Reducen a diez años y medio de prisión la condena a un hombre por violar a la prima de su pareja en Almería

El TSJA reduce a diez años y medio la pena a un hombre de Almería por agredir sexualmente a la prima de su pareja, menor de 11 años, al apreciar dilaciones.

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Sede del TSJA en Granada. EUROPA PRESS

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El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha acordado disminuir en seis meses, hasta dejarla en diez años y medio de prisión, la pena impuesta a un vecino de Almería que, con 33 años, agredió sexualmente a la prima de su pareja, una niña de 11 años, tras generar situaciones en las que lograba quedarse a solas con ella.

El tribunal andaluz estima de forma parcial el recurso presentado por la defensa y fija la condena en el mínimo legal al apreciar la existencia de dilaciones indebidas durante la fase de instrucción. El procedimiento se prolongó durante seis años, y transcurrieron otros dos desde la primera declaración del investigado hasta la celebración del juicio en la Audiencia Provincial de Almería.

La Sala explica que, aunque fue necesario practicar determinadas diligencias como un análisis de ADN y una pericial psicológica a la menor que, “por su complejidad” o por la “saturación del servicio” se demoraron “más tiempo del conveniente en llevarse a cabo”, el resto de actuaciones se limitaron prácticamente a declaraciones de testigos y personas implicadas, por lo que asume que esos retrasos no pueden imputarse al acusado.

Según se recoge en la resolución, a finales de agosto de 2018 el procesado forzó a la víctima, entonces de 11 años, a mantener relaciones sexuales aprovechando que la madre se encontraba trabajando y la niña quedaba circunstancialmente sola con él.

La sentencia detalla que se produjeron dos episodios de agresión sexual. En el primero, el hombre fue a recoger a la menor supuestamente para llevarla a la playa, pero en realidad la condujo hasta su vivienda con la excusa de que allí les esperaba un familiar, cuando en verdad no había nadie en el domicilio.

Una vez en la casa, la niña fue sometida sexualmente por el acusado, quien la obligó después a jurar “por su abuela” que no contaría a nadie lo sucedido.

En la segunda ocasión, la madre de la víctima telefoneó al acusado para pedirle que recogiera a su hija y la trasladara hasta la casa de su tía, que era a la vez la pareja del procesado. Cuando llegó a la vivienda, la menor salió a la calle a su encuentro “para no quedarse a solas” con él, cerró la puerta y escondió las llaves bajo una alfombrilla.

Sin embargo, el acusado insistió en entrar en el domicilio y, ante las excusas de la niña, la envió a casa de otro familiar a buscar una copia de las llaves bajo el pretexto de que “se había dejado conectados el televisor y un ventilador”. Tras hacerse con las llaves, la llevó de nuevo a la vivienda, cerró las ventanas y la agredió sexualmente otra vez.

La resolución judicial también recoge episodios previos de tocamientos, cuando la víctima tenía diez años y se quedaba a dormir en casa de sus primos. El acusado aprovechaba esas noches para meterse en la cama con ella e incluso intentó “tocarle los genitales” por debajo de la ropa, sin lograrlo porque la menor “se revolvió” y el hijo del acusado “se despertó”.