Una mujer con discapacidad y su pareja niegan haber agredido sexualmente a una compañera de piso tutelado

Una mujer con discapacidad y su pareja niegan ante la Audiencia de A Coruña haber agredido sexualmente a una compañera de su piso tutelado en Betanzos.

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Una mujer de 39 años con discapacidad y su pareja, de 73, se sientan en el banquillo acusados de una agresión sexual en Betanzos (A Coruña) contra una compañera de piso tutelado de ella, también con minusvalía psíquica. Ambos han rechazado tajantemente los hechos que se les atribuyen. “Yo no le toqué ni un pelo a esa chica”, declaró el acusado.

El hombre ha ofrecido su versión durante el juicio celebrado este martes en la Audiencia Provincial de A Coruña, donde ha insistido en que nunca propuso mantener relaciones sexuales a la denunciante ni llegó a tener contacto físico con ella. “Nunca, ni hablamos de eso, es todo falso”, reiteró, subrayando que la imputación que pesa sobre él “no tiene fundamento ninguno”.

Según su relato, mantiene una relación sentimental con la otra encausada desde 2018, y ella acudía los sábados a su casa, donde mantenían relaciones íntimas. “En pandemia vino tres veces con ella -- la presunta víctima -- porque no las dejaban salir solas”, explicó, aludiendo a las normas del piso tutelado en el que vivían ambas.

En esas visitas, ha indicado, permanecían “los tres juntos” en el salón al principio. “Hablábamos un poco y tomábamos una cervecita”, ha señalado. Después, según su testimonio, la denunciante “se quedaba en el sofá viendo la tele, comiéndose un bocadillo y bebiendo cerveza” mientras él y su pareja se retiraban a una habitación para mantener relaciones sexuales.

Preguntado por la discapacidad reconocida de las dos mujeres, el procesado ha afirmado que en su novia “en principio” no advirtió limitaciones, pero que la otra “se ve que no regula”. También ha rechazado haber entregado dinero a su pareja tras esos encuentros, salvo “algún día para comprar tabaco”.

En la misma línea, la acusada ha respondido solo a las preguntas de su defensa y ha confirmado que mantuvo relaciones sexuales “consentidas” con el hombre, pero “no” con la presunta víctima.

Testimonio grabado de la denunciante

La denunciante, que no ejerce acusación particular, no ha declarado en la Sala. El tribunal ha reproducido la grabación de la declaración que prestó anteriormente en sede judicial. En ella sostiene que la procesada, “durante diez años, casi todos los fines de semana, iba a su habitación por las noches mientras sus compañeras dormían”.

“Me besaba en la boca y me tocaba el cuerpo”, relató. “Yo le decía para, para”, añadió, asegurando además que la acusada le “pegaba tortas para que no dijera nada”.

Sobre los encuentros con el varón, la joven explicó que acudían “los sábados y los domingos” al domicilio de él. “Estábamos en una habitación los tres”, manifestó, describiendo escenas de contenido sexual entre ella y el hombre mientras la otra mujer “vigilaba”. “Yo no quería hacerlo”, insistió, y sostuvo que tras cada visita “siempre” el acusado “le daba dinero” a la encausada.

Dudas sobre la credibilidad y relato de los hechos

En la vista también han intervenido las psicólogas que elaboraron el informe de credibilidad sobre el testimonio de la presunta víctima. Han explicado que no han podido “llegar a una conclusión”.

Según han señalado, “el relato libre de los hechos no es suficientemente expontáneo”, algo que vinculan a la “discapacidad inteletual leve” de la denunciante y al hecho de que “transcurre mucho tiempo” entre los supuestos abusos y la entrevista pericial. “No podemos hacer una valoración”, han reiterado ante el tribunal.

El escrito de la Fiscalía recoge que la procesada, con una minusvalía psíquica reconocida, convivía con la víctima, que presenta discapacidad mental, en un piso tutelado. En esta vivienda, sostiene el Ministerio Público, la acusada habría agredido sexualmente en repetidas ocasiones a la joven.

El fiscal añade que, en alguna ocasión, la mujer acudió con la víctima al domicilio del hombre, también acusado, donde, según su versión, ambos la sometieron a agresiones sexuales.

La acusación pública solicita para la mujer una pena de 13 años y nueve meses de prisión y para el hombre 13 años y tres meses, por delitos continuados contra la libertad sexual.

Por el contrario, las defensas piden la absolución de ambos. “No sucedió”, ha afirmado el abogado de la mujer en declaraciones a Europa Press previas al juicio.

Según la defensa, la acusación “se sustenta en un testimonio poco sólido debido a la situación personal de la denunciante”, y apunta que “en cualquier caso, podría concurrir en una eximente por el mismo motivo de discapacidad de la denunciante en la acusada”.