Sánchez ve en la paliza a su muñeco en Ferraz una llamada directa a su muerte

Sánchez relata ante la jueza que la paliza a un muñeco con su imagen en Ferraz fue una apelación directa a su muerte y un salto del odio virtual al real.

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Decenas de personas celebran la entrada del año nuevo en la calle Ferraz, a 1 de enero de 2024, en Madrid (España). Diego Radamés - Europa Press

Decenas de personas celebran la entrada del año nuevo en la calle Ferraz, a 1 de enero de 2024, en Madrid (España). Diego Radamés - Europa Press

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha explicado por escrito ante la jueza que el apaleamiento de un muñeco que le representaba frente a la sede federal del PSOE en Madrid, durante la Nochevieja de 2023, constituyó una “apelación directa” a su “muerte” y una “invitación real” para que alguien “se atreviera a pasar de la mera puesta en escena al ataque real” contra él o contra su familia.

En el escrito remitido al Juzgado, al que ha tenido acceso Europa Press, el también secretario general del PSOE, personado como acusación particular en la causa, detalla que tuvo noticia de lo ocurrido a primera hora del 1 de enero de 2024, a través del resumen de prensa que elabora diariamente su gabinete.

De este modo, relata que se enteró de la “repugnante agresión y destrucción” de la figura que simbolizaba su persona y comprobó que, en las retransmisiones en directo difundidas en redes sociales, proliferaban “comentarios violentos, soeces, injuriosos y ofensivos” contra su integridad, según expone en su declaración.

Sánchez sostiene que lo que se presentó como “un acto lúdico y de protesta política”, es decir, tomar las uvas frente a la sede del PSOE, “ocultaba una acción perfectamente organizada de violencia política e intimidación”. Asegura que percibió que la concentración derivó en “una violenta manifestación de odio”, con exhibición de símbolos preconstitucionales, coacciones y amenazas dirigidas contra él, según subraya.

“Insinuaciones homicidas” y clima de amenaza

“No sólo se vertieron graves ofensas e insinuaciones homicidas que alcanzaban incluso a miembros de mi familia, sino que el momento culminante de la puesta en escena incluía la exhibición de una figura representativa de mi persona que, tras ser colgada de un semáforo, era golpeada, apaleada y despedazada”, indica en su testimonio.

En esa línea, considera que lo sucedido fue “una manifestación brutal de odio encaminada a crear un clima de amenaza física real” hacia él y sus allegados. A su juicio, “el grado de violencia y amenaza directa excedía claramente los límites razonables del derecho a la crítica y a la protesta pública amparados por la libertad de expresión y manifestación”.

Remarca que “lo ocurrido en esa noche no era una simple crítica a mi gestión política, sino una proclamación expresa de odio hacia mi persona y hacia mi familia, acompañada de una ceremonia de escarnio público y violencia explícita, que incluía una apelación directa a mi muerte”.

“Deshumanización” y salto del plano virtual al real

Sánchez afirma que la “deshumanización” generada hacia él y su familia a raíz del apaleamiento “podía legitimar la comisión de actos violentos contra personas y espacios vinculados” al PSOE.

“Más allá de la intranquilidad” o el “desasosiego” que sintió, asegura que tuvo la “íntima convicción” de que los hechos “suponían un salto cualitativo” y “una invitación real” para que alguien “se atreviera a pasar de la mera puesta en escena al ataque real” contra él o sus familiares.

En su declaración, sostiene que el “perjuicio” sufrido es “irreparable” y que aquel acto fue “la concreción de una estrategia de deshumanización, desprestigio, acoso y persecución orquestadas a través de las redes sociales para movilizar el odio” contra su figura, además de “un salto sin precedentes” del ámbito “virtual” al “real”.

Preocupación por el PSOE y sus trabajadores

“Era la materialización de un clima de amenaza contra mi propia integridad física y la de mi familia como no había vivido nunca antes”, resume el presidente, que añade que esa “ceremonia” de deshumanización se proyectó sobre el “conjunto” del PSOE.

“Soy consciente del impacto de los hechos relatados y del clima de intimidación que, en último término, perseguía un acto repleto de simbología contraria a nuestro sistema de libertades. No era a Pedro Sánchez a quien se estaba “colgando, apaleando y quemando en público”. Sino a quienes exhiben sintonía o militancia con un proyecto político plenamente comprometido con nuestro ordenamiento constitucional la democracia en España”, incide.

El jefe del Ejecutivo asevera que, desde entonces, teme por la “seguridad” de los trabajadores del PSOE, que “no cuentan con medio alguno de protección a su integridad”. “Me angustia pensar que algún militante o simpatizante del PSOE pueda ser agredido por quienes se sienten legitimados para amedrentar y deshumanizar al adversario ideológico”, concluye en su escrito.