Diez de los once procesados —todos salvo el señalado como autor de la puñalada mortal— por la muerte de un hombre de 48 años en una pelea ocurrida en 2020 en la barriada de El Torrejón de Huelva han ejercido este lunes su derecho a la última palabra en el juicio para proclamarse inocentes de los delitos que se les atribuyen. Paralelamente, las defensas han reclamado al jurado un veredicto de “no culpabilidad” y la absolución de sus representados, al entender que “no haya pruebas” suficientes para condenarlos por homicidio o asesinato.
Estas manifestaciones se han producido durante los informes finales de las partes en la última sesión del juicio con jurado popular que se sigue desde el 13 de marzo en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva, en el que se sienta en el banquillo a once personas como presuntos responsables de la muerte de este hombre. Está previsto que este martes se entregue al jurado el objeto del veredicto para que pueda retirarse a deliberar.
Por otro lado, el Ministerio Fiscal ha decidido retirar la acusación contra dos de los once encausados —el padre del principal acusado y el hijo del procesado que resultó gravemente herido por una puñalada que habría asestado la víctima— al considerar que no intervinieron de forma directa en los hechos. Mantiene, sin embargo, el resto de acusaciones y reclama para el principal acusado 15 años de prisión por un delito de homicidio, 13 años para otros cuatro procesados por el mismo delito y cuatro años de cárcel para los demás por lesiones cualificadas.
A esta calificación se ha adherido uno de los letrados de la acusación particular, que ejerce la representación de varios hermanos del fallecido. En cambio, el abogado de otra de las hermanas ha rebajado la calificación de asesinato a homicidio y pide 15 años de prisión para el tío del principal acusado —que también sufrió una puñalada— aplicando la agravante de “reincidencia”, recordando que ya fue condenado con anterioridad por “otro homicidio”. Para el resto de procesados reclama 13 años de cárcel al entender que “todos participaron en mayor o menor medida” en la muerte del hombre.
Por su parte, la acusación particular que representa al fallecido, a su madre y a uno de sus hermanos mantiene la calificación inicial de asesinato con alevosía y ensañamiento —circunstancias que el Ministerio Fiscal y el resto de acusaciones descartan— y solicita 25 años de prisión para los once acusados, al considerar que existió “autoría conjunta”.
En su informe final, la Fiscalía ha pedido al jurado “usar el sentido común” y ha recordado que “siempre se dijo” que el fallecido “llevaba un cuchillo”, además de que uno de los acusados sufrió una herida que pudo “haber sido mortal”. A juicio del fiscal, los procesados atacaron a la víctima con “ánimo de acabar con su vida” empleando “objetos que pueden causar” la muerte. “Un grupo de personas que no lo quiere matar no contribuye a la situación de indefensión de la víctima”, ha enfatizado, subrayando que no se trató de una simple reyerta tumultuaria, sino de “once contra uno”.
El representante del Ministerio Público también ha hecho referencia a las llamadas de las hermanas de la víctima al 112, que se produjeron a “las 13,20 horas”, mientras que la pelea comenzó a “las 13,30 horas” y el fallecimiento se sitúa, según el forense, a “las 13,45 horas”. Ha remarcado que el acusado como autor de la puñalada mortal “admite el enfrentamiento” y reconoce que “portaba un palo”.
Igualmente, el fiscal ha incidido en que en la camiseta de este acusado se hallaron “restos de AND de la sangre del fallecido” y del hermano del propio procesado —también acusado y herido de arma blanca—. Finalmente, ha explicado que no aprecia asesinato porque, a su juicio, “no hubo alevosía” ni “ensañamiento”, aunque sí un claro abuso de superioridad.
“Todos son coautores”
El segundo letrado de la acusación particular coincide en que los hechos encajan en un delito de homicidio, pero sostiene que todos los procesados son “coautores necesarios”, con “independencia de las lesiones que causara cada uno”, ya que, a su entender, “todos contribuyeron a quitar la vida” de la víctima, sin que concurrieran alevosía ni ensañamiento.
En esta línea, se ha preguntado “por qué se llamó con tanta premura” al principal acusado para que acudiera a la vivienda de su padre tras la reunión mantenida con el hermano del fallecido “si se suponía que todo se había arreglado y se fueron todos a sus casas”. De este modo, ha puesto en duda que el encuentro “saliera bien” y ha sugerido que “se prepararon para darle la paliza que acabó con su vida”.
El tercer abogado de la acusación ha criticado que “hayan intentado convertir a la víctima en verdugo” y ha subrayado que “no se ha podido acreditar” que el fallecido acosara a la menor, hija del principal acusado, aunque sí existía “un problema” por una fuga de agua entre las familias. También ha cuestionado la versión de que fuera el fallecido quien buscó al acusado principal armado con un cuchillo, recordando que tanto el cadáver como los objetos utilizados en la pelea “aparecieron a 200 metros de la casa” del padre del presunto autor de la puñalada mortal, algo que, a su juicio, “no tiene sentido”.
Acusación de asesinato y ensañamiento
El abogado de la acusación principal insiste en calificar los hechos como asesinato y sostiene que existió “alevosía de libro” y “ensañamiento” porque “cuando estaba tirado en el suelo continuaron golpeándolo”. Ha lamentado además que “nadie haya pedido perdón” por la muerte del hombre. Considera que los testimonios de los familiares son “creíbles” y señala al principal acusado como autor de la puñalada que “le apuñaló por la espalda, cuando estaba indefenso”.
Este letrado ha resaltado que las 29 lesiones recogidas en el cuerpo del fallecido evidencian “un plus de sufrimiento”, y se ha remitido al atestado policial, a las periciales y a las declaraciones testificales practicadas en el juicio como “pruebas” de que “todos son culpables de asesinato”. También ha apuntado que había “más testigos” que no han querido declarar durante la instrucción “por miedo”.
Defensas: “sin pruebas” y petición de absolución
Las defensas, por su parte, han acusado a la familia del fallecido de haber “faltado a la verdad” tanto en la instrucción como en el juicio, modificando sus versiones “en todos los casos”, y han calificado de “inverosímil” el argumento de las supuestas filtraciones. Uno de los hermanos, recuerdan, “llegó a admitir” en una de sus declaraciones que “conocía” que la víctima “acosaba a la menor”.
Los abogados defensores han subrayado las contradicciones de las testigos, de las que sospechan que no presenciaron realmente la reyerta pese a haber declarado lo contrario, y han pedido al jurado aplicar el principio de “In Dubio Pro Reo” —según el cual, en caso de duda, debe favorecerse al acusado—, al considerar que existe una “carencia absoluta de pruebas” sobre los hechos que se imputan. “No hay huellas, no hay armas, no hay nada”, ha remarcado uno de los letrados, quien ha defendido que “si no hay pruebas hay que absolver”.
Asimismo, han recordado que los acusados han permanecido en libertad porque la jueza de instrucción “no consideraba creíble” el relato de los hermanos del fallecido, al apreciar que “no hay coherencia en el relato”. Por ello, solicitan al jurado que declare la “no culpabilidad” de sus defendidos y que sean absueltos.
Las defensas han pedido además que se apliquen las atenuantes de legítima defensa —al entender que “no hay provocación” por parte del principal acusado— y de dilaciones indebidas, por el retraso en la celebración del juicio. En el supuesto de que se condene al principal acusado, sostienen que, en todo caso, sería “coautor” de un delito de lesiones, por el que reclaman una pena de un año de prisión.