Las cámaras de la M-30 avalan la conducción temeraria en el juicio por la muerte de un médico en 2021

Las cámaras de la M-30 y los test de drogas refuerzan la tesis de conducción temeraria en el juicio por la muerte del médico Juan Alfredo López en 2021.

2 minutos

Juicio contra dos conductores por el homicidio de un hombre en una carrera mortal en la M30 EUROPA PRESS

Publicado

2 minutos

Las grabaciones de las cámaras de seguridad de la M-30, registradas en la mañana del 25 de julio de 2021 y reproducidas en el juicio por la muerte de un médico, muestran a los dos acusados circulando a gran velocidad, realizando maniobras arriesgadas y sorteando otros vehículos como si compitieran en una carrera, una impresión que han corroborado los testigos presenciales de la conducción temeraria.

El jurado popular que sigue la vista en la Audiencia Provincial de Madrid deberá decidir si el fallecimiento de Juan Alfredo López, que regresaba a su domicilio tras terminar su turno en el Hospital Fundación Jiménez Díaz, encaja en un delito de homicidio doloso o, como sostienen las defensas, en un homicidio imprudente.

En la segunda jornada del juicio han comparecido los agentes de la Policía Municipal de Madrid que llegaron primero al lugar del siniestro. Sus declaraciones se han apoyado en la proyección de los vídeos, que recogen el trayecto previo al choque a lo largo de unos cinco kilómetros por los túneles de esta vía de circunvalación.

Las imágenes muestran una circulación en zigzag, adelantamientos muy agresivos y cambios de carril repentinos a gran velocidad. De acuerdo con los agentes, la actitud de los conductores “ponía en riesgo evidente” al resto de usuarios, en un tramo con fuertes restricciones y catalogado como especialmente conflictivo.

La secuencia final recoge un impacto de gran violencia contra el coche en el que viajaba el médico Juan Alfredo López, que murió a consecuencia del choque cuando se dirigía a casa tras su jornada laboral.

Durante los interrogatorios, los policías han ratificado que el test practicado a uno de los conductores dio positivo en cocaína, cannabis, MDMA y otras sustancias estupefacientes. Este dato respalda la posición de la Fiscalía, que sostiene que no fue un siniestro casual, sino el resultado de una conducta consciente y extremadamente peligrosa.

Las acusaciones mantienen que los procesados participaron en una carrera ilegal, siendo plenamente conscientes del riesgo de provocar una muerte. Las defensas, por su parte, insisten en que los hechos deben calificarse como homicidio imprudente y cuestionan tanto los cálculos de velocidad efectuados por la Policía Municipal de Madrid como la incidencia del consumo de drogas en la responsabilidad penal.

El juicio proseguirá en los próximos días con nuevas pruebas periciales y declaraciones de testigos, mientras el jurado deberá valorar si lo captado por las cámaras responde a una imprudencia grave o a un comportamiento con dolo eventual.