Ampliación | La Comisión Europea prepara ayudas urgentes al campo antes del verano por el encarecimiento de los fertilizantes

Bruselas lanzará antes del verano ayudas de emergencia y un plan para reducir la dependencia exterior ante el fuerte encarecimiento de los fertilizantes.

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La Comisión Europea ha anunciado este martes que pondrá en marcha antes del verano un paquete de ayudas de emergencia dirigido a los agricultores, con el fin de aliviar el impacto del fuerte encarecimiento de los fertilizantes. Estas medidas se enmarcan en un plan de acción más amplio para reforzar la producción agrícola de la UE y rebajar la dependencia de las importaciones, aunque por ahora Bruselas no ha concretado el volumen económico de estos apoyos.

El Ejecutivo comunitario vincula esta respuesta al repunte de los costes energéticos, a la elevada volatilidad de los mercados internacionales y a las tensiones geopolíticas derivadas de la guerra en Oriente Próximo. Todos estos elementos han impulsado al alza el precio de los fertilizantes y, según advierte Bruselas, ya están condicionando las decisiones de siembra de cara a la campaña de 2027.

“Con este nuevo plan de acción queremos responder a las necesidades a corto y medio plazo de los agricultores para poder hacer frente a los retos en la próxima temporada de cosecha, pero también queremos solucionar los problemas ofreciendo soluciones estructurales a largo plazo”, ha señalado el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen.

La Comisión alerta de que una parte importante de los agricultores ha optado por aplazar la compra de fertilizantes para la próxima temporada debido a los precios disparados, lo que podría desembocar en tensiones de suministro, cambios en los cultivos o en un uso más limitado de estos productos, con efectos directos sobre la producción de alimentos y la capacidad de resistencia del sector agroalimentario europeo.

Hansen ha subrayado que los fertilizantes cuestan actualmente alrededor de un 70% más que la media de 2024 y se sitúan “significativamente” por encima de los niveles previos a la pandemia. Esta situación, ha indicado, ya está modificando las prácticas en el campo, con agricultores que reducen el aporte de nitrógeno o disminuyen las superficies sembradas.

Como respuesta, Bruselas se ha comprometido a presentar antes del verano un paquete de apoyo financiero para los profesionales del campo más golpeados por esta coyuntura, además de movilizar recursos de la Política Agraria Común (PAC) para mejorar la liquidez y flexibilizar los anticipos de pago.

El comisario ha precisado que la intención es permitir que los Estados miembro puedan “utilizar todos los fondos disponibles”, combinando este enfoque con un refuerzo del asesoramiento técnico sobre gestión de nutrientes y fertilizantes. Estas actuaciones podrán complementarse con el marco temporal de ayudas aprobado por la UE a raíz de la crisis en Oriente Próximo.

Al mismo tiempo, la Comisión ha avanzado que planteará incentivos para elevar la eficiencia en el uso de fertilizantes, impulsar alternativas de base biológica y respaldar inversiones que aumenten la resiliencia económica y ambiental de las explotaciones agrícolas.

Bruselas pretende igualmente facilitar el empleo de digestatos —residuos orgánicos tratados que pueden utilizarse como fertilizante— y aclarar la interpretación de la directiva de nitratos, de modo que los Estados miembro tengan margen para ajustar estas normas “a la realidad agrícola”.

El plan incorpora, además, medidas orientadas a reforzar la producción europea de fertilizantes y a reducir la vulnerabilidad del bloque frente a choques externos en un ámbito muy expuesto a las importaciones, según remarca el Ejecutivo comunitario.

De acuerdo con los datos de la Comisión, en torno al 30% de la demanda europea de fertilizantes nitrogenados se cubre con compras a terceros países y la capacidad de producción de amoníaco en la UE ha retrocedido cerca de un 10% en los últimos años.

La dependencia del exterior —subraya Bruselas— es todavía mayor en los fertilizantes fosfatados, ya que aproximadamente el 70% de las necesidades europeas se satisfacen con importaciones de roca fosfática, principalmente procedente de Marruecos.

Para disminuir esta exposición, la Comisión quiere promover la fabricación en Europa de fertilizantes orgánicos, biológicos y de bajas emisiones de carbono, así como favorecer la recuperación de nutrientes procedentes de residuos, biomasa o aguas residuales.

“El plan se centra en una mayor disponibilidad y asequibilidad a corto plazo mientras que se refuerza la autonomía estratégica de Europa gracias a una mayor producción nacional y abonos asequibles, una diversificación y la descarbonización reforzando la transparencia y el diálogo en toda la cadena logística”, ha remarcado Hansen.

A más largo plazo, la Comisión prevé analizar cómo introducir mayor flexibilidad para los fertilizantes de bajas emisiones y retirar trabas regulatorias que impiden el despegue de una producción más sostenible en este sector.

Bruselas propone también la creación de una alianza europea de la cadena de valor de los fertilizantes que reúna a productores, agricultores y Estados miembro, con el objetivo de coordinar la respuesta ante futuras crisis de suministro y mejorar la transparencia en el mercado.

Entre otras iniciativas, el Ejecutivo comunitario examinará posibles mecanismos de almacenamiento estratégico y fórmulas de compra conjunta para reforzar la capacidad de reacción frente a nuevas tensiones en los mercados y contener la volatilidad de los precios.