Me enseñaron una foto de mi bebé tirado en el suelo junto a unos palés, denuncia una víctima del caso ataúdes en Valladolid

Nuevos testimonios en el juicio del caso ataúdes en Valladolid relatan escenas desgarradoras y denuncian engaños en cremaciones del Grupo El Salvador.

3 minutos

El Salvador.- Afectado por el 'caso ataúdes': "Lo de menos es el féretro, lo grave es no saber si las cenizas son de tu padre" EUROPA PRESS

Publicado

3 minutos

El juicio por el denominado 'caso ataúdes', que se sigue en la Audiencia de Valladolid, continúa acumulando declaraciones de afectados. En la sesión de este martes han prestado testimonio una madre y un padre que recurrieron al Grupo Funerario El Salvador para despedir a sus hijos, de 2 años en un caso y de ocho meses en otro, y que han manifestado su enorme indignación al conocer años después el trato que recibieron sus pequeños.

En esta nueva jornada del proceso, Sergio F.G. ha relatado el golpe que supuso para él la muerte de su bebé de ocho meses el 16 de noviembre de 2012 y, sobre todo, el impacto que le causaron las imágenes que le mostraron cuando se le notificó judicialmente que figuraba como perjudicado en la también llamada 'Operación Ignis'. Esta causa investiga el presunto cambiazo de féretros que los acusados habrían realizado con los cuerpos antes de la cremación, con veintitrés personas sentadas en el banquillo.

“Me enseñaron una foto de mi bebé tirado en el suelo junto a unos troncos, unos palés y unos trozos de madera. No sé cómo es posible entregarles a tu ser más querido y que hagan eso con él, me parece de personas inhumanas. Ese día no fue el mejor de mi vida y lo tengo grabado”, ha recriminado Sergio en declaraciones recogidas por Europa Press.

También ha declarado Isabel R, otra afectada, obligada a revivir la “traumática” muerte de su hija de 2 años, el 8 de abril de 2005, tras ser atropellada. La niña fue llevada en ambulancia al Hospital Clínico Universitario, donde los servicios médicos no pudieron salvarle la vida.

La madre ha explicado que, cuando la menor iba a ser trasladada al cementerio de Las Contiendas, donde la familia deseaba celebrar todas las exequias, un trabajador del grupo funerario investigado se interpuso y acabó quedándose con el servicio. Recuerda que los familiares esperaban en la rampa del Clínico la salida del cuerpo hacia Las Contiendas cuando “alguien no identificado” se acercó a preguntarles si eran los padres de la pequeña.

“Mi niña de 40 centímetros en un ataúd de adulto”

Finalmente, pese a su negativa, el sepelio y la incineración se realizaron en El Salvador. Pero, según ha relatado, lo más duro llegó al ver a su hija depositada en un féretro que no se correspondía con su tamaño.

“Mi niña medía 40 centímetros y se encontraba metida en una ataúd de adulto, fue algo impactante. Nos dijeron que en ese momento no había caja para niños”, ha declarado Isabel entre sollozos, para añadir después que la familia se siente “destrozada moralmente”.

El relato de que los cuerpos no eran incinerados en los ataúdes contratados por las familias se ha reforzado con la declaración de Mercedes P.A., que ha recordado la muerte de su hermano en diciembre de 2009. El cadáver fue trasladado desde Leganés, donde residía en una residencia, hasta Valladolid para el velatorio y posterior cremación.

Como en otros expedientes, las fotografías entregadas posteriormente por la Policía Nacional a los allegados han sembrado dudas sobre el cumplimiento de lo pactado. “En las fotos que me mostraron figuraba mi hermano desnudo sobre una palé de madera. Es algo increíble, una barbaridad, no hay derecho que hayamos pagado y jueguen de esa forma con las personas”, ha manifestado, visiblemente afectada.

En otros supuestos, los fallecidos habrían sido incinerados en un ataúd, aunque de calidad inferior a la contratada. Es lo que sostiene el hijo de otro perjudicado, Gregorio Javier, que abonó 4.600 euros por una caja que, a la vista de las imágenes, resultó ser un féretro corriente y “sin acolchar”.

Durante la sesión han declarado en total once perjudicados, con relatos en la misma línea, entre ellos Ángela de la R.F, Miguel Ángel C, Eduardo G, Ana Isabel R. o José Eugenio M. Estos dos últimos comparten la angustia añadida de no tener aún la seguridad de que las cenizas que conservan correspondan realmente a su madre y a su suegra, respectivamente.

También ha comparecido Mónica F, que ha rememorado la muerte de su padre el 3 de febrero de 2011. Al igual que otros familiares, ha señalado que los empleados no les permitieron presenciar la cremación, ya que bajaron las cortinillas que separan la sala del horno. “Llegamos al cementerio y hasta luego Maricarmen, como vulgarmente se dice”, ha espetado Mónica, que asegura sentirse “fatal” por lo ocurrido y afirma que, con el tiempo, ha ido encajando detalles que entonces no le cuadraban.

“Lo que siento es haber caído como una tonta. Me siento engañada, el daño ya está hecho y lo único que pido es que les castiguen. Lo peor es que han seguido trabajando como si nada”, ha lamentado la afectada, en línea con la indignación expresada por el resto de víctimas que han pasado por la sala.