ARAG-Asaja ha instado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y al Ministerio de Hacienda a que procedan “a la publicación urgente de la Orden de reducción de módulos agrarios correspondiente al ejercicio 2025, cuya aprobación sigue pendiente pese a encontrarnos ya en mayo de 2026”.
Según denuncia la organización agraria en un comunicado, esta demora “está generando una enorme incertidumbre entre agricultores y ganaderos”.
La entidad considera “inadmisible” que, “a estas alturas del año, miles de profesionales del campo sigan desconociendo cuáles serán las reducciones fiscales aplicables en el sistema de estimación objetiva del IRPF, conocido como sistema de módulos agrarios, especialmente después de un ejercicio marcado por las pérdidas económicas, el incremento de costes y las adversidades meteorológicas y sanitarias sufridas en numerosos sectores”.
ARAG-ASAJA subraya que “ya el pasado mes de enero trasladó formalmente al Gobierno central la necesidad de ampliar las reducciones fiscales a más producciones agrarias afectadas”.
En este sentido, recuerda que “remitió una carta a la delegada del Gobierno en La Rioja, Beatriz Arraiz, así como a las Consejerías de Hacienda y Agricultura, acompañada de un informe técnico detallado sobre la situación de distintos cultivos y explotaciones ganaderas de la región”.
La organización detalla que entre los sectores para los que reclama una rebaja de módulos figuran “el viñedo, cereal, frutales de hueso y pepita, champiñón y seta, así como distintas producciones ganaderas: bovino de leche y de cebo, ovino y caprino intensivo, avícola y apícola”.
Respecto al viñedo, ARAG-ASAJA explica que “la campaña pasada estuvo condicionada por las tormentas y por la necesidad de intensificar los tratamientos contra el mildiu, lo que disparó los costes sin traducirse en una mayor producción”.
Asimismo, señala que “cultivos como el peral y el manzano sufrieron importantes daños derivados del fuego bacteriano, mientras que el sector del champiñón padeció graves pérdidas por la proliferación de la enfermedad del pelo”.
En cuanto a la ganadería, la organización indica que “la incidencia de enfermedades como la gripe aviar, la dermatosis nodular contagiosa o la peste porcina africana obligó a reforzar las medidas sanitarias y de prevención, incrementando considerablemente los costes de las explotaciones”.
Además, advierte de que “a todo ello -añaden- se suma el impacto creciente de los ataques de lobo en la región, con centenares de animales muertos, heridos o desaparecidos durante el último año”.
Por este motivo, ARAG-Asaja reitera que “el Gobierno de España debe actuar con rapidez y sensibilidad hacia el sector agrario, aprobando cuanto antes una Orden de módulos justa, amplia y adaptada a la realidad que atraviesan agricultores y ganaderos”.