La joven que denuncia una violación estando ebria reafirma que no hace falta decir que consiente si no está bien

La denunciante de una violación en Cantabria reafirma que estaba ebria e inconsciente, mientras el acusado insiste en que las relaciones fueron consentidas.

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Juicio al acusado de violar a una joven en la casa donde veranea en Cantabria EP

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La joven que sostiene que fue violada cuando estaba ebria e inconsciente en la vivienda donde pasa el verano en Cantabria ha ratificado este jueves, ante el tribunal, la versión que ya dio en su denuncia. Frente a ello, el acusado ha insistido en que las relaciones fueron consentidas y ha rechazado haberse aprovechado de su estado tras consumir alcohol.

El procesado ha llegado a afirmar sobre el encuentro sexual que “Ella lo empezó y lo acabó”, mientras que la denunciante ha defendido que cuando una persona no está “bien” no es necesario un consentimiento expreso.

“Si no estoy bien, no hace falta que diga que consiento o no. No estoy consciente para tener relaciones sexuales. No hace falta un no”, ha manifestado durante la vista oral, celebrada en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria.

Concluida la práctica de la prueba, la Fiscalía ha mantenido íntegramente su escrito de acusación y conserva la petición de seis años de prisión para el acusado por un delito de agresión sexual, además de siete años de libertad vigilada y otros siete de prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima. Asimismo, reclama que la indemnice con 7.000 euros por los daños y perjuicios.

Según el ministerio público y la propia joven, los hechos ocurrieron una madrugada de agosto de 2022 en el piso de ella, en la localidad costera donde ambos veranean, después de salir de fiesta con dos amigas.

De acuerdo con la acusación fiscal, el hombre se habría aprovechado del “profundo estado de embriaguez y situación de inconsciencia” de la chica para toquetearla, quitarle la ropa interior y penetrarla, causándole lesiones.

“ME DESPIERTO Y ME ENCUENTRO LA SITUACIÓN”

La denunciante, que acudió a la Policía cuando recuperó la consciencia, ha relatado que aquella noche estuvieron bebiendo primero en casa de una de las testigos y luego en un bar, hasta el punto de que no estaba en sus “plenas facultades” y llegó a caerse en el pub.

Ha negado haber tomado drogas —aunque una de sus acompañantes ha declarado lo contrario— y, pese a que su recuerdo de lo sucedido es “difuminado”, sospecha que el acusado pudo echarle “algo” en un vaso que le ofreció.

En su declaración ha señalado que él estaba “muy encima” de ella, mientras que ella “le evitaba bastante”. En sus palabras, él “insistía” y ella le “rechazaba”, extremo que el acusado ha desmentido.

La joven ha reconocido que esa noche hubo “tonteo” e incluso besos, pero ha contado que, a partir de la salida del local, tiene “lagunas” y apenas recuerda el regreso ni la llegada a su casa, momento en el que, según ha descrito, “estoy que no me sostengo”.

Aunque no guarda memoria de lo ocurrido dentro del domicilio, duda que le invitara a subir: “En ese estado no subo a nadie a mi casa”, ha asegurado. Y ha añadido: “Creo que él no se debería haber metido en mi cama si yo no estaba bien”.

“Lo último que recuerdo es que me despierto a la mañana siguiente y me encuentro la situación”, ha indicado la chica, aludiendo a la supuesta violación y detallando que se vio “llena de heridas” y con dolores por todo el cuerpo, incluida la zona genital.

Acudió primero a un ambulatorio y fue derivada al hospital, donde las exploraciones y pruebas médicas detectaron erosiones leves en la vagina compatibles con una penetración y restos débiles de semen.

“SI QUIERES QUE PASE ALGO, HAZLO TÚ”

El acusado, que solo ha contestado a su defensa, ha declarado que aquella noche iba “contentillo” pero no “borracho”, y que, en su opinión, todos “controlaban” y eran “conscientes” de lo que hacían, también la denunciante, aunque no estuviera “en sus plenas facultades. Yo tampoco”, ha añadido.

Según su versión, la joven “controlaba” la situación y de forma “consentida” le besaba, le cogía de la mano o se tocaban, conductas que él no “evitaba” porque ella le “atraía”.

Ha negado haberle ofrecido ningún vaso en la discoteca y ha descrito el trayecto de vuelta como un camino en el que iban “hablando” y con “tonteo”, ya que, desde que se conocieron esa misma noche, asegura que hubo “conexión” y “feeling” entre ambos.

Relata que, al llegar a la altura del portal de la chica, ella le invitó a subir. Una vez en el piso, él salió a fumar al balcón y ella se dirigió a su habitación, donde terminaron tumbados en la cama y abrazados.

El procesado ha añadido que la joven se sintió indispuesta y fue al baño a vomitar, y que él la acompañó de vuelta al dormitorio, donde comenzaron las relaciones sexuales. Según ha contado, ella le dijo: “Si quieres que pase algo, hazlo tú”, y ha precisado que poco después pararon porque ella no se sentía “cómoda”.

“Cuando dijo no, lo acepté y me fui”, ha rematado en su declaración ante el tribunal.