La Fiscalía reclama 27 años de prisión a un hombre por agresión sexual a una menor de 16 años que él sostiene que fue consentida

La Fiscalía pide 27 años de prisión para un hombre acusado de agredir sexualmente a una menor en Monforte, mientras él sostiene que fue una relación consentida.

2 minutos

Comenta

Publicado

2 minutos

Un hombre de 35 años se enfrenta a una petición de 27 años de cárcel acusado de agredir sexualmente en varias ocasiones a una menor de 16 años en Monforte en el año 2000, además de un delito de violencia de género.

El procedimiento se sigue en la Audiencia Provincial de Lugo, donde la Fiscalía reclama 8 años de prisión por cada una de dos agresiones sexuales, 9 años por una tercera y 2 años más por un delito de violencia. El procesado rechazó los hechos y sostuvo que la denuncia fue presentada por la joven porque él se negó a separarse de su esposa.

Los hechos se sitúan en el año 2000, en Monforte, cuando el acusado, de origen marroquí, con 30 años entonces, casado y con hijos, inició una relación con la joven, que tenía 16 años y vivía en un centro de menores.

En su denuncia, la chica lo señaló por una conducta controladora, tanto mediante llamadas telefónicas como a través de redes sociales, y por recriminarle la ropa que vestía. También afirmó que la violó en tres ocasiones y que llegó a pegarle, lo que motivó la imposición de medidas cautelares que prohibían al acusado acercarse a ella.

El procesado, en cambio, declaró que se conocieron en una cafetería de Monforte donde él trabajaba y que fue la joven quien se puso en contacto con él a través de redes sociales para iniciar la relación, con el pretexto de aprender árabe.

“En su perfil en las redes sociales ponía que había nacido en el 2000, por lo que entendía que no era menor”, explicó el acusado, que también añadió que pensaba que vivía en una residencia de estudiantes. El calificó su relación como de novios y aseguró que en ningún momento hubo ningún tipo de control y que desde el principio ella conocía que estaba casado y tenía hijos.

Según su versión, todos los encuentros fueron consentidos: uno en casa de un amigo y los otros dos en la zona de San Mateo, un lugar al que, según indicó, acuden muchas parejas para mantener relaciones.

Relató que, cuando su esposa descubrió la relación, se encaró con la joven, pero ambos continuaron manteniendo conversaciones “cariñosas” por WhatsApp, en las que ella le pedía que dejara a su mujer y se marcharan juntos a Alemania, donde supuestamente residía su padre. Al negarse él a irse, ella empezó, siempre según su relato, a insistirle con mensajes y llamadas. “Una vez que dejé de contestarle las llamadas, interpuso la denuncia”, explicó el hombre.

La defensa aportó como prueba los mensajes de WhatsApp que se cruzaron durante toda la relación. Además, sostuvo que, tras la denuncia, el acusado siguió recibiendo llamadas desde un número oculto que, posteriormente, habría comprobado que pertenecía a la joven.

Respecto a la edad de la chica, el hombre afirmó que se comportaba como una adulta, “fumaba y bebía, salía de fiesta y nunca le pedimos el carné porque aparentaba más edad”, señaló. Añadió que estaba enamorado de ella y que llegó a plantearse si marcharse con la joven o quedarse con su familia, pero finalmente optó por “no abandonarlos”.

La defensa también presentó como testigos a varias personas que conocían a ambos con el objetivo de que declarasen sobre la “relación de pareja” que, según su tesis, mantenían.