La Fiscalía propone juzgar en Zaragoza por denuncia falsa a la mujer que alegó sumisión química en Santander

La Fiscalía de Cantabria pide archivar la causa por agresión sexual en Santander y que la denunciante sea juzgada en Zaragoza por posible denuncia falsa.

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La Fiscalía de Cantabria aprecia motivos para acordar el sobreseimiento libre de la causa abierta contra un hombre denunciado por una joven de Zaragoza, que afirmó haber sido víctima de una sumisión química en el verano de 2024 en Santander, adonde viajó para asistir a una convención de trabajo de una conocida inmobiliaria para la que prestaba servicios mediante una franquicia de la que posteriormente fue despedida. El Ministerio Público sostiene que no concurre “persistencia en la versión de la denunciante, ni dato objetivo alguno de su versión y sí un motivo espurio tras ser despedida del trabajo”.

Al mismo tiempo, interesa que, una vez sea firme la resolución de archivo, la mujer sea investigada y enjuiciada en Zaragoza por un presunto delito de denuncia falsa contra el compañero al que señaló como responsable de los hechos.

En un escrito de 18 de diciembre, el fiscal se adhiere al auto de conclusión de sumario dictado por el Juzgado de Instrucción y respalda el criterio del Juzgado de Instrucción n.º 3 de Santander en su resolución de 13 de octubre de 2025, que acordó no procesar al varón por un supuesto delito de agresión sexual y decretar el sobreseimiento libre.

Esa resolución, que quedó sin efecto por un “mero defecto de forma” relativo a la competencia, ya recogía que no aparecía ningún indicio de la comisión del delito denunciado por la mujer, sino “todo lo contrario”: lo que sí se apreciaba era la posible existencia de una denuncia falsa.

La Fiscalía resume que la joven acudió a un hospital de Zaragoza el 19 de junio de 2024 y relató una presunta agresión sexual sufrida en la noche del 14 al 15 de junio en Santander, durante un congreso de la empresa en la que ambos trabajaban. La denunciante había sido despedida el 18 de junio, apenas un día antes de formalizar la denuncia.

El investigado admitió que mantuvo relaciones sexuales con ella, pero siempre de forma consentida.

Para el Ministerio Público, además del “motivo espurio” vinculado al despido, “no hay dato objetivo alguno que corrobore la versión de la víctima, una versión que ha variado, cambiante y llena de omisiones cuando le interesa en las diferentes declaraciones policiales y luego en la declaración judicial”.

En su primera comparecencia, la joven dijo no recordar el desarrollo de los hechos, aludiendo a una sumisión química y “ni siquiera identificó a su agresor”. Los partes médicos no reflejaron signos compatibles con una agresión sexual (solo una pequeña equimosis y escoriación en un muslo), aunque posteriormente afirmó que el día 15 presentaba más hematomas y, en declaraciones posteriores que no constaban en la denuncia inicial, añadió que recibió un golpe en la cara e incluso mordiscos.

También sostuvo que mostró esas supuestas lesiones a dos personas en la playa a la mañana siguiente. “Si bien esto último es ratificado por su amigo íntimo (cómplice de la denunciante en el devenir de la presente causa judicial) no lo es por el otro testigo, el cual no tiene motivo alguno para no decir verdad”.

En relación con la alegada sumisión química, compañeros de trabajo de la denunciante y del investigado (salvo su amigo íntimo) declararon en sede judicial que la vieron consumir drogas de forma voluntaria, que ella misma comentó haber llevado sustancias al congreso, e incluso que terminó las que llevaba.

Los mismos testigos indicaron que la joven pidió y bebió más alcohol del que reconoce, contradiciendo su versión de que solo probó un cubalibre que le supo mal. Quienes la vieron el día 15 relataron que manifestó en voz alta que se iba a hacer un test de drogas y lo “iba a petar”.

La investigación recoge que llegó a remitir a uno de los testigos una fotografía de un test de drogas positivo realizado en una farmacia el día 16, aunque después aseguró que no era suyo, sino de un amigo.

Sobre su estado la noche de los hechos, la Fiscalía subraya que las grabaciones de acceso al hotel donde se alojaba con el investigado no evidencian que estuviera privada de voluntad o afectada por sustancias tóxicas.

Además, informes médicos aportados al procedimiento concluyen que el comportamiento que mantuvo en el hotel entre el 14 y el 15 de junio no encaja con un cuadro de sumisión química: “no hubiera llegado por su pie al hotel, no hubiera recordado la habitación donde se hospedaba o incluso no hubiera podido ir a correr en la mañana del 15 como lo hizo.

Del mismo modo, la Fiscalía considera “muy revelador” que todos los testigos que hablaron con ella el 15 de junio coincidan “en que se jactaba sin problema alguno de haberse acostado con el 'míster'”, en referencia al investigado.

Y, como elemento decisivo para sostener el sobreseimiento libre y la existencia de indicios de denuncia falsa, el Ministerio Fiscal destaca que “a pesar de haber dicho a todo el que le quiso oír que se había acostado con Mr. España el día 15 de junio, no fue hasta su declaración policial el 15 de julio en que lo reconoció y de repente se dio cuenta que era el conocido con el apodo de “el míster” el autor de los hechos”.