La Fiscalía solicita el internamiento del hombre que decapitó a su padre en Ribera de Arriba

La Fiscalía de Asturias pide 30 años y 8 meses de internamiento psiquiátrico para el hombre que decapitó a su padre en Ribera de Arriba en abril de 2024.

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Juzgado de Oviedo EUROPA PRESS

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La Fiscalía del Principado de Asturias ha solicitado el internamiento en un centro especializado para el hombre que decapitó a su padre en Ribera de Arriba en abril de 2024, arrojó la cabeza contra varios vehículos e intentó acabar con la vida de dos conductores que circulaban por la rotonda donde se encontraba.

Según ha señalado el Ministerio Público en una nota de prensa, el hombre “sufrió un brote psicótico grave que le anuló totalmente su capacidad”, por lo que interesa que sea ingresado durante 30 años y 8 meses en un recurso adecuado para tratar la enfermedad que padece, además de otras medidas complementarias.

El escrito de conclusiones provisionales ha sido presentado por la Fiscalía ante la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia, plaza número 3, de Oviedo.

Los hechos se remontan a la noche del 8 de abril de 2024. El acusado, nacido en 1978, se encontraba en la vivienda de su padre, de 74 años, en Ribera de Arriba. Ambos convivían y el hijo reprochaba al progenitor la separación matrimonial y que, a raíz de ello, tanto él como sus hermanos no hubieran alcanzado mejores niveles académicos ni una trayectoria profesional más destacada. En ese contexto, tomó un cuchillo de cocina y apuñaló a su padre, que intentó protegerse sujetando la hoja del arma.

Después, el acusado se hizo con otro cuchillo de cocina, de mayor tamaño, con el que trató de asestarle más puñaladas. Al comprobar que no lograba matarlo porque el padre huía, bajó al garaje y agarró un hacha de grandes dimensiones.

Con el hacha en la mano persiguió a su padre, que pedía ayuda a gritos para que los vecinos le permitieran refugiarse en sus casas. Sin embargo, estos, asustados y sin entender la situación, no le abrieron la puerta. En ese momento, el acusado le dio varios hachazos que le causaron la muerte y, acto seguido, lo decapitó. Luego tomó la cabeza y se dirigió por el camino que conduce a la rotonda de enlace con la carretera N-630, en el punto kilométrico 35,500.

Durante el trayecto fue quitándose parte de la ropa hasta quedar con el torso desnudo. Ya en la rotonda, y mientras profería gritos incoherentes, se abalanzó sobre los coches que circulaban por la zona, obligando a los conductores a frenar. Primero se lanzó contra un turismo y descargó un golpe de hacha en el techo, alcanzando también la manilla de la puerta delantera izquierda, con la intención de abrirla para matar al conductor.

No lo consiguió porque el conductor arrancó a tiempo, lo esquivó y continuó la marcha. A continuación, se dirigió a otro vehículo y le asestó un puñetazo en una de las ventanillas, pero el conductor logró evitarlo y siguió adelante. Después se arrojó sobre un tercer coche y, con ánimo de matar al conductor, golpeó con fuerza el parabrisas con el hacha. El impacto no alcanzó al ocupante, que pudo reaccionar y marcharse; el golpe fue tan violento que el hacha quedó incrustada en el cristal.

Instantes más tarde, un cuarto vehículo accedió a la rotonda y el acusado trató de subirse al techo, provocando daños en la carrocería. El conductor, que había detenido el coche al verlo en medio de la calzada, volvió a acelerar, de modo que el acusado perdió el equilibrio, cayó al suelo y no logró mantenerse sobre el vehículo. En ese momento se despojó de toda la ropa y, completamente desnudo, empezó a propinar patadas a la cabeza de su padre y a lanzarla contra los coches que pasaban.

Así lo hizo contra el vehículo conducido por un agente de la Guardia Civil fuera de servicio, al que arrojó la cabeza hasta en tres ocasiones, y también contra otros dos automóviles. Poco después llegaron otras patrullas de la Guardia Civil, a las que el acusado recibió lanzándoles de nuevo la cabeza. Luego la recogió y se dirigió hacia ellos gritando: “Venid aquí, hijos de puta, que también os voy a matar”. Los agentes reclamaron refuerzos y en ese momento un guardia civil jubilado de la zona se ofreció a colaborar.

Entre los tres se aproximaron para detener al hombre, que volvió a lanzar la cabeza, impactando en la cara del agente retirado, aunque sin causarle lesiones, mientras profería: “Hijos de puta, os voy a matar como he matado a mi padre. Arriba España”. Al mismo tiempo, trataba de agredirles con patadas y puñetazos, sin llegar a lesionarlos, y repetía: “La pena es no tener el hacha aquí para cortaros, como hice con mi padre”. Finalmente, los agentes, “usando la fuerza imprescindible” y empleando defensas y sprays reglamentarios, consiguieron reducirlo.

Diagnóstico psiquiátrico y petición de medidas

Los informes periciales señalan que el acusado presenta un trastorno esquizoide de la personalidad. El día de los hechos, y en jornadas posteriores, sufrió un brote psicótico agudo, un trastorno psicótico breve, que hizo necesario su ingreso psiquiátrico urgente y la aplicación de contención mecánica hasta que remitió la fase aguda.

En la actualidad, el brote ha remitido gracias al tratamiento farmacológico que recibe, pero persiste el trastorno esquizoide de la personalidad. Ese brote psicótico grave y súbito provocó, en la fecha de los hechos, una alteración total de los elementos que integran la imputabilidad penal.

La Fiscalía subraya que se trata de una enfermedad crónica, susceptible de presentar nuevos episodios psicóticos, por lo que considera imprescindible un control y seguimiento psiquiátrico continuado, motivo por el que solicita su internamiento prolongado en un centro adecuado.