La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Castellón ha impuesto penas de entre tres años y medio y siete años de cárcel a cinco de los seis integrantes de una secta asentada en una masía de Vistabella del Maestrat (Castellón), procesados por abusos sexuales a menores de edad, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).
El tribunal los declara responsables, en calidad de autores, cooperadores necesarios o cómplices, de varios delitos de abuso sexual. Al mismo tiempo, los absuelve por falta de pruebas de otros delitos de la misma naturaleza y del delito de asociación ilícita.
La sentencia, que se ha comunicado este viernes a las partes y contra la que cabe recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, fija indemnizaciones que suman 55.000 euros para cinco víctimas.
Los hechos se desarrollaron entre 2007 y 2022 en el seno de una comunidad dirigida por un hombre conocido como “Toni” o “Tío Toni”, fallecido hace casi cuatro años cuando se encontraba en prisión provisional por esta causa.
La Audiencia declara probado que el líder se atribuía unos supuestos poderes curativos y ofrecía terapias o tratamientos basados en la imposición de manos o en la colocación de objetos vibradores en la zona afectada a quienes acudían a su consulta, inicialmente en una vivienda de Castellón de la Plana, con problemas personales, familiares, laborales o de salud.
En torno a su figura se fue configurando un grupo de seguidores que formaron una comunidad “bajo la creencia de que era un ser especial de luz, que tenía poderes sanadores y que debían salvar al mundo”, tal y como recogen los magistrados en una resolución de 72 páginas.
El dirigente hacía creer a sus seguidores, en especial a las mujeres, que esa supuesta misión salvadora exigía la realización de rituales y prácticas sexuales, en los que él era el principal protagonista, “para engendrar seres de luz”. De este modo llegó a mantener relaciones sexuales con prácticamente todas las mujeres del grupo y tuvo descendencia con algunas de ellas.
Posteriormente, la comunidad se trasladó a la masía conocida como “La Chaparra”, en Vistabella del Maestrat, donde, entre aproximadamente 2007 y 2022, se produjeron los abusos sexuales a los menores del colectivo, que crecían “asumiendo un sistema de valores, creencias y principios” impuestos por el “Tío Toni”, según la sentencia.
En este enclave, el “Tío Toni” consolidó un grupo cerrado y sometido, que le seguía sin cuestionarle. Se estableció una dinámica de convivencia basada en la vigilancia mutua entre los miembros, especialmente sobre las mujeres, con una fuerte competencia entre ellas por complacer al líder, que marcaba los límites, la sujeción y la coerción.
La resolución destaca que en la comunidad se daba por normal la desnudez, la sexualidad y determinadas “terapias sanadoras” de carácter sexual. El “Tío Toni”, presentado como sanador o curandero, utilizaba habitualmente artilugios de naturaleza sexual, como consoladores o vibradores, supuestamente para “dar luz” en los ovarios de sus víctimas.
En cuanto a las penas concretas, la Sección Primera de la Audiencia de Castellón ha impuesto tres años y medio de prisión a dos de las acusadas, entre ellas la pareja sentimental del líder, como cooperadoras necesarias de un delito de abuso sexual sobre la misma víctima.
Otra de las procesadas ha sido sentenciada a siete años de cárcel como cómplice por omisión de dos delitos de abuso sexual, al no impedir y consentir los abusos que el líder cometió sobre dos de sus hijos menores.
Los magistrados fijan en cinco años la pena de prisión para una cuarta acusada, considerada cooperadora necesaria de dos delitos continuados de abuso sexual, y la misma condena para el quinto acusado, como autor de un delito continuado de abuso sexual sobre otro menor de edad.