La Audiencia Provincial de Sevilla ha celebrado este jueves, 29 de enero, la quinta y última jornada del juicio con jurado popular contra dos jóvenes que tenían 18 años cuando ocurrieron los hechos, procesados por la muerte a puñaladas de un chico de 21 años en la madrugada del 3 de marzo de 2024 en el barrio sevillano de Santa Clara. La Fiscalía reclama para cada uno de ellos 20 años de prisión, atribuyendo a Sergio la autoría material del apuñalamiento y a Manuel la condición de cooperador necesario.
Durante esta sesión final, ambos procesados han vuelto a responsabilizarse mutuamente de la cuchillada que acabó con la vida de la víctima, manteniendo la misma línea de defensa enfrentada que ya se puso de manifiesto en el inicio del juicio.
“Solo quería decir que, si me declaran culpable, estarán declarando culpable a un inocente. Él es el culpable, solo él”, ha manifestado Sergio ante el jurado popular, señalando directamente a Manuel.
A lo largo de la vista, los dos jóvenes han coincidido únicamente en apuntar al otro como autor del ataque mortal. Ambos permanecen en prisión provisional desde su detención.
“NO CONOCÍA DE NADA A LA VÍCTIMA”
Sergio, que ha accedido a contestar tanto a su abogado como a las preguntas del jurado, ha relatado que sobre las 4,00 horas del 3 de marzo de 2024 se encontraba “junto a unos amigos en una plazoleta de Los Pajaritos, fumando porros y bebiendo alcohol”. En ese momento estaba “realizando un vídeo en directo a través de Instagram”, aplicación mediante la cual, según su versión, Manuel le habría enviado un mensaje para animarle a ir a una discoteca conocida de Sevilla.
“Yo le dije que no quería, pero entonces, una media hora después, se acercó a la zona en la que yo estaba y me convenció para salir”, ha añadido. Según su testimonio, abandonaron el local sobre las 7,00 horas tras una noche de fiesta, algo “inusual” en su caso porque “casi nunca” salían juntos. Fue entonces cuando se toparon con la víctima y los dos hermanos que lo acompañaban.
De acuerdo con su declaración, Manuel “los miró mal”, gesto que vincula con “problemas anteriores que mantenían entre ellos, se habían peleado antes”. Insiste en que “yo no conocía de nada a la víctima, no tenía problemas con ellos, él --Manuel--, sí”.
“NINGÚN CONTACTO MÁS ALLÁ DE UN PUÑETAZO”
Después de intentar sin éxito regresar a casa en un vehículo de alquiler, ambos se cruzaron de nuevo con el grupo de la víctima en un punto de la Avenida Villas de Cuba con la calle Macedonia. Según la versión de Sergio, uno de los hermanos les insultó con expresiones como “maricón de mierda”, lo que desencadenó una pelea. Afirma que “en ningún momento, más allá de un primer puñetazo más o menos a la altura del tórax”, mantuvo más contacto físico con el fallecido, asegurando que se enzarzó en una pelea con los otros dos hermanos.
En su relato, atribuye a Manuel el enfrentamiento directo con la víctima y varias puñaladas previas, tras las cuales el joven de 21 años habría caído “desfallecido”. Asegura que fue entonces cuando Manuel aprovechó para asestar la cuchillada mortal.
Según ha explicado, en ese instante Manuel se quedó “pálido, me dijo 'vámonos' y nos fuimos en un coche de unas chicas que pasaron”. Sergio mantiene que nunca llevó el arma blanca, que continúa sin aparecer, y afirma que ignoraba que el joven hubiera muerto hasta que su padre se lo comunicó cuando dormía en su domicilio de fin de semana, ya que sus progenitores están divorciados. “Cuando me enteré, no podía parar de llorar”, ha declarado.
“ME OFRECIERON 20.000 EUROS PARA QUE ME DECLARASE CULPABLE”
En respuesta a su defensa, Sergio ha asegurado que la familia de Manuel “ofreció 20.000 euros para que me declarase culpable”, que inicialmente “no mantuvo su relato ante los agentes de policía por miedo a consecuencias” para los suyos y ha afirmado que Manuel cuenta con antecedentes “relativos a una violación a una menor y a peleas anteriores”.
Manuel, por su parte, solo ha aceptado responder a las preguntas de su abogada. Ha coincidido en que ambos esperaban un coche de alquiler tras salir de la discoteca en torno a las 7,00 horas y que, al no conseguirlo, emprendieron el regreso a pie, momento en el que se encontraron con la víctima y sus hermanos.
En este punto comienzan las divergencias. Manuel sostiene que uno de los hermanos les insultó con expresiones como “chupapollas”. “En ese momento, cruzan la calle y me amenazan con que me iban a pegar, porque anteriormente su hermano había tenido problemas con mi hermano. Así, empezamos un forcejeo”, ha indicado, añadiendo que la víctima trató de “hacerme una zancadilla o una patada, no lo tengo claro. Tras eso, cayó al suelo y es ese momento en el que Sergio lo apuñala en el suelo y yo intento huir porque tenía miedo de que uno de los hermanos viniese a por mí. Era muy alto y grande, había estado antes en la cárcel. Me sentía amenazado”.
“FUE TODO MUY RÁPIDO”
Manuel ha admitido que pidió la navaja a Sergio, pero asegura que lo hizo para que este “no siguiera con su hazaña”. “Fue todo muy rápido, parecieron segundos. Después, unas mujeres nos recogieron en coche, nos dejaron en una zona cercana a la discoteca a la que se dirigían y desde ahí volvimos a casa a pie”, ha explicado, coincidiendo ambos en este tramo final del recorrido.
Relata que al día siguiente, ya en su puesto de trabajo, fue “detenido por la policía. Es entonces cuando tomo conocimiento de que la víctima había fallecido”. Ha destacado, a preguntas de su defensa, que ofreció “en todo momento y de forma voluntaria” su versión a los investigadores y entregó la ropa que llevaba aquella noche. Este extremo ha sido cuestionado por la defensa de Sergio, que sostiene que su cliente no vestía el chándal que se habría aportado a la causa, sino un conjunto de chaqueta y vaqueros negros.
DIFERENTES Y CONTRADICTORIAS VERSIONES
Concluida la práctica de la prueba, las partes han presentado sus informes finales. La Fiscalía ha ratificado su petición de 20 años de prisión para cada acusado y, tras una ligera modificación del relato inicial, ha sostenido que Sergio fue quien asestó las puñaladas, mientras que Manuel habría entretenido a los hermanos de la víctima para impedir que intervinieran.
La acusación particular ha reiterado la solicitud de 25 años de cárcel para ambos, considerándolos autores de un delito de asesinato con alevosía.
Las defensas, por el contrario, han reclamado la absolución. La letrada de Manuel ha mostrado su “completo desacuerdo” con la versión de los hechos de Fiscalía y acusación particular y ha defendido que, en todo caso, su cliente solo podría responder por un presunto delito de encubrimiento.
El abogado de Sergio ha insistido en que su patrocinado “no habría cometido delito”, ha señalado directamente a Manuel como responsable del crimen y ha planteado que, como máximo, a Sergio se le podría imputar un delito de encubrimiento con eximente de enajenación mental, al encontrarse bajo los efectos de sustancias tóxicas en el momento de los hechos.