La Guardia Civil insiste en que la trama Mediador funcionó con sobornos, regalos y dinero en efectivo

Un capitán de Asuntos Internos detalla en el juicio del caso Mediador sobornos, regalos y dinero en efectivo vinculados al general Francisco Espinosa.

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Acusados y sus abogados en el juicio de la primera pieza del 'caso Mediador', con Marco Antonio Navarro en primer término EUROPA PRESS

Acusados y sus abogados en el juicio de la primera pieza del 'caso Mediador', con Marco Antonio Navarro en primer término EUROPA PRESS

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La Guardia Civil ha sostenido este viernes, en la segunda jornada del juicio de la primera pieza del “caso Mediador”, que en el “modus operandi” de la red existieron sobornos. Según el relato de los investigadores, el esquema arrancaba con una fase de “engrasamiento” basada en pequeños obsequios y continuaba con pagos en metálico y tarjetas prepago que “no dejan rastro”, aunque la existencia y uso de estas últimas no han podido probarse por la complejidad de las pesquisas.

Un capitán de Asuntos Internos del instituto armado, que ha declarado como testigo, ha incidido en que el procedimiento supone un “fracaso” para la Guardia Civil, al haberse visto implicado un general de división, el sexto en el escalafón --Francisco Espinosa--. Este habría recibido regalos y dinero cuando presidía una fundación que operaba en El Sahel, a pesar de que también percibía retribuciones del Ministerio del Interior, extremo que la defensa discute alegando que desde 2017 estaba en situación de servicios especiales.

La investigación se apoya principalmente en el testimonio del mediador, Marco Antonio Navarro Tacoronte, detenido en otra causa, y en el análisis de sus dos teléfonos móviles. El capitán ha señalado que los hechos que se desprenden de esos dispositivos, ocurridos en 2020, se dan por corroborados y dieron pie a la apertura de diligencias en 2022 por orden del Juzgado Número 4 de Santa Cruz de Tenerife.

El testigo ha explicado que el general era guardia civil “las 24 horas del día”, con despacho en la sede de Madrid, vehículo oficial con chófer, vivienda de servicio, tarjeta de visita y correo corporativo. Ha añadido que llegó a recibir en la dirección general de la Guardia Civil a los otros dos acusados, el empresario Antonio Bautista y el mediador, en octubre de 2020.

“Si no hubiera sido general, no estaríamos aquí”, ha afirmado el capitán, destacando que, ya en los primeros movimientos de la trama, se ofrecieron a Bautista proyectos valorados en 14 millones en África occidental para la instalación de placas solares.

“Dime lo que necesitas y buscamos un contacto, conozco gente en la Embajada”, le manifestó el general a Bautista, aprovechando su posición como responsable de proyectos en El Sahel.

Según el testigo, el mediador se valía de la figura del general y del exdiputado socialista Juan Bernardo Fuentes Curbelo para acercarse a empresarios y “grababa todo” con sus teléfonos, sobre todo durante comidas, de las que existen audios de hasta ocho horas. Sitúa el origen de la trama en el obsequio de dos cajas de puros y un encendedor, recogidos en el aeropuerto de Barajas por un chófer del general.

El capitán solo ha podido verificar un pago concreto de Bautista al general, de 1.500 euros, en una habitación de hotel y a través del mediador, quien admitió que el dinero era suyo. Como ejemplo del funcionamiento de la red, ha citado un viaje del general a Fuerteventura en noviembre, acompañado de su pareja --una relación extramatrimonial--, cuyos gastos de avión, hotel y coche de alquiler fueron sufragados por Bautista.

Una grabación y los gastos del viaje a Fuerteventura

En una de las grabaciones, ha relatado el capitán, se recoge que el general quiere “follar a todo pago y llevar dinero para justificar ante su mujer” y por ello reclama además entre 2.000 y 3.000 euros en concepto de gastos. Bautista “no ve bien” inicialmente esa petición, pero acaba aceptando para no enfrentarse a Espinosa.

El testigo ha añadido que se utilizó como coartada la organización de una conferencia que finalmente no tuvo lugar, siguiendo el patrón de otra charla anterior vinculada a la Guardia Civil celebrada en Tenerife.

A partir de ese desplazamiento surgió la opción --que el capitán interpreta como una exigencia-- de que la empresa de Bautista incorporara a la “amante” del general con un salario de 3.000 euros mensuales, pese a que el propio empresario cobraba 2.600 euros como jefe y mostró su rechazo a esa propuesta.

Aunque consta que la mujer llegó a realizar algunas gestiones comerciales, la contratación nunca llegó a formalizarse.

También se barajó que el general pasara a trabajar para la compañía de Bautista una vez se jubilara de forma definitiva. La defensa enmarca en ese contexto la solicitud de tarjetas al empresario para cubrir pequeños gastos de representación en la etapa final de su carrera, dado que solo le restaban dos meses para retirarse.

Los investigadores han subrayado que les llamó la atención que Bautista retirara en apenas cuatro meses casi 60.000 euros en efectivo, un comportamiento que no era “práctica habitual” en su operativa hasta que inició su relación con Espinosa y Navarro Tacoronte.

El chat “Equipo A” y el dinero hallado en el domicilio

La Guardia Civil sitúa igualmente al general en una posición relevante en los intentos de Bautista de cerrar contratos de placas solares con grandes empresas de Canarias, como Lopesan, las sociedades de Miguel Ángel Ramírez o Eulen. Para ello se utilizó un chat privado denominado “Equipo A” que, según la defensa, se creó únicamente para coordinar una comida de amigos de la época en que Espinosa estaba al frente de la Comandancia de Las Palmas.

Como ocurrió con la pretendida contratación de la amante en la empresa de Bautista, esas ofertas de proyectos a las compañías finalmente no prosperaron. No obstante, en las conversaciones se escucha a un asesor de Lopesan decir al general “lo haremos pero que sepas que esto no es normal, un 10 por encima de precio de mercado” o “te recibo porque me lo ha pedido el general”, en referencia al empresario.

El capitán de Asuntos Internos ha mencionado igualmente el registro del domicilio del general, donde se localizaron más de 61.000 euros ocultos entre ropa, en cajas de zapatos y en sobres, un patrón que, ha indicado, recuerda a operaciones de “narcotráfico”. Ha reconocido, sin embargo, que el general colaboró y señaló el lugar en el que se encontraba el dinero.

Para el testigo, “es una forma extraña de ahorrar” en alguien que disponía de más de 300.000 euros en sus cuentas bancarias y considera que “no tiene sentido” para cubrir pagos del “día a día”. Mantiene que al menos una parte relevante de ese efectivo procedía de Bautista.

Ha añadido que el general llevaba una contabilidad muy básica, con apuntes en los que figuraba la palabra “cash”.

Asimismo, ha indicado que se descubrió una cuenta bancaria en Bélgica no comunicada a la Agencia Tributaria. Aunque no se han detectado ingresos vinculados a Bautista, se habría utilizado para realizar transferencias a su amante.