La madre de Lucas, el niño de cuatro años presuntamente asesinado el pasado 3 de diciembre en la vivienda familiar de Garrucha (Almería), tiene previsto prestar declaración este miércoles ante la titular de la Plaza 1 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Vera por estos hechos.
El juzgado ha fijado para las 11,00 horas la comparecencia presencial de B.Y.B.O., que continúa en prisión provisional como investigada en el centro penitenciario de El Acebuche desde su detención, de modo que en la misma vista se prevé revisar y ratificar su situación personal.
La magistrada ha citado igualmente, en este caso por videoconferencia, a la pareja de la investigada, interno en la cárcel de Albolote (Granada) en prisión preventiva como supuesto autor material del crimen. En su caso, J.D.R.C. intervendrá únicamente para confirmar el mantenimiento de su situación procesal, una vez transcurridos más de cuatro meses desde los hechos.
Sobre el varón, al que también se le atribuye un presunto delito de maltrato, pesa una condena desde el 20 de octubre de 2025 por malos tratos en el ámbito de la mujer, con prohibición de comunicarse y acercarse tanto a la coacusada como a su hijo. Pese a ello, los tres siguieron "conviviendo juntos en una habitación que tenían arrendada" en Garrucha, mientras que en las demás estancias residían "moradores ajenos" a ellos.
La Fiscalía no descarta que, desde esa fecha o incluso antes, el investigado hubiera "golpeado de forma reiterada y recurrente" al pequeño "en presencia" de su madre en la habitación en la que vivían, "sin que la madre lo hubiera impedido".
El Ministerio Público considera posible que, el día de los hechos, el acusado propinara un "exceso de golpes" al menor "de forma consciente" en la zona abdominal, "sabiéndolo y no evitándolo la investigada", lo que habría provocado el shock hipovolémico y el desgarro hepático que, horas más tarde, causaron la muerte del niño.
Las diligencias señalan que, cuando el menor ya había fallecido, ambos investigados lo habrían trasladado sobre las 17,00 horas desde el domicilio a los restos de un búnker situado en una playa a las afueras de la localidad, en dirección a Mojácar, donde el cuerpo fue hallado por las fuerzas de seguridad alrededor de las 23,00 horas de ese mismo día.
Frente a esta reconstrucción, la defensa sostiene que las lesiones que presentaba el menor tendrían un origen negligente, al someter al niño a prácticas de "curanderismo" para tratar molestias estomacales previas mediante un fuerte sobado en el abdomen que habría acabado desencadenando las lesiones mortales.
En concreto, la representación legal de J.D.R.C., ejercida por el letrado Manuel Martínez Amate, mantiene que el niño habría sido sometido a un "masaje abdominal vigoroso de curandero" de forma "repetida" para tratarle "negligente" un dolor abdominal, lo que, según su tesis, justificaría las lesiones hepáticas que derivaron en el fallecimiento.
Ante estas dos hipótesis, la juez ha ordenado una nueva exploración forense para que los peritos se pronuncien sobre la causa última de la muerte y sobre la posible compatibilidad de un "tratamiento" o "sobado" efectuado por la madre y su pareja con las lesiones observadas en el cadáver.
Asimismo, ha dispuesto otra exploración pericial para que se determine, en la medida de lo posible, la cronología de las "lesiones antiguas" detectadas en el cuerpo del menor, en el marco de un presunto maltrato continuado que, según la acusación, se habría producido con anterioridad al desenlace mortal.
En esta línea, se ha pedido que se detalle de qué forma se habrían generado esas lesiones y qué objetos o medios se podrían haber utilizado para causarlas, autorizando a los forenses el acceso al historial médico completo del pequeño.