El comisario Mariano Hervás, responsable en 2013 de la brigada de Técnicas Operativas de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional, ha reconocido este miércoles ante el tribunal de la Audiencia Nacional (AN) que se realizaron vigilancias sobre Rosalía Iglesias, mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas. Ha precisado que esos seguimientos respondían a una “orden” emitida directamente por la Dirección Adjunta Operativa (DAO), el máximo mando operativo del cuerpo, dirigida entonces por Eugenio Pino.
Hervás ha declarado como testigo en el juicio de la 'Operación Kitchen', en el que se analiza el supuesto dispositivo policial impulsado desde el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para sustraer información comprometida al extesorero del PP. En esta causa se sientan en el banquillo, entre otros, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, su antiguo secretario de Estado Francisco Martínez, el comisario jubilado José Manuel Villarejo y el propio Pino.
El mando policial ha relatado que tuvo noticia de esos seguimientos en julio de 2013, a su regreso de unas vacaciones, cuando se encontró “un servicio” policial en Madrid vinculado a labores de vigilancia. Ha señalado que fue el entonces comisario jefe de la UCAO, Enrique García Castaño, quien le explicó que se trataba de “un servicio rutinario” consistente en “seguir” a Bárcenas y a su esposa.
Vigilancias complejas y búsqueda del dinero
Interrogado por el fiscal, Hervás ha asegurado que la participación de la UCAO en esos seguimientos obedeció a “una orden directa del director adjunto operativo” y que el dispositivo presentaba “una problemática grave” por la “cantidad de gente” que se situaba “alrededor” de Rosalía Iglesias, lo que dificultaba los movimientos.
Esa circunstancia hacía que la labor de vigilancia fuera “un poco complejo”, ha admitido. “La complejidad era montar vigilancias con tanta prensa alrededor”, ha añadido ante el tribunal.
Según su versión, García Castaño le trasladó que el origen de la orden de vigilancia estaba en las dificultades de los investigadores, que “tenían problemas a la hora de encontrar el dinero” de Luis Bárcenas, quien contaría con “muchos millones” de euros, “testaferros” y “posibles locales” donde ocultar fondos.
Hervás ha indicado que asumió “las riendas de las investigaciones” cuando García Castaño se marchó de vacaciones, y que las vigilancias concluyeron por orden del jefe de la UCAO después de que uno de los agentes fuera descubierto durante el operativo.
“Hubo una bronca muy grande al responsable del área especial de seguimiento por una mala praxis de un funcionario, por eso se levantó”, ha resumido el comisario ante la Sala.
Sin órdenes de Villarejo y papel del chófer
El testigo ha subrayado que nunca mantuvo conversaciones con Villarejo sobre estas vigilancias ni recibió indicaciones suyas en relación con esos seguimientos, y ha afirmado que desconoce si el propósito último del dispositivo era ofrecer protección a la familia Bárcenas.
Posteriormente ha declarado el comisario Francisco González, que en 2013 ocupaba la jefatura del Área Especial de Seguimientos. González ha corroborado que García Castaño le “confesó” que Sergio Ríos, chófer de Bárcenas, “colaboraba con el dispositivo” de seguimientos.
El agente ha relatado que la esposa de Bárcenas advirtió que estaba siendo seguida porque “un policía cruzó por un sitio inadecuado” y ella lo vio, tras lo cual entró en una “farmacia” y la trabajadora del establecimiento llamó al 091 para avisar de que alguien “le estaba siguiendo”. A partir de ese momento, ha explicado, se dio por concluida la vigilancia porque ya no tenía “ningún sentido seguir”.
Antes que ellos ha prestado testimonio el comisario Enrique Barón, máximo responsable en 2013 de la Comisaría General de Información (CGI) de la Policía Nacional, de la que depende orgánicamente la UCAO. Barón ha asegurado que no tuvo “ningún conocimiento” de las vigilancias desplegadas sobre el entorno de Bárcenas.