Un informe elaborado por la Guardia Civil y remitido al Tribunal de Instancia de Montoro (Córdoba), plaza número 2, acredita que la vía ya estaba rota 22 horas antes del descarrilamiento del tren Iryo que, en cuestión de segundos, chocó con el Alvia a la altura de Adamuz, causando la tarde del domingo 18 de enero la muerte de 46 personas y más de 120 heridos.
Según el documento, al que ha tenido acceso Europa Press, se detalla que “el sistema sólo alerta de una rotura si la tensión cae por debajo del umbral de 'ocupación'”, de manera que “en el caso de Adamuz, el Sistema de Apoyo al Mantenimiento (SAM) registró una caída brusca de tensión la noche del 17 de enero, pero al mantenerse por encima del umbral, no generó ninguna alarma al enclavamiento ni al personal de mantenimiento” de Adif.
Los agentes concluyen que “el sistema SAM llegó a registrar de forma pasiva una alteración eléctrica compatible con una rotura horas antes del accidente, pero el sistema de señalización no estaba configurado para alertar de ello de forma automática por la falta de fiabilidad del método en esta infraestructura ferroviaria”, y añaden que “Adif a pesar de contener en sus especificaciones que debe estar diseñado para detectar la fractura, no lo exigió”.
En la documentación también figura un informe técnico, aún en fase de borrador, de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre el siniestro de Adamuz, que ya había señalado semanas atrás una caída de tensión compatible con la rotura de la vía 22 horas antes del descarrilamiento, todo ello “a partir de los registros de las señales eléctricas de los circuitos de vía de la zona, que mantiene Hitachi”, responsable del sistema de señalización.
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