El comisario jubilado José Manuel Villarejo ha negado ante el tribunal de la Audiencia Nacional (AN) haber facilitado a periodistas un 'pendrive' con información obtenida del teléfono móvil de Dina Bousselham, exasesora del exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, en 2016. Ha apuntado además que la difusión en prensa de ese material respondería a una "pelea interna" en la formación morada destinada a "desmontar" la "imagen de macho alfa" de Iglesias.
Según ha relatado, cuando el dispositivo llegó a sus manos lo examinó de manera "rápida" y "tangencial" con el único fin de comprobar si contenía indicios sobre una presunta financiación ilegal de Podemos, en el marco de una investigación policial abierta por ese asunto.
La Audiencia Nacional ha retomado este lunes la vista oral en la que se analiza el itinerario de la tarjeta telefónica de Bousselham desde el robo de su móvil en 2015, cuando trabajaba como asesora de Iglesias, entonces eurodiputado en Bruselas, hasta la publicación de parte de su contenido en distintos medios de comunicación. En esta causa solo figura como acusado Villarejo.
Por estos hechos, la Fiscalía Anticorrupción reclama para el excomisario una pena de cinco años de prisión por un delito de descubrimiento y revelación de secretos con difusión a terceros.
Investigación a Podemos y origen del 'pendrive'
El exmando policial, que únicamente ha respondido a las preguntas de su defensa, ha señalado que recibió datos de una fuente "muy fiable" sobre una "posible financiación ilegal" de Podemos y sobre la eventual participación de dirigentes del partido en "una serie de reuniones en Venezuela" con "el servicio secreto venezolano y cubano" y miembros de la banda terrorista ETA.
Villarejo ha indicado que nadie le encargó "ninguna investigación" formal sobre este extremo, pero que, al trasladar esa información, le solicitaron que viajara a Venezuela para "obtener información", aunque finalmente, en el último momento, le "apartaron" de ese cometido.
Ha explicado que, en febrero de 2016, mantuvo un almuerzo con dos periodistas a iniciativa de ellos. Durante esa comida, ha dicho, le comentaron que les había llegado "una información que puede ser interesante", en referencia al 'pendrive' con datos extraídos del terminal de Bousselham.
"Fueron ellos los que me dijeron 'tengo esto'. Desde que me lo ofrecieron en febrero hasta que me lo dieron en abril pasaron dos meses y yo me olvidé. (...) Era muy de conocimiento de todos los medios que había una pelea interna en Podemos y que alguien habría filtrado (la información) intencionadamente a los medios para desmontar esa imagen de macho alfa que tenía Pablo Iglesias", ha deslizado.
"Era todo marujeo" y negativa a filtrar datos
"Las fuentes para mí eran ellos. Yo les sacaba a ellos mucha más información que ellos a mí", ha expresado el excomisario.
Ha añadido que, en el intervalo de dos meses entre la oferta de acceso al contenido y la entrega efectiva del 'pendrive', varios periodistas de distintos medios ya le habían mencionado la existencia de ese material, lo que, según su versión, evidenciaría que el contenido circulaba previamente en el entorno mediático.
Cuando finalmente tuvo acceso a la información, ha reiterado que solo la revisó de forma "rápida" y "tangencial". "Lo único que me interesaba es si había algún tipo de financiación ilegal o algún acta de las reuniones de ETA con el servicio secreto cubano y venezolano. Al ver que era todo marujeo no le presté mayor atención. No vi nada relevante y le dediqué muy poco tiempo a ese 'pendrive'", ha subrayado.
Villarejo ha insistido en que "en absoluto" entregó ni mostró el contenido privado del móvil de Dina Bousselham a periodistas o a terceras personas. Ha añadido que, de haber hallado elementos de relevancia policial, los habría remitido a sus superiores, tal y como asegura haber hecho "siempre" a lo largo de su carrera.