La familia del joven asesinado en Salceda exige la pena máxima para el acusado, que se declara “inocente”

La familia de Soufian Mahra exige la pena máxima para el acusado del crimen de Salceda, mientras Fiscalía pide 25 años y la defensa reclama su absolución.

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El acusado de acuchillar a un joven en Salceda en 2019 (i) durante un juicio en la Audiencia Provincial de Pontevedra. Adrián Irago - Europa Press

El acusado de acuchillar a un joven en Salceda en 2019 (i) durante un juicio en la Audiencia Provincial de Pontevedra. Adrián Irago - Europa Press

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La familia del joven Soufian Mahra, asesinado a cuchilladas en Salceda (Pontevedra), reclama la “pena máxima” para el acusado, al que señalan como autor del crimen ocurrido de madrugada el 8 de junio de 2019 a la salida de un bar de copas.

Así lo han manifestado este miércoles el padre y la hermana de la víctima, al concluir las tres sesiones de juicio celebradas esta semana en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, en las que el procesado se ha declarado “inocente”.

Los allegados aseguran no tener “dudas” de que el ciudadano albanés Florian R. fue quien mató al joven de origen marroquí, aludiendo a sus “muchas contradicciones” y a sus “mentiras”. “No tiene argumentos para demostrar que es inocente”, han señalado.

A las puertas del tribunal, en declaraciones a Europa Press, han descrito estas tres jornadas como “muy duras” y han censurado que ahora el acusado sostenga que acudió voluntariamente para demostrar su inocencia cuando, según ellos, “no colaboró con la justicia”.

Ambos han reiterado su “confianza total” en el sistema judicial y han pedido un fallo “contundente” por parte del jurado popular.

Durante la mañana, las partes presentaron sus informes finales. La Fiscalía ha mantenido su petición de hasta 25 años de prisión para el acusado como responsable del asesinato de Soufian Mahra, mientras que la defensa ha reclamado su libre absolución.

El fiscal desgranó una a una las pruebas que, a su juicio, apuntan a la culpabilidad de Florian R., destacando que se halló su sangre en calles próximas al lugar del crimen, aunque no exactamente en el punto donde se produjo la agresión.

También hizo hincapié en los testimonios de los testigos, que habrían reconocido al sospechoso, y en la fotografía tomada dentro del pub y analizada por la policía, que “moderadamente” podría corresponder al procesado.

La acusación pública se detuvo además en la declaración del propio encausado, que o bien “no se acuerda” o “no tiene pruebas” que respalden su versión, atribuyendo los hechos a “casualidades”. “La balanza se desnivela. Si pesan más los indicios, tienen que declararlo culpable”, remarcó.

Asimismo, sostuvo que se trató de un ataque “sorpresivo”, apoyándose en los forenses, que no han detectado signos de defensa por parte de la víctima, lo que, a su entender, evidencia la existencia de alevosía.

En la misma línea se pronunció la acusación particular, que recalcó que “no fue un accidente”, sino un “ataque certero”.

La estrategia de la defensa

La defensa, por su parte, dedicó cerca de media hora a solicitar la absolución, insistiendo ante el jurado en que se ciña a las pruebas disponibles.

El letrado subrayó que la única gota de sangre coincidente con la del acusado apareció a 420 metros del lugar de los hechos. Admitió que se localizaron otras tres gotas en la zona, pero solo se analizó una segunda y “no se sabe de quién es”.

“¿El detenido se cortó la mano apuñalando a la víctima? Demuéstrenlo”, reclamó, incidiendo en que no se hallaron restos biológicos del acusado en el punto exacto del crimen. “Están concluyendo contra el reo. Si se cortó, ¿cómo no hay sangre de él en el suelo?”, insistió.

También cuestionó las declaraciones de los testigos, señalando que dos de ellos únicamente vieron a una persona de espaldas subir por una calle cercana tras supuestamente discutir con el procesado en el pub. “No pueden saber si es la misma persona (...). Ellos dicen que no lo pueden reconocer”, recalcó.

Cómo ocurrió el crimen

A partir de este jueves, el tribunal del jurado comenzará a deliberar, tras tres días de vista oral en la Audiencia Provincial de Pontevedra. El acusado se enfrenta a una petición fiscal de 25 años de cárcel por asesinato.

Según el relato de la Fiscalía, los hechos se remontan a la madrugada del 8 de junio de 2019. La víctima estaba en la terraza de un bar en Salceda cuando fue encarada por el acusado, que le recriminó que le habría tirado una copa dentro del local. Soufian intentó calmar la situación pero, de acuerdo con la acusación, el procesado continuó increpándole y, tras empujarlo, le instó a ir “para atrás” para resolver el conflicto entre ambos.

En ese momento, lo agarró por la camiseta y forcejeó con él mientras se dirigían hacia la plaza del Ayuntamiento. A consecuencia de ese forcejeo, Soufian cayó al suelo y el acusado, de forma sorpresiva, sacó un cuchillo y se lo clavó.

El joven consiguió ponerse en pie y avanzar unos pasos, pero terminó desplomándose en la entrada de la plaza del Ayuntamiento. Murió poco después a causa de una hemorragia masiva.

Investigación, error inicial y detención

Pocas horas después del crimen, fue arrestado un hombre como supuesto autor del apuñalamiento. Ingresó en prisión provisional, pero días más tarde quedó en libertad y la causa contra él se archivó al constatarse que había sido identificado de forma errónea.

La Guardia Civil reabrió entonces la investigación bajo el nombre de Operación Parchita, recabando la ayuda de varios testigos que aportaron fotografías y vídeos de aquella noche en distintos locales de ocio de la zona. A partir de ese material se obtuvo una imagen del presunto autor, difundida en los medios de comunicación en 2020.

Tras cotejar las evidencias con distintas bases de datos y descartar a otros posibles sospechosos, los agentes llegaron hasta Florian R. a comienzos de 2022 y remitieron las diligencias e informes al juzgado de instrucción de O Porriño. La investigación se centró entonces en localizarlo, después de que la Guardia Civil tuviera indicios de que había abandonado España tras el homicidio de Salceda.

Una vez que la jueza fue informada de que el sospechoso se encontraba en territorio británico, se inició el procedimiento de extradición y, en paralelo, se activó la cooperación con la policía inglesa a través de Interpol para dar con su paradero exacto. Finalmente, el hombre fue detenido el 6 de enero de 2024, más de cuatro años después del asesinato, en el condado de Cheshirex.

El 25 de enero de ese año, Florian R. fue puesto a disposición del juzgado de O Porriño y, tras acogerse a su derecho a no declarar, la magistrada acordó su ingreso en prisión provisional. Además, en el momento de su arresto tenía pendiente una reclamación judicial en Cambados por su presunta implicación en un asunto de narcotráfico.