La Fiscalía reclama 22 años de cárcel por matar a su novia y ocultar el cadáver emparedado hallado nueve años después

La Fiscalía de Málaga reclama 22 años de cárcel al acusado de matar a Sibora en 2014 y ocultar su cuerpo emparedado, hallado nueve años después.

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Agentes hallan un cadáver emparedado en Torremolinos POLICÍA NACIONAL

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La Fiscalía de Málaga solicita una condena de 22 años de prisión para el hombre acusado de haber asesinado en 2014 a su pareja Sibora, cuyo cuerpo apareció emparedado nueve años más tarde, en 2023, en una vivienda de Torremolinos (Málaga). El hallazgo se produjo a raíz de su detención por el presunto asesinato de su última expareja, Paula, causa por la que será enjuiciado la próxima semana.

En relación con Sibora, el ministerio público le imputa de forma inicial un delito de asesinato en el ámbito de la violencia de género, concurriendo alevosía y la agravante de parentesco, por el que reclama 20 años de cárcel; y otro delito contra la integridad moral, por el que pide dos años de prisión, “atendiendo a la gravedad y largo periodo en que se han venido cometiendo los hechos”.

Así se recoge en el escrito de conclusiones provisionales, al que ha tenido acceso Europa Press, donde además de las penas de prisión se propone que se le prohíba acercarse a la madre de la víctima y comunicarse con ella durante cinco años, así como que la indemnice con 167.588 euros por el daño moral derivado de la muerte de su hija y con 30.000 euros por el delito contra la integridad moral.

De acuerdo con la acusación, el procesado conoció a Sibora en 2009, cuando ella tenía casi 19 años, en la localidad italiana de Nettuno, donde ambos residían, y en 2010 se trasladaron a vivir a España, instalándose en Torremolinos. La fiscal precisa que, al no disponer ella de la documentación en regla, llegó con una identidad falsa, constando como nacida en Roma.

Tras convivir en distintos domicilios de Torremolinos, e incluso alquilar Sibora por su cuenta un apartamento en 2013, la pareja retomó la convivencia tras una ruptura temporal a finales de ese año, residiendo en la fecha de los hechos en un inmueble situado en la zona de El Calvario, próximo al Ayuntamiento, arrendado por el acusado y donde posteriormente fue encontrado el cadáver.

En día y hora no determinados, pero en todo caso entre el 7 y el 14 de julio de 2014, en dicha vivienda, presuntamente, según sostiene la Fiscalía, “el investigado atacó a Sibora --entonces con 22 años-- con un arma blanca y, tras asestarle al menos cuatro puñaladas, tres de ellas por la espalda, le causó la muerte”, tras lo que estuvo “con el cadáver” durante un tiempo que no ha podido concretarse.

El ministerio fiscal indica que el acusado pensó “cómo deshacerse del cuerpo, hasta que finalmente decidió esconderla en la propia vivienda, en un habitáculo obrado en un hueco de la segunda planta abuardillada del ático”, que mandó construir con la ayuda de un albañil compatriota suyo, contra el que no se ha dirigido procedimiento alguno al no constar que conociera lo que se ocultaba en ese espacio.

El relato acusatorio detalla las distintas versiones que el investigado fue dando a su entorno, en ocasiones “llorando, diciendo que quería que Sibora volviera, que estaba enamorado, que se querían casar”. Durante años circularon “rumores falsos propagados durante años” a partir de lo que él contaba, “por lo que no solo ocultó que se encontraba muerta y dónde se hallaba su cadáver, sino que la desacreditó y con ello vejó a la familia”.

“Pasados nueve años desde que causara intencionadamente la muerte a Sibora”, prosigue la Fiscalía, el 17 de mayo de 2023 el acusado fue arrestado como presunto responsable de la muerte, también con arma blanca, de la que era entonces su pareja, Paula, cuyo juicio con jurado popular comenzará este lunes.

En el marco de esta última causa constan unas manifestaciones “espontáneas del detenido” en las que afirmó que quería colaborar “porque esto me va a perseguir siempre, como lo de Marta del Castillo... Sibora está cerca, en El Calvario, en una casa, enterrada en una pared, vamos, que os llevo allí”. “Nos peleamos y me pasé con ella”, añadió entonces, si bien posteriormente se retractó en su declaración judicial.

La investigación paralela para localizar el cuerpo de Sibora permitió, tras varios registros en la zona una vez identificada la vivienda exacta, y mediante catas en las paredes y el empleo de equipos especializados con un sistema de introducción de cámaras, encontrar finalmente el cadáver emparedado. Sus restos fueron repatriados a Italia, donde su familia ha podido darle sepultura digna.