Un agente de la Policía Nacional que acudió al aviso por el bebé arrojado a un contenedor en Porto Cristo en noviembre de 2023 ha declarado este lunes que, cuando llegó al lugar, el pequeño todavía mostraba cierta actividad.
“Tenía algún espasmo y algún movimiento. Se movía un poquitín. Una piernecita se le movía”, ha manifestado durante la sesión del segundo juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial de Baleares. El primer juicio fue anulado por las dudas surgidas en torno a la titulación de un perito.
El compañero de este agente ha corroborado que, al personarse, el bebé se encontraba dentro de una caja en el interior de un coche de la Policía Local, que había llegado antes. Según ha indicado, también apreció algunos movimientos en el cuerpo. Tras ello, los agentes municipales trasladaron el feto al hospital, mientras la Policía Nacional se quedó custodiando la zona.
Uno de los policías locales que ha testificado previamente ha señalado que no recordaba si el bebé se movía, mientras que otro sí ha asegurado haber observado algún gesto.
En paralelo, la investigación recoge que la madre comentó por teléfono a otra persona que ella “lo habría enterrado para que no se enterara nadie”. Así lo ha explicado un subinspector de la Policía Nacional, que ha detallado las intervenciones telefónicas practicadas sobre la mujer.
Durante el interrogatorio a este agente, que fue quien atendió la llamada del 112, se ha reproducido la grabación realizada por una vecina a Emergencias, en la que relataba que había oído a una mujer llorando dentro de un coche y a un hombre tirando algo a un contenedor. “No sé si es un bebé o un animal muerto. Me parece haber visto un bebe”, relató entonces a la operadora del 112.
Declaraciones médicas: viabilidad del feto
En la vista de este lunes ha vuelto a comparecer como testigo la doctora del 061 que acudió al aviso de emergencias. Ha explicado que, cuando llegó a la zona de los contenedores, ya no había nadie, por lo que se dirigió directamente al hospital.
“Para mí era un aborto. No era un feto viable y menos en un hospital comarcal”, ha respondido a las preguntas de las partes. La profesional sanitaria ha recordado que, al llegar al centro, se sumó a las maniobras de reanimación que se estaban realizando al bebé, si bien enseguida manifestó que, a su juicio, podían detenerlas.
“Entre el tiempo que había pasado desde que nos llamaron, que era un feto pequeño y que tenía un color horrible y unas pupilas totalmente dilatadas por falta de riego en el cerebro, mi opinión era que no era viable”, ha señalado. Según ha precisado, el cuerpo del bebé pesó 140 gramos en la báscula.
El médico que recibió al bebé en el hospital ha declarado que no detectaron signos vitales en el neonato. A su entender, la saturación de oxígeno registrada no puede interpretarse como señal de vida, ya que se habían prolongado las maniobras de reanimación durante más de 40 minutos.
En su opinión, el hecho de que el cuerpo aún estuviera templado podría explicarse porque había sido cubierto para evitar la hipotermia.
Respondiendo a la fiscal, el doctor ha admitido que, teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde el parto, el episodio del contenedor y el traslado al centro sanitario, “podría existir la posibilidad de que el bebé hubiera nacido vivo”. No obstante, ha puntualizado que “casi seguro que al hospital no llegó vivo”. Además, ha añadido que el bebé no habría fallecido dentro del útero.
Segundo juicio con jurado tras la anulación del primero
Este segundo juicio con jurado por la muerte del bebé arrojado a un contenedor en Porto Cristo en 2023 se reanudó el pasado viernes en la Audiencia Provincial de Baleares con la elección de un nuevo tribunal popular.
El procedimiento se abrió con la constitución del jurado y, a continuación, con la lectura de los escritos de acusación y defensa.
El primer juicio por estos hechos se celebró a finales de octubre de 2025, pero tuvo que suspenderse antes de dictarse veredicto debido a las dudas planteadas sobre la competencia profesional de un perito propuesto por las defensas.
La magistrada entendió que la única prueba aportada por la defensa —el informe de este perito, que sostenía que el bebé falleció por un aborto— no podía darse por válida, puesto que la Ley de Enjuiciamiento Criminal exige que quien emite el dictamen cuente con titulación oficial.
Por este motivo, consideró que el juicio no podía continuar, ya que la defensa se quedaría de forma sobrevenida sin prueba con la que sostener su tesis, vulnerando así el principio de igualdad de armas y los derechos de defensa y tutela judicial efectiva recogidos en la Constitución Española.
Acusaciones y penas solicitadas
En el banquillo se sientan de nuevo la madre y el tío del bebé, para quienes la Fiscalía reclama prisión permanente revisable como presuntos autores de sendos delitos de asesinato.
También está procesada la cuñada de la madre, para la que el Ministerio Público pide una multa de 5.400 euros por un presunto delito de omisión del deber de socorro.
Según el escrito de acusación de la fiscal, los hechos ocurrieron el 3 de noviembre de 2023. La mujer, embarazada de entre 26 y 27 semanas, se puso de parto en el interior de un vehículo en el que viajaba junto a los otros dos acusados.
Tras alumbrar a la bebé, y pese a encontrarse cerca de un centro hospitalario, la madre entregó el cuerpo del neonato al hombre para que lo arrojara a un contenedor cercano, abandonando después el lugar.
Primeras sesiones del proceso anulado
En la primera vista oral, que finalmente fue anulada, la fiscal defendió que la bebé “nació viva y llegó caliente al hospital”, adonde fue trasladada tras ser localizada en el contenedor. “A la bebé la mataron porque la tiraron al contenedor y la abandonaron”, sostuvo en su informe inicial.
El abogado de la madre reconoció que lo que hizo su defendida es “una barbaridad”, pero insistió en que “ella no es una asesina”.
La abogada del tío de la bebé argumentó que el hombre desconocía que su cuñada estuviera embarazada y que no sabía que estaba tirando al bebé al contenedor. “Nunca se podía imaginar que había depositado un feto humano”, afirmó.
El pediatra de guardia y una médica de Urgencias del Hospital de Llevant, centro en el que fue atendido el neonato, coincidieron en que la criatura nació viva, aunque, debido a las circunstancias del parto y al tiempo pasado entre el hallazgo en el contenedor y la llegada al hospital, pudo haber ingresado ya sin signos de vida.