de 2026, en Madrid (España). Eduardo Parra - Europa Press

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Jéssica Rodríguez, expareja de José Luis Ábalos, declaró este martes en el juicio por los presuntos amaños en la contratación de mascarillas que el entonces ministro de Transportes le dio libertad para escoger el piso situado en la madrileña Plaza de España en el que acabó residiendo: “Me dijo que mirara casas y que eligiera la que me gustara”.

Como testigo ante el Tribunal Supremo, relató que antes de trasladarse a esa vivienda compartía piso con dos compañeras de la universidad y se veía “prácticamente todos los días” con Ábalos. Según explicó, “no teníamos un sitio donde poder vernos, entonces me dijo que al final yo tenía 30 años y que lo suyo era que tuviera un sitio para mí y que no siguiera compartiendo”.

Respondó afirmativamente a la Fiscalía Anticorrupción cuando se le planteó si había elegido ese piso para pasar allí tiempo con el exministro, que “seguía teniendo la casa que pertenecía al Ministerio, en la que él vivía con su familia”. “Pero la idea era de tenerla para poder estar los dos”, puntualizó.

Al ser interrogada sobre quién abonaba el alquiler, extremo sobre el que los investigadores sostienen que lo habría asumido la presunta trama, indicó que “pensaba” que era Ábalos quien lo pagaba. Añadió que “yo nunca he sido una persona que vaya a hacer este tipo de preguntas porque creo que no hay necesidad de hacerlas”.

Cuestionada por sus contratos en entidades públicas como Ineco, donde llegó a cobrar sin acudir a trabajar —tal y como declaró en la instrucción—, aseguró que “no sabía ni siquiera que fuera una empresa pública, ni nada de nada”.

Sobre cómo accedió a ese puesto, sostuvo que “pensaba que era un amigo del señor Ábalos o del señor Koldo, que siempre tenía muy buenas relaciones con muchas personas. Yo simplemente fui a una oficina con Koldo a hacer una entrevista para un puesto de trabajo para el que estaba sobrada de cualificación”.

El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejando Luzó, le preguntó si llegó a desempeñar funciones en Ineco. Ella contestó que “no” y relató que sólo mantuvo una reunión con Joseba García, hermano de Koldo y también empleado de Ineco, quien le mostró su despacho, tomaron un café y, cuando ella se ofreció a ayudarle en algo, él le respondió que no: “Me fui para casa y ya está”.

Relación con Ábalos y ruptura

Bajo el epígrafe “NUESTRA HISTORIA SOLO LA CONOCEMOS ÉL Y YO”, Rodríguez explicó que conoció a Ábalos en octubre de 2018 y que “no fue en la calle Atocha, ni siquiera en Madrid”. A partir de noviembre de ese año, comenzó una relación más estable: se veían “de forma asidua”, compartían viajes y salían a comer o a cenar.

Según su versión, “el señor Ábalos no pensaba divorciarse” de su entonces esposa “mientras él fuera ministro”, lo que acabó precipitando el final de la relación en noviembre de 2019. Recordó que “cuando eran las elecciones y el partido iba a continuar en el Gobierno durante cuatro años, fue el momento en el que yo no iba a seguir en esa situación durante cuatro años más y decidimos dejarlo”.

Insistió en que la ruptura no fue traumática, sino que “simplemente él iba a continuar en su vida paralela” y ella no aceptaba esa circunstancia: “Pero no tuvimos una discusión”, afirmó, y añadió que Ábalos le garantizó que seguiría ocupándose de que pudiera permanecer en el piso.

Comentó que le preocupaba especialmente su vivienda porque seguía estudiando la carrera y, según dijo, “sí que es cierto que sabemos todos cómo estaban las cosas en Madrid como para poder conseguir un piso”. Recordó además que, “por él también adopté un gato, y ya es difícil encontrar piso, imagínate con un animal. Entonces me dijo que no me preocupara porque mientras yo estuviese estudiando la carrera, podía seguir quedando en la casa”.

De acuerdo con su testimonio, el exministro “se sentía culpable” porque le había hecho “cambiar mi estilo de vida” cuando ya era feliz y “no cumplió las promesas” que le había formulado. “La historia que vivimos él y yo solamente la conocemos él y yo, y creo se sintió como en deuda y por eso me dejó en el piso, pero nada más”, concluyó ante el tribunal.