La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, ha cerrado este miércoles su comparecencia en la comisión de investigación del Parlamento foral sobre adjudicaciones públicas reiterando que en su Ejecutivo no se ha producido corrupción y que se considera una presidenta “honesta”. Con esta intervención ha concluido la fase de testimonios de la comisión, que pasará ahora a redactar sus conclusiones.
“Más allá de los relatos que hemos venido escuchando de manera reiterada en esta comisión, lo cierto es que mantengo lo que he dicho siempre, porque es la única verdad: no hay corrupción en mi Gobierno, soy una presidenta honesta a la que no van a encontrar más voluntad que trabajar por Navarra, con Navarra en la cabeza y los navarros y navarras en el corazón”, ha manifestado en su alegato final.
Chivite ha subrayado que “jamás permitiría ningún atisbo de ilegalidad ni de corrupción por nadie que estuviera bajo mi responsabilidad y creo que como secretaria general -del PSN- he tomado decisiones al respecto importantes”. Ha añadido que, “más en este contexto de desinformación, bulos, mentiras, que erosionan nuestras instituciones”, considera que es obligación de los responsables públicos ser “más rigurosos, más transparentes y hacer ejercicios de rendición de cuentas”.
La presidenta ha defendido que “no ha habido en la historia de Navarra un gobierno que sea más transparente que este”. Ha recordado que, “hasta que yo no he sido presidenta de este Gobierno no eran públicas las reuniones ni con empresas, ni con nadie”, y ha contrastado esta situación con la de anteriores Ejecutivos, aludiendo a las reuniones que se celebraban, la composición de las mesas de contratación, los “cargos de comidas, de cuentas, de restaurantes” o el hecho de que consejeros, “porque mayoritariarmente eran hombres”, percibieran “un doble sueldo porque formaban parte de las empresas públicas”.
En su intervención, Chivite también ha puesto el foco en la coyuntura económica y social de la Comunidad foral, apuntando que “también hay una realidad social en esta Comunidad, con más empleo que nunca, con inversiones millonarias en el ámbito industrial, con un Canal de Navarra y un tren de altas prestaciones que avanzan, porque hay una apuesta real por parte de dos gobiernos”. A su juicio, “esa es la realidad; también que hay que mejorar servicios y ser administrativamente más ágiles, pero creo que Navarra está en un situación buena”.
La jefa del Ejecutivo ha rechazado el discurso de la oposición, asegurando que “no me van a hacer caer en el desánimo ni en el marco del desastre, ni en el de la corrupción que algunos quieren colocar, porque ese marco es falso”. Ha defendido que “Navarra es una comunidad magnifica, pero el tiempo dará y quitará razones, no tan rápido como a mí me gustaría, pero cuando la ciudadanía de Navarra sepa el daño a su imagen que ha hecho la derecha de esta Comunidad, creo que también se lo harán pagar”.
En relación con las acusaciones sobre la adjudicación de las obras de duplicación del túnel de Belate, Chivite ha sido tajante: “eso de que la presidenta da a un amigo suyo 76 millones de euros es mentir”. Ha sostenido que desde la derecha, “independientemente de lo que dijera esta comisión de investigación, ya tenían sus hipótesis y sus conclusiones, y ya han juzgado, además, manchando la imagen de muchas personas, de muchas empresas, y como el tiempo dará y quitará razones, también pediremos responsabilidades”.
En el tramo final de la sesión, el portavoz de Contigo-Zurekin, Miguel Garrido, ha acusado a la derecha de haber hecho “un esfuerzo denodado por sacar de quicio a la presidenta y eso evidencia que, cuando el esfuerzo principal es ver si se consigue algún titular o alguna noticia por alguna confrontación por conseguir sacarla de quicio, no tenían mucho más que utilizar”.
Chivite ha admitido que “efectivamente, la paciencia no es una de mis virtudes”. “Estamos aquí para decir la verdad, ¿no? Pues, efectivamente, también en esto, no tengo ningún problema. Y sé que hoy se jugaba a sacarme de quicio. No es difícil tampoco”, ha reconocido.
La presidenta ha advertido de las consecuencias de las acusaciones sobre supuestas adjudicaciones irregulares: “cuando se hace un determinado relato como que la presidenta adjudica a dedo a sus amigos, como si no hubiera procedimientos administrativos, controles y todas estas cosas que se están diciendo, estás erosionando la credibilidad de las instituciones, y me parece una posición absolutamente irresponsable”. En su opinión, “yo creo que jamás la oposición ha jugado a erosionar tanto y tan duro las instituciones como lo hemos visto estos últimos meses”.
Chivite ha insistido en que “tenemos que devolver la confianza a las instituciones” y ha admitido que “con los informes de la UCO la ciudadanía se quedó perpleja, sorprendida, enfadada, por supuesto que sí, y es nuestra responsabilidad también aportar luz, aportar certidumbre, transparencia, confianza en las instituciones”.
En este marco ha situado su solicitud de informes a la Cámara de Comptos, a la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción de Navarra y a auditorías externas, con el objetivo de que “dijeran lo que tienen que decir, que nos han puesto colorados, que hay muchas cosas que dices, ‘oye, majos, que esto lo teníais que haber hecho de otra manera, lo teníais que haber hecho mejor’”.
Ha reconocido, en referencia al caso de Belate, que “se han modificado los procedimientos, por lo tanto, eran mejorables”. Según ha explicado, “había cuestiones que no estaban reguladas. Existían vacíos de trámites administrativos”.
En la misma línea, el portavoz de Contigo-Zurekin ha indicado que “una de las conclusiones que sí queríamos traer es que, evidentemente, hay procedimientos administrativos que son mejorables”. Ha admitido que “tenemos que reconocer que sacan los colores algunas de las cuestiones que han puesto en manifiesto los informes. Yo creo que eso tiene que formar parte de las conclusiones de la comisión y, desde luego, también ser capaces de establecer recomendaciones de mejora para que esto no vuelva a pasar”.
Preguntada por Garrido sobre si en su trayectoria política ha detectado algún indicio de injerencia o posible corrupción, María Chivite ha respondido negativamente. Ha argumentado que “sería tan complicado que esto fuera así... Si esta supuesta trama hubiera tenido seis adjudicaciones, tendría que haber habido corrupción en cada una de las seis mesas siendo las personas diferentes en cada una de las mesas”.