La Fiscalía de Almería solicita una pena de 22 años de prisión para A.E.M., el hombre al que se le atribuye haber dado muerte y hecho desaparecer el cadáver de un ciudadano francés de 79 años tras acudir a su vivienda de Vera (Almería) la noche del 23 de agosto de 2023, momento en el que también se habría apoderado de varias tarjetas bancarias con las que después habría retirado efectivo.
En el escrito de acusación particular, al que ha tenido acceso Europa Press, el Ministerio Público imputa al procesado delitos de homicidio, robo con violencia, estafa continuada y otro contra la integridad moral, dado que, transcurridos más de dos años y medio, aún no se ha localizado el cuerpo.
La acusación sostiene que el encausado, que se sentará en el banquillo ante un tribunal de jurado el próximo 22 de abril, acabó con la vida del perjudicado de forma “consciente” y “voluntaria” la noche en la que se encontraba en la casa del francés, con el que mantenía “algún tipo de amistad” y al que “debía 2.000 euros”.
Aunque no se ha podido determinar el mecanismo concreto del homicidio, la Fiscalía mantiene que actuó así para “alcanzar un beneficio indebido”, librarse de la deuda y obtener dinero mediante la venta o uso de los efectos personales del septuagenario, que residía solo en su domicilio de Vera durante las temporadas que pasaba en España.
Según el relato fiscal, el acusado se habría llevado dos teléfonos móviles valorados en casi 150 euros, dos llaves de la vivienda, una riñonera con documentación personal --pasaporte y carta de identidad francesa--, unas gafas graduadas y dos tarjetas bancarias.
Consta igualmente que, al día siguiente, el sospechoso acudió a una ferretería donde adquirió un pico, una pala y dos juegos de guantes de poliéster, elementos con los que supuestamente habría hecho desaparecer el cuerpo del anciano, que habría sido enterrado en un lugar que aún no ha podido ser hallado.
Extracciones bancarias tras la desaparición
Las cuentas de la víctima registraron movimientos en los días posteriores al presunto crimen. Entre las 6,43 horas del 29 de agosto y las 6,35 horas del 7 de septiembre se efectuaron dos disposiciones de 600 euros en un cajero de Vera para las que el acusado habría utilizado una de las tarjetas del francés.
Con la segunda tarjeta se habrían realizado además hasta nueve reintegros en sucursales de Pulpí, Los Gallardos y Garrucha por un total de 4.800 euros, con extracciones de entre 100 y 600 euros. De acuerdo con la Fiscalía, estos movimientos también serían obra del investigado.
El acusado se encuentra en libertad con cargos desde el pasado mes de diciembre, con la obligación de presentarse cada quince días ante el juzgado, tras abonar una fianza de 10.000 euros cuando se cumplían dos años de prisión provisional.
El juicio, previsto para cuatro sesiones, no podrá incorporar como prueba el registro voluntario que la Guardia Civil llevó a cabo en la vivienda del sospechoso, después de que el TSJA anulara dicha diligencia al apreciar “irregularidades” en la forma en que se prestó el consentimiento por parte del único investigado.
La detención del sospechoso se produjo en septiembre de 2023 en el marco de la operación “Lingüa”, en la que la Guardia Civil lo arrestó como presunto autor de un delito de homicidio y otro de robo con violencia e intimidación a raíz de la desaparición del francés, cuyo cadáver continúa sin aparecer.
Los hechos se denunciaron el 8 de septiembre de 2023, cuando el hijo del desaparecido acudió a las autoridades tras varios días sin noticias de su padre. La última referencia del paradero del hombre se sitúa en la noche del 23 de agosto, la misma en la que el ahora acusado acudió a su domicilio.
El individuo fue arrestado cuatro días después de la denuncia, una vez que los agentes constataron que una persona con el “rostro cubierto” había realizado varias retiradas de efectivo en cajeros de la zona con la tarjeta bancaria de la víctima.
Durante el registro practicado en la vivienda del sospechoso, los guardias civiles localizaron diversos efectos personales del desaparecido, lo que motivó su detención. Este registro es precisamente el que el TSJA ha dejado sin efecto.
La Guardia Civil vinculó al investigado de “forma directa” con la desaparición del francés dentro de una investigación en la que se obtuvieron “fuertes evidencias”, entre ellas indicios de ADN y una “exhaustiva reconstrucción de los hechos”.
Un viaje a Francia que nunca llegó a hacerse
Fue el propio hijo de la víctima quien dio la voz de alarma, ya que llevaba una semana sin poder contactar con su padre y sabía que tenía previsto realizar un viaje a Francia que finalmente no llegó a emprender.
Los agentes iniciaron entonces las pesquisas recopilando información sobre el entorno más próximo del desaparecido, su rutina diaria y los planes que tenía para el día en que se le perdió la pista.
Las indagaciones permitieron confirmar que el viaje nunca se llevó a cabo y que las comunicaciones del hombre se interrumpieron de forma “repentina” cuando se encontraba en su casa, varios días antes de que se formalizara la denuncia.
Entre la fecha en la que se cortaron las comunicaciones y el momento de la denuncia, los investigadores detectaron movimientos bancarios con la tarjeta del desaparecido realizados por un varón con el rostro cubierto.
A partir de estos datos, los agentes concluyeron que, en la tarde-noche en la que se produjo el cese de las comunicaciones, tuvo lugar un “hecho violento en su domicilio”, donde el detenido presuntamente “acabó con su vida” y, al día siguiente, “se deshizo del cadáver”, según la hipótesis de la Guardia Civil.
En el desarrollo de la investigación participaron la Unidad Central Operativa (UCO), la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic), el Grupo de Especialistas en Actividades Acuáticas (GEAS) y el Servicio de Criminalística de la UOPJ de la Comandancia de la Guardia Civil de Almería.