El Gobierno quiere reformar el Bono Cultural Joven para incluir instrumentos musicales y cursos online

El ministerio de Ernest Urtasun prepara un nuevo real decreto para este 2026 que ampliaría el uso del bono y reforzaría el papel de la Secretaría de Estado de Cultura como órgano responsable de la gestión y concesión de estas ayudas

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El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en una imagen de archivo | Alejandro Martínez (Europa Press).
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El Bono Cultural Joven fue una de las apuestas estrella del Ministerio de Cultura para acercar el consumo cultural a los jóvenes. Ahora, tras varios años de funcionamiento y miles de beneficiarios, el Gobierno prepara una reforma para ampliarlo y adaptarlo a nuevos hábitos culturales. La modificación figura en el Plan Anual Normativo de 2026 y se articulará mediante un nuevo real decreto impulsado por el ministro Ernest Urtasun.

La principal novedad es la incorporación de una nueva categoría de gasto que permitiría utilizar el bono en productos y actividades que hasta ahora quedaban fuera. Entre ellos aparecen los instrumentos musicales y los cursos culturales, tanto presenciales como online.

La idea del Ejecutivo es ampliar el concepto tradicional de consumo cultural y orientarlo también hacia la creatividad y la formación artística. El ministerio reconoce que los hábitos culturales de los jóvenes han cambiado profundamente en los últimos años y que la regulación actual se había quedado corta.

Más alcance

Hasta ahora, el Bono Cultural Joven estaba centrado principalmente en entradas, libros, cine, música grabada o productos digitales culturales. Con la reforma, se pretende abrir la puerta a un uso más flexible y vinculado al aprendizaje.

La medida también busca consolidar la estructura administrativa del programa. El nuevo decreto reforzará el papel de la Secretaría de Estado de Cultura como órgano responsable de la gestión y concesión de estas ayudas.

Además, el Gobierno quiere introducir mejoras técnicas en las bases reguladoras tras la experiencia acumulada desde la puesta en marcha del bono. Entre otros aspectos, se revisará el procedimiento de reintegro y se introducirán cambios orientados a reforzar la seguridad jurídica y clarificar algunos puntos de funcionamiento.

La reforma llega después de varios años en los que el Bono Cultural ha convivido con críticas y elogios. Desde el Ejecutivo se defiende como una herramienta para democratizar el acceso a la cultura y apoyar al sector cultural tras la pandemia. Sus detractores, en cambio, han cuestionado tanto su coste como el tipo de productos subvencionados.

En cualquier caso, el Gobierno parece decidido a mantener la iniciativa y adaptarla a una generación cuyo consumo cultural se mueve ya entre plataformas digitales, experiencias presenciales y formación online.