Tres jóvenes procesados por daños niegan haber atacado a Mossos en las protestas por Hasél de 2021 en Barcelona

Tres jóvenes niegan haber lanzado piedras a los Mossos en las protestas por Pablo Hasél en 2021, mientras Fiscalía pide hasta 8 años y medio de cárcel.

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Manifestación entre lanzamiento de objetos a los Mossos en defensa de la libertad de Pablo Hasél y los derechos sociales en Barcelona en marzo de 2021 Kike Rincón - Europa Press

Manifestación entre lanzamiento de objetos a los Mossos en defensa de la libertad de Pablo Hasél y los derechos sociales en Barcelona en marzo de 2021 Kike Rincón - Europa Press

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Tres jóvenes sentados en el banquillo, dos de ellos acusados de desórdenes públicos y daños y un tercero al que también se le imputa un delito agravado de atentado contra agentes de la autoridad, rechazaron este lunes haber ejercido violencia contra los Mossos d'Esquadra durante las movilizaciones por el ingreso en prisión del rapero y activista Pablo Hasél en Barcelona en 2021.

Comparecieron en un juicio celebrado en la Audiencia de Barcelona, donde un cuarto procesado por desórdenes, daños y atentado contra agentes de la autoridad se acogió a su derecho a no declarar. Los cuatro fueron arrestados el 18 de febrero de 2021 en la capital catalana, en el tercer día consecutivo de protestas, en actuaciones policiales distintas que finalmente se han incorporado en un mismo atestado.

Dos de los acusados fueron detenidos en el cruce de las calles Girona y Mallorca, después de que un agente de paisano asegurara que los vio coger dos piedras cada uno y arrojarlas contra furgonetas de la Brigada Mòbil (BRIMO). En otro punto, en las inmediaciones de la calle Bruc con el pasaje de Pla, otro policía de paisano afirmó haber observado cómo se lanzaban piedras hacia la zona donde sus compañeros, con apoyo de la BRIMO, estaban practicando una detención.

Por estos hechos, la Fiscalía reclama para los dos primeros una condena de 5 años de prisión por desórdenes públicos y daños agravados, además de una multa de 6.000 euros y una indemnización por los desperfectos causados en los vehículos policiales. Para los otros dos procesados, el Ministerio Público solicita 8 años y 6 meses de cárcel al atribuirles también un delito de atentado contra agentes de la autoridad en su modalidad agravada.

Piedras contra una furgoneta

El primer mosso de paisano relató que vio un grupo de unos 50 manifestantes desplazando contenedores en ese cruce de calles y que, entre ellos, identificó a los dos jóvenes, a los que “no los perdió de vista” hasta que se pudo efectuar la detención en condiciones de seguridad. Señaló además que las piedras que portaban eran lo bastante grandes como para apreciarse a distancia y que, cuando pasaron las furgonetas de la BRIMO, escuchó un fuerte impacto: “Era imposible fallar”, insistió el cabo, al considerar que se encontraban a una distancia suficientemente corta como para alcanzar el vehículo.

Un bocadillo y no una piedra

Uno de los jóvenes admitió que estaba con su amigo, también acusado, cuando ocurrieron los hechos, pero sostuvo que ninguno de los dos lanzó piedras contra los agentes: “Nos estábamos yendo a casa”, explicó sobre el momento de la detención. Sí reconoció que, por “poca conciencia” y sin poder concretar el motivo, arrojó un bocadillo de un palmo envuelto en papel vegetal que llevaba en el bolsillo de la sudadera en dirección a una furgoneta de la BRIMO.

Su acompañante describió el ambiente como “reivindicativo” y afirmó que no tiró ningún objeto ni manipuló el mobiliario urbano. Según su versión, no entendieron cómo, de repente, se vieron reducidos y detenidos por los Mossos.

Segunda actuación policial

En relación con la segunda intervención, un agente de paisano encargado de seguir y localizar a personas implicadas en desórdenes públicos declaró que vio a dos individuos lanzar piedras hacia el punto donde se estaba practicando una detención y que, tras salir corriendo tras ellos, solo logró arrestar a uno. El otro sospechoso fue localizado más tarde en otra zona de la ciudad gracias a la descripción que el inspector difundió por radio y, al reconocerlo por una sudadera “significativa”, procedió también a detenerlo.

“No sé si apuntaban contra la furgoneta o contra los agentes”, precisó sobre el lanzamiento de piedras, aunque aseguró que oyó el golpe contra el vehículo policial y remarcó que los objetos se dirigían claramente hacia el área donde se llevaba a cabo el arresto.

Ministerio Fiscal

La Fiscal defendió la solidez de las versiones ofrecidas por los dos agentes de la policía catalana, pese a que los acusados hayan intentado negarlo y sus defensas hayan “edulcorado” el relato de lo sucedido. A su juicio, sus testimonios resultan lo bastante claros como para reconstruir los hechos en una “situación compleja” vivida en unas protestas en las que, según recordó, llegaron a concentrarse más de 1.200 personas.

“No solo es autor el que realiza la acción”, subrayó la representante del Ministerio Público, aludiendo al principio de imputación recíproca y sosteniendo que los procesados tuvieron un papel relevante en la dinámica violenta del grupo. Afirmó que los mossos vieron cómo los cuatro lanzaban piedras contra los vehículos policiales, integrándose así en una actuación colectiva y agresiva.

Piden la absolución

Las cuatro defensas coincidieron en reclamar la absolución por falta de pruebas. Argumentaron que no se puede sostener un delito de daños sin que se haya acreditado de forma concreta qué desperfectos se produjeron ni quién los causó, y que no es posible imputarles esa responsabilidad sin una identificación precisa.

Una de las letradas interrogó a uno de los mossos sobre cuántas personas había en el momento de la detención de los dos primeros jóvenes, y el agente respondió que podía tratarse de un grupo de entre 30, 40 o 50 manifestantes. A partir de esa respuesta, la abogada cuestionó que se pueda asegurar que su cliente fuera quien presuntamente lanzó las piedras: “¿Cómo se puede distinguir?”, planteó ante el tribunal.

Otra defensa denunció el “sinfín de incoherencias” del caso, al no poder vincular de forma directa los daños sufridos por las furgonetas de la BRIMO con la actuación de los acusados. Recordó que los mossos no pudieron identificar con claridad a los manifestantes porque era de noche, iban vestidos de negro y llevaban mascarilla por la Covid-19, lo que, a su juicio, impide atribuirles con certeza los lanzamientos.