Un agente de la Policía Nacional que intervino tras el hallazgo del bebé arrojado a un contenedor en Porto Cristo, en noviembre de 2023, ha declarado este lunes que, cuando llegó al lugar, el pequeño aún presentaba cierta actividad.
“Tenía algún espasmo y algún movimiento. Se movía un poquitín. Una piernecita se le movía”, ha manifestado durante la sesión del segundo juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial de Baleares, después de que el primer juicio fuera anulado por las dudas surgidas sobre la titulación de un perito.
El compañero de este agente, en términos similares, ha indicado que, al llegar, el bebé se encontraba dentro de una caja colocada en el interior de un coche de la Policía Local, cuyos agentes habían sido los primeros en acudir al aviso. También ha señalado que el pequeño mostraba algunos movimientos, tras lo cual los policías municipales trasladaron el feto al hospital mientras los agentes nacionales se quedaban custodiando la zona.
Según ha expuesto un subinspector de la Policía Nacional, en el marco de unas escuchas telefónicas practicadas a la madre, ésta comentó a otra persona por teléfono que ella “lo habría enterrado para que no se enterara nadie”.
Durante el interrogatorio al agente que atendió la llamada al 112, se ha reproducido la grabación realizada por una vecina a Emergencias, en la que explicaba que había oído a una mujer llorando dentro de un coche y a un hombre tirando algo a un contenedor. “No sé si es un bebé o un animal muerto. Me parece haber visto un bebe”, relató entonces a la operadora del 112.
Segundo juicio con jurado en la Audiencia de Baleares
El nuevo juicio con jurado por la muerte del bebé arrojado a un contenedor en Porto Cristo en 2023 comenzó el pasado viernes en la Audiencia Provincial de Baleares, con la elección y constitución de un nuevo tribunal popular.
Tras conformarse el jurado, se procedió a la lectura de los escritos de acusación y de defensa. El primer juicio por estos hechos se celebró a finales de octubre de 2025, pero fue suspendido antes de dictarse veredicto debido a las dudas sobre la competencia profesional del perito propuesto por las defensas.
La magistrada consideró que la única prueba aportada por la defensa, el informe de ese perito que sostenía que el bebé había fallecido a consecuencia de un aborto, no podía darse por válida, ya que la Ley de Enjuiciamiento Criminal exige que quien firma el dictamen disponga de un título oficial habilitante.
Por este motivo, entendió que el juicio no podía continuar, puesto que la defensa se quedaría sin su única prueba de forma sobrevenida, lo que supondría vulnerar el principio de igualdad de armas, así como el derecho de defensa y a la tutela judicial efectiva recogidos en la Constitución Española.
Prisión permanente revisable para la madre y el tío
En el banquillo vuelven a sentarse la madre y el tío del bebé, para quienes la Fiscalía reclama prisión permanente revisable como presuntos autores de sendos delitos de asesinato.
También figura como acusada la cuñada de la madre, para la que el Ministerio Público solicita una multa de 5.400 euros por un presunto delito de omisión del deber de socorro.
De acuerdo con el escrito de acusación de la fiscal, los hechos ocurrieron el 3 de noviembre de 2023, cuando la mujer, con un embarazo de entre 26 y 27 semanas, se puso de parto en el interior de un vehículo en el que viajaba acompañada de los otros dos procesados.
Tras dar a luz, y pese a encontrarse cerca de un centro hospitalario, la madre de la bebé entregó el cuerpo del neonato al hombre para que lo arrojara a un contenedor cercano, abandonando después el lugar.
Versiones enfrentadas en las primeras sesiones
En la primera vista oral, posteriormente anulada, la representante del Ministerio Público sostuvo que la bebé “nació viva y llegó caliente al hospital”, adonde fue trasladada tras ser rescatada del contenedor. “A la bebé la mataron porque la tiraron al contenedor y la abandonaron”, afirmó en su informe inicial.
El abogado defensor de la madre reconoció que la actuación de la mujer fue “una barbaridad”, pero insistió en que “ella no es una asesina”.
La letrada que asiste al tío de la bebé alegó que el hombre desconocía que su cuñada estuviera embarazada y que ignoraba que estaba arrojando al contenedor al bebé ya fallecido. “Nunca se podía imaginar que había depositado un feto humano”, sostuvo.
El pediatra de guardia y una médica de Urgencias del Hospital de Llevant, donde fue atendido el neonato, coincidieron en que la criatura había nacido con vida, si bien, por las circunstancias del parto y el tiempo transcurrido entre el rescate del contenedor y su llegada al centro sanitario, podría haber ingresado ya sin signos vitales.