Varios testigos han declarado este martes ante la Audiencia Provincial de Albacete que la mujer de 26 años que murió en 2022 en la localidad cordobesa de Montemayor a manos de su marido pasó horas deambulando por el municipio pidiendo ayuda a los vecinos la noche de los hechos, aunque cada vez que alguien se ofrecía a avisar a las fuerzas de seguridad, ella lo rechazaba y se marchaba.
Una vecina del pueblo ha relatado que, ya de madrugada, la joven apareció en el garaje donde ella se encontraba ordenando junto a otras personas. La vieron "llegar en chanclas, sin móvil, totalmente asustada y pidiendo ayuda", ha señalado. "Decía que su marido la quería matar, por lo que ofrecí llamar a la policía, pero se negó". La vecina le prestó entonces su teléfono a la víctima, de nacionalidad rumana, para que intentara contactar con familiares que tenía en España, pero nadie contestó. Cuando llegó el momento de cerrar el garaje, la joven prosiguió su huida nocturna, mientras la vecina, sin que ella lo supiera, avisó a las autoridades.
Otra testigo, que en aquel momento era propietaria de un bar del municipio, ha explicado que la víctima también acudió esa misma noche a su establecimiento. "Me pidió auxilio, dijo que la quería matar su marido y que la dejara dormir en el bar", ha manifestado. La dueña le explicó que no podía permitirle quedarse a dormir allí, aunque sí podía llamar a la Guardia Civil, "pero ella me dijo que no". Después, la camarera le ofreció un refresco a la joven, que "estaba con la cara roja como si llevara mucho tiempo corriendo". Tras coger la bebida, la víctima salió huyendo de nuevo.
Horas antes, la pareja había mantenido una fuerte discusión en la vivienda que ocupaban en Montemayor durante la campaña del ajo. Amigos del acusado le habían asegurado que su esposa le era infiel con su sobrino de 15 años, que vivía con ellos en el mismo domicilio, e incluso le habrían mostrado un vídeo como prueba. Temerosa de las posibles reacciones de su marido, la joven abandonó la casa tras la pelea y se lanzó a correr por el pueblo en plena noche.
Una hermana de la fallecida, con la que hablaba habitualmente por teléfono, ha confirmado durante la vista oral que el comentario sobre la supuesta infidelidad circulaba dentro de la familia. "No sé si llegó a ocurrir algo, pero ella me confesó que se sentía atraída por el sobrino de su marido, que la trataba muy bien", ha declarado. También ha indicado que, en el mes anterior a los hechos, las discusiones entre la pareja se habían intensificado, "pero ella no quería dejarlo porque decía que quería mucho a los dos hijos que tenía con él".
Tras deambular por el municipio, la víctima fue localizada finalmente por su marido en un camino a las afueras, paralelo a la carretera. Allí el acusado le asestó diez puñaladas en las piernas, una de ellas perforó una arteria y resultó mortal. Después de arrastrarla hasta la entrada de la vivienda y dejarla allí mientras se desangraba, el hombre salió en busca de su sobrino y también lo apuñaló en las piernas. La mujer murió horas más tarde en el hospital.
La defensa del procesado, que ha admitido los hechos, ha pedido que se califiquen como homicidio y no como asesinato, alegando que actuó "de un arrebato". Además, ha rebatido la tesis de la Fiscalía, que reclama que se aprecie la agravante de violencia de género y solicita una pena de 25 años de prisión.
La última testigo de la jornada, cuñada del acusado y que convivía con la pareja en Montemayor durante la campaña del ajo, ha relatado que la noche de los hechos se despertó cuando el hombre regresó a la casa para dejar allí a su esposa malherida.
"Él dijo que la había pinchado y que llamásemos a una ambulancia", ha contado. Hasta ese momento, la familiar únicamente había oído comentarios sobre la posible relación de la mujer con el menor. Al ver a la joven herida, decidió avisar al chico, que dormía en la vivienda, para que escapara. Sin embargo, el marido logró alcanzarlo y lo hirió también.
El juicio con jurado popular continuará este miércoles.