El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha rechazado paralizar la eutanasia de Noelia, una joven de 25 años de Barcelona con paraplejia, poniendo fin —por ahora— a un largo proceso judicial impulsado por su padre para impedir la muerte asistida.
La corte de Estrasburgo desestimó el pasado 10 de marzo la solicitud de medidas cautelares presentada días antes, después de que la familia agotara todas las vías legales en España. Con esta decisión, la justicia europea respalda las resoluciones previas de los tribunales españoles, que ya habían avalado el derecho de la joven a decidir sobre su propia vida.
Una batalla judicial sin éxito
El conflicto comenzó en 2024, cuando la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña autorizó la eutanasia. El padre recurrió la decisión ante los tribunales, logrando inicialmente una suspensión cautelar.
Sin embargo, tanto el juzgado como el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña concluyeron que Noelia era mayor de edad, plenamente capaz y consciente de su decisión, descartando cualquier falta de capacidad.
Los magistrados subrayaron que no existían pruebas médicas que acreditaran las supuestas patologías psiquiátricas alegadas por el progenitor y que la joven había mantenido de forma firme su voluntad desde abril de 2024.
El Supremo y el Constitucional cierran la vía en España
El caso llegó después al Tribunal Supremo, donde el recurso fue inadmitido al no apreciarse interés casacional, ya que lo que se pretendía era una nueva valoración de las pruebas.
Posteriormente, el Tribunal Constitucional también rechazó el recurso del padre, quien insistía en que su hija no cumplía los requisitos legales y cuestionaba su capacidad para tomar la decisión.
Ambos tribunales coincidieron en que no se había demostrado ninguna limitación que invalidara el consentimiento libre y consciente de la joven.
Respaldo europeo al derecho a decidir
La negativa del TEDH a intervenir supone un respaldo definitivo, en el plano europeo, al proceso seguido en España. La corte no ha apreciado vulneración de derechos fundamentales que justifique frenar la eutanasia. El caso de Noelia se convierte así en uno de los más significativos en torno a la aplicación de la ley de eutanasia en España, evidenciando el choque entre el derecho individual a una muerte digna y la oposición familiar en los tribunales.