Agricultura refuerza la formación rural en la Comunitat Valenciana para impulsar competitividad y empleo

Agricultura lanza ayudas a la formación en el medio rural valenciano para mejorar la cualificación, la competitividad y la creación de empleo.

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Agricultura refuerza la formación rural en la Comunitat Valenciana para impulsar competitividad y empleo

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La Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca ha puesto en marcha un nuevo impulso a la capacitación de la población del medio rural valenciano con la publicación de las bases reguladoras de las ayudas destinadas a la formación y adquisición de competencias para personas residentes en municipios rurales de la Comunitat Valenciana.

Estas subvenciones buscan facilitar el acceso a formación no reglada y homologada, orientada a la adquisición, actualización y perfeccionamiento de las capacidades profesionales de quienes desarrollan actividades económicas en el entorno rural. El propósito es “reforzar la cualificación de la población residente, favorecer nuevas oportunidades laborales y apoyar iniciativas emprendedoras ligadas al territorio”.

Según ha señalado la Generalitat en un comunicado, los programas formativos se orientan a asegurar la obtención de productos de calidad, el uso de métodos de producción respetuosos con el medio ambiente y la conservación y mejora del territorio.

En esta línea, la oferta formativa abarca materias vinculadas a la obtención y elaboración de nuevos productos agroalimentarios; el impulso del desarrollo empresarial y de nuevos modelos de negocio; la gestión comercial; las técnicas de agroturismo; la modernización de explotaciones agrícolas, ganaderas o forestales; la sostenibilidad ambiental de los sistemas agrarios y la incorporación de tecnologías de la información y la comunicación adaptadas al medio rural.

La concesión de estas ayudas se realizará mediante el sistema de concurrencia competitiva. Para la evaluación de las solicitudes se tendrán en cuenta criterios sociales y territoriales como la edad de la persona solicitante, la participación de mujeres, la situación de desempleo, el vínculo con la actividad agraria o con proyectos de desarrollo rural, así como el tamaño del municipio de residencia, priorizando aquellos con menor población. También se valorarán la duración de la formación propuesta y su contribución efectiva a la mejora de la capacitación profesional.