Un ertzaina declara que el profesor juzgado en San Sebastián usaba un perfil falso para enviar mensajes sexuales a menores

Un profesor de Irun es juzgado en San Sebastián acusado de usar un perfil falso de Instagram para enviar mensajes sexuales y ofrecer dinero a alumnas menores.

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Primera sesión del juicio contra un profesor acusado de pedir favores de tipo sexual a menores a cambio de dinero o regalos. EUROPA PRESS

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El docente que se sienta en el banquillo en San Sebastián por supuestamente ofrecer dinero o regalos a tres menores, dos de ellas alumnas suyas en un instituto de Irun (Gipuzkoa), a cambio de favores de carácter sexual, utilizaba un perfil “falso” en Instagram para contactar con ellas y remitirles mensajes “sexuales”. Así lo han detallado un ertzaina instructor de la causa y otra profesora durante la primera jornada del juicio que se celebra en la Audiencia de Gipuzkoa.

La vista oral, que tiene lugar en la Sección Primera de la Audiencia Provincial en la capital guipuzcoana, ha contado con las declaraciones como testigos de este agente, de un inspector del Departamento vasco de Educación, de dos docentes del centro donde estudiaban las menores y de la directora del instituto en el curso 2023-24, cuando se habrían producido los hechos denunciados. Una de las presuntas víctimas ha testificado a puerta cerrada. Este miércoles está previsto que comparezcan las otras dos menores y el acusado.

El ertzaina encargado del atestado en las diligencias previas ha relatado que varias chicas acudieron a algunos profesores porque se sentían “molestas” con el procesado, que manejaba “un perfil falso” en Instagram desde el que mantenía conversaciones “con parte de risas y parte sexual”. En esos intercambios, por ejemplo, les preguntaba “si habían visto la película '50 sombras de Grey'” o hacía comentarios sobre su físico, como que “el culo de uno de ellas era muy bonito”.

Según este agente, al revisar los chats en la red social entre el profesor y las menores, a los que accedieron tras intervenir el teléfono móvil del acusado, y compararlos con los pantallazos aportados por las denunciantes, comprobaron que “algunas partes se habían borrado”.

También ha indicado que el procesado remitió un correo electrónico desde su cuenta corporativa del colegio a 15 alumnos en el que advertía de que esas conversaciones eran “privadas” y que, por tanto, “no las podían difundir”, añadiendo que, si lo hacían, podía acarrear “consecuencias legales” para ellas. De acuerdo con su testimonio, algunas menores “se lo tomaban a broma” y otras le reprochaban que su forma de dirigirse a ellas “no era adecuada para una relación profesor-alumna”. Además, ha expuesto que el acusado difundió una carta extensa, “de unas tres páginas”, en la que aseguraba que “había alumnas organizándole una encerrona”.

El inspector de Educación que ha declarado como testigo ha detallado que en el curso 2023-24, cuando presuntamente ocurrieron los hechos, el docente impartía clase en un centro de Irun a grupos de tercero y cuarto de ESO y en un programa específico de diversificación curricular destinado a alumnos “con dificultades”, es decir, “especialmente vulnerables”. Ha añadido que en 2018 ya se le había incoado un expediente disciplinario por “conducta inadecuada y mala praxis” en otro instituto.

Una de las profesoras del centro irundarra ha relatado que el 15 de diciembre de 2023 dos estudiantes menores, un chico y una chica, le contaron que el procesado utilizaba “una cuenta falsa, con otro nombre” en Instagram desde la que “intercambiaba mensajes sexuales” con menores. En esos mensajes, según ha indicado, les ofrecía “pagar diez euros por besos” o “comprarles cosas”, además de sugerirles “acompañarle al coche”. Tras conocer estos hechos, acudió a la directora para informarle y ésta le pidió que derivara a las alumnas para que, si lo deseaban, le mostraran esas conversaciones, algo a lo que accedieron. La docente ha añadido que el acusado enviaba también notas de voz a sus alumnas, que le comentaron que en ellas les hablaba “de cosas raras”.

Otra profesora del mismo centro ha manifestado que ese mes de diciembre, antes de las vacaciones de Navidad, tres alumnos se acercaron a ella y uno le pidió “ayuda para una amiga que estaba en una situación peculiar”, mostrándole “capturas de pantalla de Instagram” de un perfil con nombre desconocido. Por el contenido de los mensajes dedujo después que pertenecía al encausado. En esos chats, éste proponía a la menor “ser su 'sugar daddy'”, a lo que la alumna contestaba, citando el nombre del acusado, que aquello “era un poco raro”, dado que era “su profesor”.

Según ha explicado, tras el parón navideño se interesó por el estado de esa menor para saber “cómo estaba emocionalmente” y la chica le confesó que “tenía miedo” de que el acusado “fuera a su casa, porque sabía dónde vivía”. La testigo ha añadido que “a posteriori” supo que este profesor “había tenido problemas por conductas similares a las que tuvo en Irun en otros centros”.

La directora del instituto irundarra al que asistían las presuntas víctimas ha declarado que dos docentes le trasladaron que algunas alumnas estaban “recibiendo mensajes por Instagram supuestamente de este profesor” y que, además, el docente había remitido un correo desde su cuenta oficial pidiendo al alumnado que “no difundieran información” sobre el asunto, alegando que “había consultado con un abogado y ello podía tener repercusiones legales para los alumnos”.

La directora ha precisado que en esas conversaciones online el procesado preguntaba a las menores “si era su 'sugar daddy'” y les proponía “quedare en navidades”. Ha señalado que puso en conocimiento de la Ertzaintza el contenido de los mensajes, tal y como corresponde en “un caso que se da en el entorno de internet”. Por su parte, el orientador del centro ha descrito al acusado como “muy cercano” al alumnado y ha añadido que alguna menor le comentó que el profesor le había hecho observaciones sobre su físico.

“Entorno claramente sexualizado” y calificación penal

Antes del inicio de la sesión, en declaraciones a los medios, el fiscal, Jorge Bermúdez, ha indicado que el acusado sostiene que “por su carácter de tío moderno y enrollado, atraía más a las alumnas y que él no tiene la culpa de tener tanto poder”, pero para la Fiscalía “existe un límite entre lo que es no ser rígido y un comportamiento que trata de llevar a las menores a un entorno claramente sexualizado”.

Ha detallado que el Ministerio Público califica “por cuatro tipos de delitos” este asunto, uno de ellos “de forma alternativa”, y que la defensa no ha aceptado ningún acuerdo. Entre los delitos que se le imputan figura el de inducción a la prostitución, por el que se reclaman cinco años de prisión por cada víctima.

El fiscal ha precisado que, si la Audiencia “considera que no está acreditado el tratar de llevar a esas menores a un entorno de prostitución”, la calificación alternativa sería la de un delito de “llevar a las menores a unas conversaciones que son claramente inadecuadas en un entorno de profesor-alumno”, para el que ha reconocido que la pena “es mucho menor”.

A esa acusación principal se suman los delitos de acoso a menores en Internet, por los que se solicitan 2 años y medio de cárcel, y otro de amenazas y coacciones, con una petición de “algo más de un año”.

En cualquier caso, ha recalcado que “la Fiscalía está siempre del lado de las víctimas” y que su objetivo “no es meter a una persona en la cárcel porque sí, sino simplemente porque el ordenamiento jurídico está para ser respetado, para proteger a los menores y a las víctimas en su integridad sexual” y, por ello, “la acusación es tan contundente”, con una solicitud global de penas de prisión que supera los 20 años.